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La pesadilla de vivir en Bacatá: nuevas denuncias por estado actual de edificio
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Así se vive en el edificio BD Bacatá, el más alto de Bogotá | El TiempoCuando Diana Gómez se mudó al apartamento 03 del piso 43 en el edificio BD Bacatá, creyó haber encontrado el sitio perfecto para vivir en Bogotá: tenía espacio suficiente para ella y sus dos gatos, dos balcones y una imponente vista hacia los cerros desde la ventana de su sala por menos de dos millones de pesos. En aquel momento, jamás pensó que aquella decisión se convertiría en una pesadilla.
BD BACATÁ

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La pesadilla de vivir en Bacatá: nuevas denuncias por estado actual de edificio

El edificio, el más alto de Colombia, tiene fallas en el fluido eléctrico, grietas y otros daños.

Cuando Diana Gómez se mudó al apartamento 03 del piso 43 en el edificio BD Bacatá, creyó haber encontrado el sitio perfecto para vivir en Bogotá: tenía espacio suficiente para ella y sus dos gatos, dos balcones y una imponente vista hacia los cerros desde la ventana de su sala por menos de dos millones de pesos. En aquel momento, jamás pensó que aquella decisión se convertiría en una pesadilla.

(Además: Ciudadana denuncia la pesadilla de vivir en el edificio Bacatá en Bogotá).

A mí nunca me llega recibo de la luz, entiendo que los ascensores y los apartamentos están conectados a una planta fuente.

Una vez alquiló el apartamento lo primero que notó fue que no tenía muchos vecinos y que pocas veces se encontraba con personas en el pasillo del nivel 43; sin embargo, tal situación no la alertó. En las semanas siguientes empezaron los problemas y, de paso, la incertidumbre con la que vive hoy.

“Los problemas empezaron con la estufa eléctrica. A veces ponía a calentar cosas y se saltaban los números. Noté que fallaba siempre en el mismo horario: de 7 a 9 de la mañana. (...) Luego empezó a molestar el calentador. De un momento a otro comenzó a pitar y llamé a los celadores para que subiera a alguien de mantenimiento porque no sabía si eso iba a explotar. También empezaron los bajonazos, en uno de esos fue que se me daño el computador, por el cual nadie me responde y yo trabajo con él acá en la casa”, contó a EL TIEMPO.

Luego de estos dos episodios vinieron los momentos de verdadero terror. Un día salió de su apartamento y se subió en uno de los dos elevadores que funcionan en la torre norte -la que agrupa las unidades residenciales-. Relata que cuando estaba descendiendo en el ascensor este se descolgó y solo se detuvo en el piso 25. “La segunda vez que me pasó paró en el quinto piso”, agregó.

La denuncia de Diana Gómez fue clave para que se pusiera el ojo sobre el edificio.

Foto:

Camilo A. Castillo / EL TIEMPO

No solo es hacer las filas, es saber que el ascensor va a parar siete u ocho veces para poder llegar al piso porque en ocasiones solo funciona uno.

Ese es el problema más grave con los ascensores, pero no el único. Sebastián Guzmán, residente de un apartamento del piso 39 desde octubre de este año, dice que hay días que las filas para acceder a los elevadores “son peores que en TransMilenio”.

“No solo es hacer las filas, es saber que el ascensor va a parar siete u ocho veces para poder llegar al piso porque en ocasiones solo funciona uno”, dijo.

Diana menciona que en un par de ocasiones ha terminado encerrada por fallas eléctricas y que también le ha tocado bajar y subir los 43 pisos porque de repente dejan de funcionar.

Estos problemas afectan principalmente a las personas que viven a partir del piso 30 porque, como denuncia la mujer, no hay contadores de energía.

“A mí nunca me llega recibo de la luz, entiendo que los ascensores y los apartamentos están conectados a una planta fuente”, confirmó Santiago Ramos, quien vive en un apartamento que es propiedad de su hermano.

Otros problemas

Así sale el agua de los grifos en algunas ocasiones.

