¿Qué está pasando con los animales en el humedal Juan Amarillo?

¿Qué está pasando con los animales en el humedal Juan Amarillo?

Residentes denuncian especies muertas. Secretaría de Ambiente asegura que no encontró los cuerpos.

Muertos

Esta es una de las imágenes que se difundió por redes sociales. Autoridades evalúan la situación. 

Foto:

Colectivo Somos Uno

Por: Bogotá
09 de agosto 2019 , 06:45 p.m.

En redes sociales, varios residentes y visitantes del humedal Juan Amarillo han comenzado a circular fotos en las que se ven varias especies de fauna del lugar muertas, entre ellas, una de las más conocidas de la zona: la tingüa azul. 

Ante las denuncias, el Distrito revisó la zona y aseguró no encontrar cuerpos o evidencias de la situación.Alertan, incluso, que algunas de las fotografías difundidas por redes sociales son de años anteriores.  

“Luego de haber realizado la visita el jueves no encontramos ningún cadáver de ningún animal, ni algún especimen en malas condiciones. Sí observamos manadas de curíes, aves y otros mamíferos”, afirmó Claudia Suárez, subdirectora de Silvicultura, Flora y Fauna Silvestre de la Secretaría de Ambiente de Bogotá.

El Instituto Distrital de Turismo (IDRD) y la Empresa de Acueducto de Bogotá (EAAB), entidades al frente de las obras en el humedal, también hicieron recorridos de verificación y no encontraron evidencias. 

Sin cadáver, dice Ambiente, no se pueden realizar las pruebas correspondientes para determinar las causas de la muerte y tomar las medidas respectivas. 

"No sabemos si la comunidad los levantó pero no nos entregaron a los animales muertos y no pudimos realizar la necropsia para investigar las causas de su muerte", dijo Suárez, y recomendó a los ciudadanos no realizar esas prácticas que frenan las indagaciones.

Si un ciudadano encuentra un animal silvestre muerto, la indicación es comunicarse con la Secretaría de Ambiente, al teléfono 3778899, para que ellos recojan el cuerpo y hagan los estudios pertinentes para determinar la causa de muerte.

¿Por qué podrían morir estos animales?

De acuerdo con la subdirectora de silvicultura y fauna de la Secretaría Distrital de Ambiente, es época de migración y las tinguas  que vienen desde los llanos orientales están llegando a la ciudad para tomar un descanso, luego de sus largas jornadas de vuelo. Explicó que una de las posibles razones de la muerte de estas especies es el agotamiento, pues caen y son atacadas por depredadores. De hecho, afirma que los reportes son recurrentes por esta época. 

Respecto a los curíes, aseguró que estos animales se mueven en manada y es común verlos salir del humedal hacia las zonas urbanas. Pero, cuando lo hacen, se exponen a vehículos que los atropellan o a algunas personas que los matan, confundiéndolos con ratas.

EL TIEMPO* visitó la zona y habló con algunos de los residentes que han estado al tanto de la obra. "Los curíes se asustan muy fácil y están afectados por la obra. Salen de la zona y vienen para acá. La gente piensa que son ratas y hay conjuntos donde les han puesto veneno o los agreden", explica Andrés Guzmán, habitante del sector que se encuentra preocupado por la presencia de animales lastimados y desorientados, según dice, por efecto de la construcción. 

Por ahora, Guzmán, junto a un grupo de ciudadanos, adelanta labores de pedagogía en la comunidad para que se proteja a los animales que se encuentren en el barrio y para que se entienda el valor ecológico del humedal. 

¿Hay un protocolo para proteger la fauna silvestre en estas obras?

Toda obra tiene un Plan de Manejo Ambiental (PMA). EL TIEMPO consultó con la EAAB el que se utiliza para intervenir el Juan Amarillo. 

De acuerdo con Liliana Rodríguez, asesora de la gerencia general de la EAAB para corredores ambientales, en el caso de este humedal, el PMA contempla seis ejes, entre ellos, el de fauna. 

"En ese punto, tenemos cuatro líneas de acción: Uno para animales en etapa temprana de desarrollo (huevos, polluelos y nenonatos), otro para ejemplares en buen estado físico y de temperamento, otro para especimenes con movilidad reducida y uno más para ejemplares hallados sin vida", detalló Rodríguez. 

En el caso de los animales en etapa de desarrollo, si se encuentran en zonas de influencia de la obra, se identifican y se trasladan con la supervisión de la Secretaría de Ambiente. 

En cuanto a los animales en buen estado físico, si es necesario, se los reubica en el mismo humedal. Los de movilidad reducida pueden ser reubicados o estimulados para que se muevan por sus propios medios. 

Y, en el más grave de los casos, si se hallan animales muertos, dice Rodríguez, hay dos vías. "Si hay alto grado de descomposición, se retiran como residuo peligroso porque ya no se puede hacer necropsia. Pero si son cadáveres recientes, se trasladan a un laboratorio de patología de la Universidad Nacional donde se determina la causa de muerte", explica Rodríguez. Si se encuentra que el animal murió por causas relacionadas con la obra, se toman medidas según el caso particular. La primera es alertar a los trabajadores de la presencia de animales en cierto sector para que, antes de que comiencen a trabajar, den aviso a los profesionales capacitados para dispersarlos o tomar decisiones. 

De hecho,  define unos métodos de dispersión para cada caso. "Usamos feromonas para que se desplacen, pitos con una frecuencia especial o ruidos fuertes en otros casos (menos en el de curíes, por ejemplo, porque se impactan)", describe Rodríguez. 

Tampoco está permitido trabajar de noche ni poner iluminación en la zona para no molestarlos. Se opera desde las 8 de la mañana, porque en la madrugada es cuando más suelen moverse los animales por el humedal y alrededores. 

Aunque la EAAB no entregó cifras de hallazgos de  ejemplares muertos en el humedal, sí aclaró que en la bitácora de la última semana solo se registra "un curí muerto por depredación de otro animal y una serpiente fallecida por aplastamiento". 

También indicó que, desde diciembre hasta la fecha se han rescatado 79 ejemplares con vida en la zona, de los cuales, solo 15 incidentes han sido asociados con la obra. Ningún caso corresponde al de una tingua. 

El humedal

El Juan Amarillo se encuentra ubicado entre las localidades de Suba y Engativá, siendo el más extenso de la sabana de Bogotá.

En su parte final se conecta con la cuenca Salitre y desemboca en el río Bogotá. Este espacio se encuentra dividido por tres tercios: alto, medio y bajo y cuenta con una gran variedad de flora y fauna.

Este humedal, según la Secretaría de ambiente, es el hábitat de aves endémicas como la garza bueyera, garza real, tingüa de pico amarillo, patico zambullidor y garza nocturna; aves migratorias nacionales como alcaraván, ibis de cara roja y el cormorán; e internacionales como las tringas.

En la vegetación acuática se encuentran plantas como enea, buchón y helecho de agua. En la vegetación terrestre se contemplan plantas tales como: nogal, roble, cedro, abutilon, mermelada, entre otras.

BOGOTÁ
*Con apoyo de la Escuela de Periodismo Multimedia de EL TIEMPO

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