¿Qué hay detrás del aumento de un 60% en robo de bicis en mayo?

¿Qué hay detrás del aumento de un 60% en robo de bicis en mayo?

Expertos, autoridades y organizaciones coinciden en que la cuarentena disparó el mercado ilegal.

Robo de bicicletas

El secretario de Seguridad, Hugo Acero, reconoció que debe replantearse la metodología que se está usando para registrar la ciclas.

Foto:

Andres Sandoval. Archivo EL TIEMPO

Por: Óscar Murillo Mojica
14 de junio 2020 , 07:39 a.m.

De los 4.392 hurtos a personas ocurridos en mayo pasado en Bogotá, en 1.009 casos el elemento robado fue una bicicleta. Este es el único tipo de hurto que está aumentando, razón que inquieta a expertos, autoridades y organizaciones de la bici.

Mientras que de enero a mayo de este año se redujo el robo de celulares, pasando de 26.177 casos en el 2019 a 18.159 en el 2020, el de las bicicletas, en ese mismo periodo, aumentó de 3.351 a 3.622.

Hugo Acero, secretario de Seguridad de Bogotá, reconoció que este delito es uno en el que están centrando la atención debido a su comportamiento al alza. Añadió que debido a la cuarentena, muchas personas han tomado la decisión de subirse a la cicla para trabajar como domiciliarios, o simplemente para desplazarse hasta sus lugares de trabajo, lo que ha influido en el aumento de los robos.

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Sin embargo, señaló que incluso antes del aislamiento, cuando las cifras ya venían escalando, instauraron una mesa de trabajo que integró a las secretarías de Seguridad, Movilidad y de la Mujer, al IDRD, y a la Policía de Tránsito, la Metropolitana y la Fiscalía, que se reúne los miércoles de cada semana para evaluar el comportamiento de este delito.

Uno de los primeros resultados que obtuvieron en este ejercicio fue identificar que los robos de estos vehículos se concentran en algunas zonas específicas de la ciudad, pero que también circulan con frecuencia; y que más del 50 por ciento de los casos ocurren por el factor oportunidad o a través de engaños.

“La gente o deja mal asegurada la bici o la deja con una guaya que no es la adecuada, que con cualquier alicate se zafa. Digamos que sucede como con todos los temas de seguridad, invertimos en muchos bienes, pero poco en seguridad, después de que nos roban es cuando adquirimos el candado que es”, advirtió el funcionario.

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En esto coincide Fabián Munar, del colectivo SUBAse a la Bici, quien explicó que ante el significativo aumento de usuarios –que según cálculos oficiales podría generar que de casi 800.000 viajes diarios que se hacen hoy, se pase a un millón o más en los próximos cuatro años–, se debe mejorar en varios aspectos para garantizar la seguridad.

Uno de ellos es educar a los nuevos ciclistas en comportamientos de autocuidado, mejorar la infraestructura, como parqueaderos, e insistir en el registro de los vehículos. Frente al reciente aumento en los robos de ciclas, explicó las razones que, a su juicio, la estarían motivando.

“Estamos ante un escenario creciente de demanda de bicis a bajo costo en medio de una mala situación económica; mucha gente necesita la bicicleta para moverse y para trabajar. Eso está generando a los ladrones el ecosistema perfecto para dedicarse al hurto”, opinó Munar, quien agregó que en la medida en que haya reducidores o compradores de bicicletas robadas solicitando para ofrecer a cada vez más compradores, los delincuentes seguirán intensificando sus robos.

Por el notorio aumento de personas que durante el aislamiento han decidido trabajar con su cicla como repartidores de alguna aplicación tecnológica, o directamente con restaurantes, analistas consideran que buena parte de la nueva oferta de ciclas de bajo costo podría venir de allí, estimulando el mercado ilegal.

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A esto se suma que los protocolos exigidos a muchas empresas que han reanudado actividades plantean la necesidad de que los trabajadores se movilicen en medios distintos al transporte público, lo que ha llevado a muchos más a optar por la cicla.

Ómar Oróstegui, director de Bogotá Cómo Vamos, agregó que es necesario entender mejor este fenómeno delictivo que está dividido entre bandas especializadas en ciclas de alta gama, que desarman y venden por partes; y las que están llevándose las de más bajo costo para atender la creciente demanda de personas con poco dinero que necesitan un medio de transporte.

Cizallas

Durante la operación en contra de la banda 'Los Cizalla', y 17 allanamientos en distintas bicicleterías el pasado 29 de mayo, 52 ciclas fueron recuperadas.

Foto:

Secretaría de Seguridad.