Foto:

Camilo A. Castillo / EL TIEMPO

Por alguna razón que no tiene explicación para las residentes de la torre, hay días en que al abrir la llave del lavamanos, el agua sale azul. Así lo evidenció María Alejandra Rodríguez, quien vive hace un año y medio con su hermana en el piso 35. Ellas decidieron grabar la situación y enviársela al propietario del apartamento y a los administradores del edificio; sin embargo, nunca les explicaron por qué ocurría esto.

No es el único problema con este servicio público según los residentes. “También hay momentos en que no hay agua, entonces me toca ir a bañarme al gimnasio del segundo piso y volver, porque, claro, tengo que hacer cosas y no puedo pasar simplemente porque no hay agua”, denunció Guzmán.

Sumado a esto, otra propietaria, quien pidió no revelar su identidad, denuncia problemas de humedad y de inseguridad dentro de la torre. De hecho, Diana Gómez describe un episodio que refleja el abandono de la torre.

“Un día llegaron cuatro personas y se metieron por un hueco que hay en la escalera que lleva a una de las terrazas, que nunca abrieron al público y a la que solo la gente de mantenimiento tiene acceso. Yo me asusté y llamé a portería. Pasó media hora y nadie llegó. Resulta que ese día los ascensores no servían y al celador le tocó subir a pie, cuando llegó estaba agotado el señor”, afirmó la inquilina.

¿Quién les responde?

Diana, Sebastián y María Alejandra han puesto las respectivas quejas con sus arrendatarios, pero las respuestas no han sido las que esperan. Los tres denuncian que en ningún momento, ni cuando visitaron los apartamentos por primera vez, ni cuando firmaron los contratos de arriendo, les informaron de los problemas de la torre.

Dicen que tampoco reciben una respuesta satisfactoria por parte de la administración del edificio. EL TIEMPO se comunicó con QC Grupo Inmobiliario, empresa que tiene a cargo la torre. Señalaron que ellos son “una firma de administración de propiedad horizontal” y que cualquier duda con respecto al proyecto debe estar dirigida al promotor o liquidador del proyecto y/o a la fiducia.

“No realizaremos ninguna observación o declaración adicional sobre el proyecto, dado que no estamos facultados por ley”, agregaron.

Sebastián Guzmán vive en un apartamento del piso 39 desde octubre de este año.

Foto:

Camilo A. Castillo / EL TIEMPO

Espero que nadie más caiga en esta estafa. Una vista linda no garantiza para nada una vivienda digna ni calidad de vida.

Este diario también se comunicó con Pablo Trujillo Tealdo, presidente de la junta directiva de Acción Fiduciaria, quién señaló que la obligación de la firma fue “hasta el momento en que los apartamentos se entregaron a los propietarios” y que quienes deben responder por las fallas en el edificio es la empresa QC Grupo Inmobiliario.

Acción Fiduciaria firmó en 2019 un acuerdo con Prabyc Aluman y BD Promotores –luego de que esta última fuera admitida por la Superitendencia de Sociedades para un proceso de liquidación– para terminar las torres en el 2020.

Nadie les responde a los inquilinos y arrendatarios.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Sin embargo, de acuerdo con declaraciones entregadas por Trujillo al diario económico Portafolio en marzo del año pasado, con la llegada de la pandemia las obras del edificio se retrasaron por problemas con el contratista.

Frente a este panorama, Diana espera poder encontrar otro lugar para vivir y que el propietario del apartamento y la aseguradora respondan por los daños materiales.

“Espero que nadie más caiga en esta estafa. Una vista linda no garantiza para nada una vivienda digna ni calidad de vida (...) También, que los entes correspondientes se acerquen al edificio a revisar todas las inconsistencias de infraestructura. Ojalá se investigue quién les dio la licencia para arrendar unos apartamentos que no son aptos para habitar”, concluyó.

El proyecto

En 2011, luego de la demolición del antiguo Hotel Bacatá, se iniciaron las obras del BD Bacatá, edificio que se convertiría en el más alto del país. En el proyecto se invirtieron 400.000 millones de pesos de cerca de 6.000 inversionistas.Las dos torres de 67 y 56 pisos están ubicadas en la esquina de la calle 19 con carrera 5.ª. La primera, de 216 metros, para un nuevo hotel, y la segunda, de 167 metros, para vivienda.

REDACCIÓN BOGOTÁ Y TENDENCIAS

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