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Viaje al interior del Centro Felicidad de Chapinero
CEFE Chapinero

CEFE Chapinero

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Alejandro Rogelis

Viaje al interior del Centro Felicidad de Chapinero

Quedará en la calle 82 con 11. Su creador, el arquitecto Alejandro Rogelis, explica cómo será.

En 2022, los vecinos y visitantes de la calle 82 con carrera 11 tendrán un Centro Felicidad (Cefe), el cual será construido bajo los principios de ‘ecosistema vertical’, que, en este caso, busca combinar la belleza del bosque andino bajo con servicios de cultura, recreación y deporte públicos y abiertos para todos.

Su creador es el arquitecto Alejandro Rogelis, elegido por concurso público para darle vida a uno de los siete Cefe que se construirán en la ciudad. El de él es de El Retiro, pero los habrá también en El Tunal (Tunjuelito), Gibraltar (Kennedy), San Bernardo (Santa Fe), Cometas (Suba), Fontanar del Río (Suba) y San Cristóbal (San Cristóbal).

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Alejandro Rogelis

Alejandro Rogelis es arquitecto de la Universidad Piloto y ganador de varios premios.

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“El de Chapinero tiene unas características distintas a los otros porque es un edificio en altura, los otros están ubicados en parques, entonces, son más edificios horizontales. Pensarlo fue un desafío”, comenta Rogelis, y recuerda que el diseño ya está en manos de los constructores y las obras empezaron hace tres meses. En este momento, están en cimentación.

Rogelis dio detalles del Cefe, del que se conoció un render exterior a finales de 2019, cuando fue presentado por el exalcalde Enrique Peñalosa, en cuya Alcaldía se gestó este Cefe. La enorme estructura tendrá 10.639 metros cuadrados, distribuidos en cinco ambientes. (Vea el gráfico o descárguelo aquí)

En el componente cultural tendrá aulas temáticas de artes plásticas, escénicas, audiovisuales, música, entre otras disciplinas, una galería y un teatro urbano abierto.

“La verdad es que ellos pedían un teatro a puerta cerrada. Pero la sintonía con el entorno nos llamaba a hacer espacios abiertos. El objetivo es que esto se convierta en un teatro urbano que sale a la calle y que el ciudadano sea no solo un espectador, sino un creador de cultura”, comenta Rogelis, quien, además, explica que otro de los retos del proyecto fue materializar el concepto de inclusión en El Retiro, un lugar percibido como propio de unos pocos ciudadanos, no obstante ser el destino de bogotanos de todos los sectores.

CEFE Chapinero

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Alejandro Rogelis

“Chapinero tenía una condición interesante, y es que es la localidad que más población flotante atrae. Las cifras que manejaban es que hay una población flotante de 500.000 habitantes. Este Cefe no debía ser pensado para la gente específica de la localidad, sino que uno podía responder a toda la gente que podía llegar a visitarlo”, dice, y agrega: “La actuación pública no debía limitarse a otro edificio comercial o privado, sino un símbolo de inclusión y cultura para todos”.

Esto se logra con el concepto de ‘ecosistema abierto’, el cual permite que, a pesar de que haya controles de acceso para algunos escenarios, la ciudadanía recorra el edificio a través de un sistema de escaleras rodeado de vegetación nativa o a través de un sistema de ascensores. Y, si lo desean, pueden disfrutar de un café o una merienda en un restaurante o, sencillamente, pasar el rato en el teatro urbano.

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CEFE Chapinero

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Alejandro Rogelis

El segundo ambiente es la arena polivalente que incluye un polideportivo con sus graderías, también adaptable para eventos.

CEFE Chapinero

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Alejandro Rogelis

El tercer ambiente será un gimnasio. Y, el cuarto, un complejo de piscinas que incluye una olímpica y dos recreativas.

CEFE Chapinero

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Alejandro Rogelis

Vale la pena anotar que todo este factor deportivo y recreativo será manejado por el Distrito. Es decir, funcionará como una especie de club, pero para todos.

Finalmente, el Cefe remata su estructura con una terraza galería que incluye una biblioteca y un café.

CEFE Chapinero

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Alejandro Rogelis

Sin pensarlo, Rogelis preparó una nueva forma de espacio público que será bastante útil en la Bogotá de la pospandemia y responderá a la necesidad de escenarios abiertos, cumpliendo con las nuevos mandamientos del urbanismo: la sostenibilidad y la flexibilidad para usar los espacios en ciudades densas.

El arquitecto procuró que el Cefe se ajustara al contexto del sector, es decir, que fuera una extensión de los parques y de las bondades de las faldas de los cerros orientales. Las terrazas y las escaleras tendrán especies nativas y reproducciones sencillas del bosque andino bajo, todo bajo la guía de un biólogo.

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“Estos esquemas envuelven el edificio en 360 grados y se convierten en una prolongación del espacio público”, comenta Rogelis.

El proyecto se presentó ante los jurados como “un ecosistema vertical, una plataforma abierta que se funde con el ambiente. Sus cualidades se basan en ser más afín con la lógica de un parque que un edificio, reproduce en vertical las funciones ambientales de una alameda”.

La actuación pública no debía limitarse a otro edificio comercial o privado, sino un símbolo de inclusión y cultura para todos

Aunque hay ejemplos similares de estructuras abiertas en Bogotá, dice Rogelis que el jurado, al elegirlo, destacó que “no habían visto un edificio tan radical que llevara este concepto de espacio público como un símbolo”.

Por lo demás, también le sumó puntos el hecho de que contara con varias herramientas de aprovechamiento de recusos naturales. Por ejemplo, el Cefe cuenta con un sistema urbano de drenaje sostenible que permite recoger el agua lluvia en las terrazas para llevarla a unos tanques de tratamiento en los sótanos. El agua puede ser reutilizada en el riego de jardines y en el descargue de sanitarios. Lo que no se usa, al final, se libera al acueducto. Por otra parte, se aprovechará la ventilación natural para el control térmico y los colores claros y grandes ventanales para reducir el consumo de iluminación eléctrica. Sus jueces finales serán los ciudadanos, que, seguramente, para entonces, sabrán del valor del encuentro con el otro.

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ANA PUENTES
En Twitter: @soypuentes

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