¿Qué ha hecho Bogotá para reducir la tasa de trabajo infantil?

¿Qué ha hecho Bogotá para reducir la tasa de trabajo infantil?

Estrategias sociales y educativas sacaron a 92.000 menores de las calles y del encierro en casa. 

Explotación laboral infantil

Para el 2022, la meta del país es haber bajado la tasa de trabajo infantil al 5,5 %.

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Ariel Díaz / Archivo EL TIEMPO

Por: Catalina Arango Bedoya
22 de junio 2019 , 08:30 p.m.

En los pasillos y salones de un inmueble ubicado en la calle 46 sur, en Britalia, se escuchan las voces y pasos de 180 niñas, niños y adolescentes, que alguna vez soñaron con estar en un lugar como este: el Centro Amar de Corabastos.

Allí han podido dejar atrás su pasado, marcado por el recuerdo de jornadas en las que vendían productos, acompañaban adultos o realizaban labores domésticas en sus hogares.

Gabriela*, una niña de 10 años, está sentada en una de las aulas. Cuenta que solía acompañar a su mamá mientras trabajaba en el arreglo de pantalones y 'jeans'. Cuando no lo hacía, se quedaba sola en casa. “Para salir a tomar aire, iba a la terraza de mi casa durante unos segunditos y bajaba corriendo a encerrarme en mi cuarto. Había muchos hombres y me daba miedo. No hacía nada más que ver televisión y hacer tareas. No podía jugar”, afirma.

Ella vive con sus padres y su hermano en un ‘pagadiario’ en el sector de Corabastos.
Gabriela hace parte de los 180 menores que actualmente tiene el Centro Amar de Corabastos en Kennedy, un espacio que brinda acompañamiento y atención a niños que están en riesgo o en situación de trabajo infantil, desde los 3 meses de vida hasta los 17 años.

Infografía trabajo infantil con cifras 2018

En total, de 14 localidades atendidas, el índice aumentó 65 %. De 2017 a 2018, pasaron de 2.500 a 7.330 niñas, niños y adolescentes identificados.

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Infografía EL TIEMPO

En 13 de estos centros que tiene Bogotá, 2.286 niños y adolescentes fueron atendidos en el 2018. Esta es una de las razones que contribuyen en la reducción del índice de este fenómeno en la capital, el cual, según el más reciente informe del Dane, se redujo en 6,1 puntos, pasando de 11 por ciento en 2014 a 4,9 por ciento en 2018. Esta cifra significa que hay 92.000 menores menos trabajando en las calles.

“Este logro dependió de la suma de esfuerzos de orden distrital y nacional mediante procesos de sensibilización en las instituciones, comunidades y familias en donde se identificaron menores en riesgo y con el fomento de canales de denuncia por parte de la ciudadanía”, dijo la secretaria de Integración Social, Gladys Sanmiguel.

Cuando mi hermano salía a jugar a la calle, yo tenía que cocinar mi comida porque mi mamá no la dejaba preparada. Hasta un día que me quemé la mano

Los casos documentados por la Secretaría de Integración Social se deben a la Estrategia móvil para la prevención y erradicación del trabajo infantil, la cual fue atendida por 125 profesionales de 25 puntos ubicados alrededor de la ciudad el año pasado.

En esta propuesta, hay un proceso de sensibilización a familias o cuidadores frente a los riesgos a los que están expuestos sus hijos. Posteriormente, se ofrece un servicio educativo de la entidad, como la incorporación a un jardín infantil, casas culturales o a alguno de los centros Amar.

Encierro en el hogar

Además del acompañamiento a adultos en cualquier tipo de actividad laboral, el trabajo infantil también se presenta cuando un menor realiza tareas domésticas por más de 15 horas semanales.

Mariana*, de 10 años, cuenta que era quien hacía casi todo en su casa; barría, tendía la cama y cocinaba, hasta que se quemó con la superficie caliente de una olla. “Cuando mi hermano salía a jugar a la calle, yo tenía que cocinar mi comida porque mi mamá no la dejaba preparada. La mano izquierda se me puso roja y empecé a llorar, pero mi hermano fue como mi doctor”.

Después del incidente, una conocida de su madre le recomendó considerar el servicio del Centro Amar. Una vez finalizaron los trámites, ingresaron en febrero del 2018.
Cuando Mariana llegó el primer día tuvo miedo, pensó que aquel lugar era un internado, ya que además de salones y espacios recreativos, había visto camarotes y cunas.

“Me sentí asustada, porque había llegado a un lugar que yo ni siquiera sabía que existía y no sabía lo que iba a hacer aquí. Hasta que pasaron unos meses e hice amigos. Aquí me siento libre”, cuenta.

Otras estrategias

La propuesta Suma de Sueños, de la Secretaría de Educación, busca eliminar el fenómeno con la visibilización ante docentes y familiares por medio de actividades de prevención.

El año pasado se identificaron 1.582 menores trabajando y 6.297 en riesgo de hacerlo en 16 localidades de Bogotá. En la actualidad están vinculados a un jardín infantil o colegio de las 167 instituciones donde se implementa la estrategia.

Según el Distrito, para encontrar casos y prevenirlos, hubo procesos en plazas de mercado, zonas comerciales, colegios y jardines, puentes peatonales y estaciones de TransMilenio.

“Muchas veces tuve que llevar a mis hijos conmigo a vender en los buses del sistema, mi esposo también tuvo que cargarlos cuando ofrecía tintos”, afirma Maryann, mamá de tres niños de 7, 8 y 14 años. Cuando se quedaban en la habitación del ‘pagadiario’ en Kennedy Central, Diego, el hijo mayor, cuidaba de sus hermanas pequeñas.

Sin embargo, la madre a veces prefería que no se quedaran solos. Para ella, había toda una serie de riesgos a la que se enfrentaban en el hotel. Esos días terminaron en enero del 2019, cuando los tres hermanos ingresaron al Centro Amar de Corabastos.

De otra parte, la Secretaría Distrital de Salud contribuyó con la disminución de menores sin afiliación. En 2015, el 47 por ciento (3.845) de los niños y adolescentes identificados no tenían plan de salud, pero la cifra disminuyó al 5 por ciento con 298 casos en las mismas condiciones para el 2018.

Otras de las instituciones que colaboraron con la reducción de la tasa del trabajo infantil fueron las secretarías de Seguridad, Gobierno y Hábitat. Además de las instituciones para la Economía Social, el Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos.

Ahora, Gabriela y Mariana tienen un vínculo de amistad profundo. Saltaron al mundo de YouTube el pasado 12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, para expresar detrás de una cámara que los niños no deben realizar labores de un adulto. Actualmente, siguen haciendo videos.

Otros, como ellas, han encontrado la forma de expresar sus vivencias por medio del arte para construir un nuevo futuro.

* Nombres cambiados por protección de identidad.

CATALINA ARANGO BEDOYA
ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO

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