Arquitecto y su hijo dirigían red de tráfico de piezas precolombinas

Arquitecto y su hijo dirigían red de tráfico de piezas precolombinas

Tenían en su poder 243 objetos arqueológicos de un incalculable valor cultural para los colombianos.

Piezas precolombinas

Los objetos arqueológicos fueron hallados en una bodega en el municipio de Chía, Cundinamarca, y en el sector de Santa Ana, localidad de Usaquén.

Foto:

Policía nacional

Por: Óscar Murillo
02 de noviembre 2019 , 08:52 p.m.

En el aeropuerto de Barajas, en Madrid (España), terminó el pasado viernes 11 de octubre la primera fase de la operación transnacional 'La Máscara', una investigación que lleva más de dos años y con la que autoridades ibéricas y colombianas buscan desmantelar el tráfico ilegal de piezas arqueológicas.

Ese día, el coronel John Sepúlveda, subdirector de Protección y Servicios Especiales de la Policía Nacional (Dipro), estaba en Medellín presentando los resultados de un importante golpe contra el crimen en Antioquia, cuando recibió la llamada que estaba esperando desde hace varios meses. La Policía española al fin había capturado a dos integrantes de una organización criminal dedicada a la venta irregular de estos objetos, y a quienes les estaban siguiendo la pista desde hace tiempo.

Solo por ocho objetos precolombinos que vendieron hace aproximadamente dos años cobraron 9.000 euros

Los detenidos, padre e hijo, pretendían ingresar a ese país la máscara de oro de Tumaco –y ocho objetos más–, de gran valor patrimonial y cultural. Las autoridades presumen que esa máscara iba a ser vendida en España por unos 200.000 euros. Los detenidos llevaban unos papeles con algunos apuntes, lo que llamó la atención de los agentes.

“Tenían anotadas unas direcciones de Chía y Bogotá, así que llamé a uno de los investigadores y le dije: ‘Hermano, váyase ya, consiga autorización de allanamientos y métase’. También pedí apoyo de la Interpol”, revela el coronel Sepúlveda.

Uno de los agentes, quien ha hecho parte de los seguimientos, hizo los trámites respectivos y se dirigió a estos lugares en compañía de un perito del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh). Primero fueron al municipio de Chía, y en las bodegas de un establecimiento comercial de un edificio hallaron varias cajas con 242 restos arqueológicos.

“Se encontraron bastantes documentos donde se evidencia la comercialización, venta y compra de esas piezas en diferentes países de Europa y América. Solo por ocho objetos precolombinos que vendieron hace aproximadamente dos años cobraron 9.000 euros”, explica el investigador de la Sijín que lideró la diligencia.

Después de esto, se trasladaron al apartamento de un edificio residencial en el sector de Santa Ana, en la localidad de Usaquén, en Bogotá. Allí encontraron otro objeto que era usado para decorar la residencia. Con este completaron, en los dos allanamientos, 243 piezas que serían de los años 300 a 900 después de Cristo.

Robos

Esta es la máscara de Tumaco que fue incautada en el aeropuerto de Madrid, España.

Foto:

Policía de España.

En ese inmueble también se encontraron catálogos hechos por ellos mismos, libros de arqueología, historia, de museos, documentos que certificaban la originalidad de las piezas, y facturas. La arqueóloga del Icahn que acompañó la diligencia manifestó qué fue lo que descubrieron.

“Son piezas de diferentes zonas del país, pero no te puedo decir que son auténticas 100 por ciento, porque necesitamos el apoyo de otros conocedores, un segundo peritaje, y en consenso determinar si son originales o no. Lo que sí te puedo decir es que había objetos tumacos, tayronas, algunos retablos quimbayas”, explicó la profesional.

Los capturados

El edificio en Chía y el apartamento en Santa Ana son propiedad del capturado en el aeropuerto de Madrid, un arquitecto de apellido Polo, quien, junto con su hijo de 29 años, sacaba de Colombia estos elementos que traían de regiones como el Magdalena Medio, Nariño y Cauca.

