Alquilan bicicletas eléctricas en el espacio público de Bogotá

Alquilan bicicletas eléctricas en el espacio público de Bogotá

Con la app Muvo se pueden tomar las ciclas en más de 100 puntos, para desplazarse a sus destinos.

Alquilan bicicletas eléctricas en el espacio público

Las ciclas se desbloquean y aseguran con la ‘app’ Muvo. Estas se encuentran disponibles en bicicleteros, como este en el parque de la 93, y estaciones que se identifican en el mapa de la aplicación.

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Mauricio León /  EL TIEMPO

Por: Felipe Motoa Franco
29 de octubre 2018 , 08:21 p.m.

Si va de afán y necesita un transporte, pero abordar un bus o taxi lo hará perder tiempo en el trancón, tal vez deba contemplar alquilar una bicicleta eléctrica Muvo.

Las ciclas, que pueden encontrarse en unos 100 bicicleteros públicos ubicados entre Usaquén, Teusaquillo y Chapinero, se activan por medio de una aplicación (Muvo) que desbloquea un candado electrónico y empieza a contar el tiempo de viaje.

Esta solución tecnológica para la movilidad lleva algo más de un año en Bogotá, pero el 6 de octubre pasado comenzó a operar con bicicletas en el espacio público. Antes, ofrecían el alquiler desde 25 estaciones dentro de parqueaderos privados (City Parking) y algunas empresas con las que tienen alianzas.

Ahora, los puntos para recoger y dejar los ‘caballitos de acero’ son muchos más, pues se mantienen los iniciales y se incluyen los nuevos (parques, plazoletas, bahías, zonas aledañas de algunas entidades y edificaciones reconocidas).

“Nos dimos cuenta de que los bicicleteros de la ciudad están subutilizados. La gente no los usa tanto por el factor seguridad. Pero nuestras bicicletas eléctricas, al tener rastreador satelital, nos permiten dejarlas en estos espacios, que son para uso público”, explica Daniel Bernal, gerente comercial de este emprendimiento bogotano.

Con la nueva modalidad, Bernal explica que el uso ha aumentado hasta sumar entre 350 y 400 viajes diarios, la mayoría de ellos en un cuadrante comprendido entre las calles 45 y 127, y la carrera 4.ª y la Autonorte (o avenida Caracas).

Al mirar los precios por el uso, se encuentra que hay varias modalidades. La más sencilla es la que cuesta $ 1.900, en la cual se toma la bici en cualquier punto, pero es preciso dejarla en una estación convencional –no en los bicicleteros–, pues al estacionarla en estos sitios se le facilita al operador el proceso para recargar la batería.

Nos dimos cuenta de que los bicicleteros de la ciudad están subutilizados. La gente no los usa tanto por el factor seguridad

Una segunda opción es tomarla desde cualquier punto y dejarla en cualquiera de los bicicleteros públicos, donde no hay cargadores eléctricos; por este servicio, cobran $ 3.000 pesos. Y la tercera opción es una membresía prémium, en la que el usuario paga $ 29.900 y puede realizar viajes ilimitados de máximo una hora cada uno, durante un mes.

El llamado que les hacemos a nuestros usuarios es a que dejen las bicicletas en los racks (bicicleteros) que aparecen identificados en el mapa de la aplicación”, señala Bernal. “Nuestros clientes, hasta ahora, han sido las personas de entre 23 y 35 años, millennials”.

Experiencia

EL TIEMPO ensayó esta plataforma de movilidad sostenible, con un recorrido que empezó en el parque de la 93. Allí se activó la app, que identificó una bici en el mapa. Enseguida, se escaneó el código que se ubica en el candado –sobre la llanta trasera– y este se desbloqueó.

A continuación, se pedaleó sobre la carrera 11, calle 72 y carrera 7.ª, hasta la estación que queda en frente de la Universidad Javeriana (calle 45). Durante el viaje, que duró 23 minutos, el pedaleo fue muy suave y no se sudó, pues el respaldo eléctrico genera un empuje evidente que disminuye la necesidad de esfuerzo físico.

Según el registro que entregó la app, el desplazamiento fue de 5,7 kilómetros y se generó un ahorro de 0,75 kilogramos de C02, el cual habría sido arrojado al aire si el desplazamiento se hubiera realizado en un vehículo de combustión.

Es del caso anotar que el biciusuario vestía blazer, camisa y llevaba morral –que pudo descargar en la canastilla delantera de la Muvo–, y en ningún momento fue incómoda la experiencia.

“En las noches estamos recogiendo todas las bicis para cargarlas en las estaciones. Y a primera hora del día siguiente las volvemos a dejar en algunos bicicleteros, en los que ya sabemos que las tomarán usuarios para ir al trabajo o a estudiar”, finalizó Bernal.

FELIPE MOTOA FRANCO
REDACCIÓN BOGOTÁ
En Twitter: @felipemotoa

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