El plano que se necesita con urgencia para controlar curva de covid-19

El plano que se necesita con urgencia para controlar curva de covid-19

El urbanista Mario Noriega explica desde su disciplina cómo controlar el contagio del virus.

Panorámica de Bosa en Bogotá

El urbanista explica que la cuarentena debería dividirse por sectores, basándose en los planos que muestren dónde se concentra más el virus. 

Foto:

Carlos Ortega / Dron EL TIEMPO

Por: Mario Noriega*
11 de abril 2020 , 07:48 a.m.

Uno de los planos urbanos más famosos es el que elaboró el médico John Snow en 1854. El plano mostraba las casas donde vivían las personas que habían muerto a causa de una de las más letales epidemias de cólera en Londres. También sugería que las casas donde vivían los infectados se concentraban alrededor de una fuente pública de agua.

La investigación de Snow demostró, primero, que las personas que murieron habían bebido de la misma fuente y, segundo, que la bacteria que producía la enfermedad se propagaba por el agua contaminada y no por los vapores fétidos que se denominaban miasmas.

El letal brote de cólera se concentró en el Soho, la zona más densa de Londres, donde había 1.067 habitantes por hectárea. Londres tenía un promedio, según el censo de 1851, de 103 habitantes por hectárea. Con esa densidad hoy ocuparía el puesto 19 en la lista de las ciudades grandes más densas del mundo (citymayors.com). En la misma lista, Bogotá hoy ocupa el puesto 9, con una densidad mayor que la del Londres de esa epidemia.

Volviendo a la historia del plano, se cerró la fuente de agua, no sin alguna oposición inicial por parte de los escépticos y las compañías que prestaban el servicio de agua. Se acabó la epidemia y se inició una nueva época en la historia del urbanismo.
Y sobre todo en la forma de tomar decisiones a partir de una herramienta tan básica y efectiva como es un plano con información acertada.

La historia de este episodio, según Steven Hall, “cambió la ciencia, las ciudades y el mundo moderno”. Esto lo cuenta en The Ghost Map (2006). Las implicaciones gráficas del famoso plano las desarrolla Edward R. Tufte en Visual Explanations (1997).
Corea del Sur parece que aprendió la lección muy bien y tomó decisiones a tiempo para controlar la expansión de covid-19.

Según un artículo del New York Times, '‘The Virus Can Be Stopped…’ (22 de marzo de 2020), a partir del rastreo de los celulares y las tarjetas de crédito de las personas infectadas se detectaron los sitios, las calles y los medios de transporte por los cuales se movilizaron.

Simultáneamente se rastrearon los celulares de las personas que estuvieron cerca de los infectados y se les informó del riesgo. Esto permitió concentrar los esfuerzos de prevención y de ayuda médica en los puntos de la ciudad que más lo necesitaron.

El bajo número de muertos, en comparación con otros sitios del mundo, indica que el plano de Corea del Sur funcionó muy bien. Ellos hicieron cuarentena, pero no actuaron ciegamente sobre toda la ciudad. Igual que Snow en el siglo 19, se concentraron dónde era más eficiente hacerlo.

El 1.º de abril pasado en CBS New York apareció una versión detallada del lugar de residencia de las personas infectadas por covid-19, distribuidos por los códigos postales en Nueva York.

No es un plano tan detallado como el de Snow o el de los coreanos, pero es muy útil si se cruza con información sobre las características sociales y económicas de los residentes, los sistemas de transporte que atraviesan los sitios más contaminados, la densidad en cada sector y los usos del suelo. Es un plano que se actualiza cada día y, sin lugar a dudas, ayuda a tomar decisiones.

Hacer cuarentena sin aplicar estas herramientas cartográficas para precisar los sitios donde se concentra el riesgo y la manera como se expande la infección es lo que se hacía antes de 1854.

¿Sabemos si Bogotá tiene o está elaborando un plano equivalente al que ayudó tanto a Londres en el siglo 19 o a Corea del Sur hace unas semanas? Esto es muy importante para no estar dando palos de ciego, y no perder el esfuerzo y sacrificio económico tan grande que implica la necesaria cuarentena.

No sobra decir que la densidad promedio de Londres se redujo después de la epidemia de 1854. De 103 habitantes por hectárea pasó a 51 hoy.

Y sorprendentemente la densidad de Bogotá se está subiendo del promedio de 135 habitantes por hectárea hoy a 194, con proyectos ‘estrella’ como Lagos de Torca.

*Mario Noriega, urbanista
Columna de opinión para EL TIEMPO

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