El joven Polo fue seguido por las autoridades a través de sus redes sociales. Fotografías que tiene publicadas en su perfil de Facebook dan cuenta de sus recurrentes viajes por Europa, Norteamérica y Asia.

Piezas precolombinas

Hijo del arquitecto en uno de sus múltiples viajes por el mundo.

Foto:

Policía nacional

Estas fueron algunas pistas que siguieron los investigadores para atraparlos. Además, por los constantes viajes que hacían a España, padre e hijo ya estaban bajo la lupa de la policía de ese país y cuando arribaron a Barajas, el 11 de octubre, solo fue cuestión de requerirlos y requisarlos.

“El señor es un prestigioso arquitecto, hace construcciones en muchas partes. El edificio de Chía donde hicimos el allanamiento lo había construido él, ahí hay apartamentos, oficinas, establecimientos comerciales. También tiene cerca de allí otro edificio; es un señor de mucha plata. No podemos asegurar que todo su patrimonio viene del tráfico de estas piezas, pero sí hay muchas evidencias de las millonarias transacciones que hacía”, explicó el investigador de la Sijín.

Por un jarrón de 20 centímetros, esta persona podría estar cobrando unos 2.500 euros, precios que aumentaban significativamente en las subastas en Europa. Las investigaciones de las autoridades, que todavía están avanzando y esperan desembocar en otro golpe en los próximos meses, evidencian que los Polo eran la cabeza de una cadena ilegal que empezaba en los territorios de los que salen los objetos.

Básicamente, los denominados guaqueros extraen estas piezas de cementerios indígenas o de zonas aledañas a asentamientos afro. A veces solamente se las compran a precio de barro a personas de esas regiones y las venden a un intermediario que las llevaba a ciudades como Bogotá. En la capital del país, conocedores del tema y que tienen contactos en Europa, como los Polo, llevan estos objetos a Francia, Inglaterra y España principalmente, donde son vendidos en subastas que no necesariamente son clandestinas.

El señor es un prestigioso arquitecto, hace construcciones en muchas partes. El edificio de Chía donde hicimos el allanamiento lo había construido él

“Esas subastas en cierta forma son legales en esos países porque las piezas van con sus certificados, no hay nada ilegal. Quien las adquiere no está cometiendo un delito, quien las está sacando del país es el que comete el ilícito”, explicó el coronel Sepúlveda.

Estos objetos suelen pasar desapercibidos en los controles del aeropuerto El Dorado, en donde están más pendientes de detectar drogas, armas o explosivos. Muchos de estos elementos pasan como un suvenir o una artesanía.

“Se está trabajando para que no solo la policía del aeropuerto, sino los funcionarios de seguridad de Opaín que hacen la verificación de las maletas reconozcan estas piezas y, cuando crean que es patrimonial, llamen para realizar la respectiva verificación”, señaló el coronel Sepúlveda.

Las autoridades no saben con precisión cuántas transacciones pudieron haber realizado estos dos traficantes; sin embargo, una investigación de la Fiscalía espera determinarlo, además de involucrar a otras familias, en Bogotá y distintas zonas del país, que se dedican a esto e integran cuatro estructuras delincuenciales.

¿Cuál es el delito?

El arquitecto y su hijo fueron dejados en libertad en España, pero, tanto en ese país como en Colombia, están siendo procesados por dos cargos: hurto agravado porque se trata de elementos que conforman el patrimonio cultural de la Nación y receptación. No obstante, las leyes en el país son muy laxas con este tipo de delitos, y lograr que estas personas terminen tras las rejas no es una tarea fácil.

“Hay dos fiscales especializados al frente del caso. También está involucrada la Policía, el Archivo General, el Ministerio de Cultura, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, hay una noticia criminal y esperamos reunir la evidencia suficiente para procesarlos también por concierto para delinquir”, concluyó el agente que ha liderado la investigación.

Casos como este son más comunes de lo que se cree. Por ejemplo, en noviembre de 2018, la Fiscalía General de la Nación decomisó 80 piezas de patrimonio arqueológico y cultural que pertenecerían a los investigados por el caso del Fondo Premium de Interbolsa.

ÓSCAR MURILLO
Redacción Bogotá

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