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Bogotá

Ellos rediseñaron bicis para cargar el mercado o pasear los perros

Así funciona este reinterpretación con sello bogotano, desarrollada por Daniel Pardo y su papá.

Redacción El Tiempo
En el garaje de su casa, Daniel Pardo y su papá, Fernando, construyen bicicletas urbanas, pero no son convencionales: son ciclas de carga, aptas salir a hacer mercado.
Hasta 80 kilos de peso soportan estos ‘caballitos de acero’, que comenzaron a ser fabricados por ambos emprendedores desde hace dos años, aproximadamente. La idea que le surgió a Daniel tenía la intención de que el uso de la bici fuera más funcional.
“No queríamos solo que una persona se trasladara del punto A al punto B, sino que en ese recorrido pudiera, por ejemplo, llevar a su hijo al colegio, o transportar a su mascota”, explicó el joven emprendedor.
Con ese objetivo, comenzó un trabajo de prueba-error. Primero, en Girardot (Cundinamarca), donde los dos hombres cortaban y pegaban piezas de bicicletas para encontrar el modelo que habían planeado. Luego, instalaron el taller en su vivienda, en la localidad de Usaquén.
Esto se logró gracias a que Daniel estudió ingeniería mecánica en la Universidad de los Andes, y su papá, también ingeniero, trabajó por años como docente de pregrado de esta área, hasta pensionarse.
“Mi plan para la vida adulta era irme a vivir a Girardot pero quería seguir trabajando. Entre las cosas que pensaba hacer era vender envueltos de mazorca, porque los cocino muy rico”, explicó Fernando, el padre de Daniel. Sin embargo, luego de ver a su hijo dedicado a su proyecto, decidió colaborarle.
“Así empezamos a hacer los experimentos con las bicicletas de carga, aprovechando nuestros conocimientos en ingeniería”, relató Fernando, quien, en principio, le dijo a Daniel que se dedicaran al emprendimiento por un año.
Ese límite de tiempo ya pasó, y Fernando confía en que el camino que tomó su hijo es el indicado. “Esto tiene futuro”, enfatizó.
Por su parte, Daniel señaló que ese no es el primer proyecto que toma como base la bicicleta de carga, pero sí uno en los que más se ha investigado.
“Después de indagar y experimentar nos dimos cuenta de que el modelo más indicado era el que contemplaba la carga en la parte frontal del vehículo”, explicó Daniel.
La búsqueda del modelo más indicado para comercializar los llevó a concluir que debían crear una cicla que superara los triciclos.
“El triciclo y la bicicleta se diferencian en la estabilidad. La bici es más estable a altas velocidades, aunque soporta un poco menos de peso. El triciclo, en cambio, tiende a cargar más, pero a altas velocidades se puede volcar”, explicó Daniel.

Ventajas urbanas

Frente al uso de carros y motos, el emprendedor señala que la implementación de las bicicletas de carga puede llegar a reemplazarlos, para trayectos cortos o medianos, como ir a hacer mercado.
“Esta es una de las ventajas ecológicas. No están contaminando el medioambiente, pero hacen lo que se haría en un carro, que es transportar elementos. En trayectos de 10 kilómetros se convierte en algo viable”, indicó Daniel.
Este desarrollo ha sido aprovechado por Juan Pablo Linares, quien, junto a su hermano, también emprendió con un negocio de venta de naranjas a domicilios denominado Azahar. Ellos adquirieron una bicicleta Pargal.
“Mi hermano y yo tenemos una finca en donde sembramos estas frutas y las vendemos en la ciudad, pero sobre la bicicleta”, explicó Linares. Según su experiencia, este vehículo de carga resultó ser tan cómodo como una cicla convencional.
“Nosotros somos biciusuarios a diario, y vemos que no se diferencia mucho. Es fácil de manejar por la ciudad”, explicó Juan Pablo.
Daniel Pardo espera que su proyecto se tome las calles de Bogotá, para racionalizar el uso de vehículos motorizados, pues en procesos de distribución, no solo reduce costos de transporte, sino contribuye al medioambiente.
MICHAEL CRUZ ROA
Periodista de EL TIEMPO
En Twitter: @miccru@eltiempo.com
Redacción El Tiempo
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