Frente al mercado ilegal y las estructuras delincuenciales que se alimentan de este delito, las autoridades han detectado desde organizaciones que montan una bicicletería para vender las ciclas que ellos mismos roban y modifican hasta las bandas que se dedican a distribuir las ciclas en establecimientos comerciales.

Para controlar estos sitios ha sido clave la denuncia ciudadana; incluso, los administradores de bicicleterías han informado sobre quiénes son los que están comprando robado. No obstante, en Bogotá hay más de 2.000 negocios de este tipo, lo que dificulta su control.

“Eso nos ha dado buenos resultados en recuperación de bicicletas, ahora los dueños de algunos almacenes a uno le dicen que ‘son ellos, los de al lado, donde vemos que están comprando bicis robadas’; uno llega allá a pedir papeles y se comienza a desenredar todo, no es solo el ladrón en la calle, sino que estamos llegando a quienes están receptando”, dijo.

Ejemplo de esto es el reciente golpe a una estructura denominada ‘los Cizalla’, que operaba, según las autoridades, en las localidades de Kennedy, Chapinero y Usaquén. Eran cinco personas, tres hombres y dos mujeres, que aprovechaban el factor oportunidad y tenían en Rafael Uribe Uribe un taller donde las modificaban para venderlas, incluso a través de internet.

A ellos se les encontraron 52 bicicletas en los allanamientos, y deberán responder por los delitos de hurto calificado y agravado, concierto para delinquir y receptación.

“Esas capturas son importantes porque vivimos acostumbrados a que la bici no tiene valor investigativo ni inteligencia, Bogotá está haciendo esfuerzos en eso”, reconoció Munar, quien agregó: “Si seguimos con esa línea, estoy seguro de que los ladrones van a pensar meterse con ese delito, porque es investigado”.

Finalmente, Acero expresó que es vital que los propietarios de estos vehículos realicen la inscripción de estos ante la Secretaría de Movilidad. De esta manera, ante un eventual robo, habría manera de hacer seguimiento y, en caso de un operativo de recuperación, entregarle su bicicleta a la víctima.

Las ventas de segunda, un negocio sin control

Para comprar una bicicleta robada en Bogotá no es necesario ir a un lugar específico, o encontrarse bajo un puente en la noche con un delincuente. Muchas veces basta con pasar por alguna bicicletería y pagar por alguna que esté exhibida con un aviso de cartón de ‘se vende’.

“Le tenemos miedo a hablar del mercado de lo usado, y es un gris que permite la venta de lo robado. Una persona de buena fe va a un establecimiento que tiene 10 bicis de gama baja a la venta, y el vendedor dice: ‘No, es que un señor me la dejó y no la reclamó, o me la dieron como parte de pago’. Así se compran las ciclas usadas, sobre todo las de gama baja, no es una transacción en lugares ocultos”, argumentó Fabián Munar.

Desde colectivos de usuarios de la bicicleta se está haciendo un llamado para que se llegue a un acuerdo con los comerciantes con el fin de que no se permita la venta de vehículos usados en sus establecimientos comerciales.

Mientras eso o algo similar ocurre, otra preocupación es la venta a través de páginas de internet. No hay modo de controlar lo que se mueve en estos sitios virtuales, lo que plantea un desafío adicional para las autoridades distritales.

Hugo Acero, secretario de Seguridad, afirmó que se debe hacer un ejercicio de vigilancia más cercano a los establecimientos.

“Cuando uno tiene un número tan grande de establecimientos para controlar, lo ideal es en una semana vigilar 100 y sancionar, por decir algo, a 50, para que los demás actúen en concordancia. Es un tema de control, y enviamos un mensaje de que los estamos vigilando, y que en cualquier momento podemos llegar y preguntar: ‘Esa está como usada, ¿de dónde salió?’, eso tiene que hacerse con acciones de control y vigilancia”, precisó.

Adicionalmente, reconoce que el ejercicio de registro que se ha estado llevando a cabo, y que consiste en la instalación de una serie de carpas en sitios de alta afluencia de ciclistas para que registren su bici, no ha sido exitoso, y que debe replantearse, ya que no ha impactado de manera contundente al delito.

“Si seguimos con el registro como la hacemos, en varias casetas donde la gente va a registrarse, nunca vamos a acabar. Tenemos que obligar a que desde la construcción, las fábricas de las bicicletas salgan con registro, y que desde los almacenes salgan con esto. Que cuando llegue alguien a comprar simplemente complete el registro”, advirtió el funcionario.

ÓSCAR MURILLO MOJICA
EL TIEMPO
Twitter: @oscarmurillom

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