Así se transformó el lugar donde incineraban animales en Bogotá

Así se transformó el lugar donde incineraban animales en Bogotá

La práctica se realizaba en el antiguo centro de zoonosis. Hoy no los condenan al sacrificio.

AUTOPLAY
Así es la Unidad de Protección Animal de BogotáPerros y gatos que son abandonados en la ciudad son recibidos en este sitio y luego dados en adopción.
Perros abandonados

Lina Hernández / Unidad de Video

Por: Redacción Bogotá
06 de agosto 2019 , 08:32 p.m.

Mila está acostada, tomando el sol en un pasillo de la Unidad de Protección Animal.

Cualquiera que pasa cerca de ella, la saluda, la consiente. Ella es una de las perritas residentes más queridas de este lugar. Cuando llegó, hace ocho meses, no podía moverse, permanecía acostada todo el día en el sitio que la dejaran.

Tenía un problema de crecimiento, creció tanto y tan rápido que sus patas, su cadera y columna no estuvieron listas para cargarla; es una enfermedad de nacimiento, y muy grave. De haber estado en este mismo lugar, pero hace varios años, seguramente hubiera sido sentenciada a la eutanasia y luego, incinerada en un horno gigante y miserable. Hoy, ya está dando sus primeros pasos.

Este lugar, a cargo del Instituto de Protección y Bienestar Animal (Idpyba), y que está ubicado en la carrera 106 A con carrera 67, en el barrio El Muelle de Engativá, fue conocido por mucho tiempo como el centro de Zoonosis, al que animalistas y ciudadanos denunciaban constantemente por las condiciones degradantes en las que permanecían cientos de gatos y perros abandonados.

En ese entonces, la administración del sitio estaba a cargo de la Secretaría de Salud.

“Aquí pasaban cosas difíciles hace muchos años, cuando se creó el instituto cambió su razón de ser, ya no era un lugar para guardar un animal que podía transmitir una enfermedad a los humanos, como era el centro de Zoonosis, sino en donde cuidamos los animales para garantizarles la protección y el bienestar y para poder darlos en adopción”, explicó Clara Lucía Sandoval, directora del Idpyba.

Quedan muros en pie que serán derribados, pero solo quedará uno, como un homenaje, como una señal de que sitios como esos no pueden volver a existir en la ciudad.

Las pisos, las jaulas, el centro posoperatorio, las oficinas, todo está limpio. Hay amplias zonas verdes donde los perros corren y se divierten. La principal función de esta unidad de protección animal es la custodia de las mascotas que llegan de los diferentes programas del Idpyba: las urgencias veterinarias, el escuadrón anticrueldad, entre otros; para después darlos en adopción.

Son muchas las personas que casi todos los días llegan a este lugar en busca de un nuevo integrante para sus familias. Una mujer arribó con su hija y un guacal. Ya habían hecho la solicitud hace unos días. Romeo, un gato grande, de pelos blancos y negros, era el elegido. “Tuvimos que hacer un proceso, llenar un formulario. Me preguntaron si los miembros de mi familia estaban de acuerdo y sí, todos lo estaban" 

Estoy muy feliz por el gatico, motivada”, dijo feliz, con Romeo entre sus brazos.
En total, según información oficial, 3.567 animales han sido dados en adopción durante la administración de Enrique Peñalosa. De esta cifra, 1.987 corresponden al periodo entre el 1.° de enero del 2016 al 31 de enero del 2018, y 1.580 entre el 1.° de febrero del 2018 –cuando se puso en marcha el Instituto de Protección Animal– al 30 de mayo del 2019.

Uno de los procesos más importantes que se adelantan en este lugar, según Clara Lucía Sandoval, es el de un equipo de profesionales que tratan el comportamiento de los animales, que han experimentado situaciones de maltrato y abandono. “Les ayudan a superar muchos problemas de comportamiento que impiden que esté en un hogar”, dijo la funcionaria.

El horno crematorio

Uno de los símbolos de la transformación de la Unidad de Protección y Bienestar Animal es el de un inmenso horno en el que, de acuerdo con lo explicado por Sandoval, fueron quemados cientos de perros y gatos que eran sacrificados en este lugar.

Un inmenso tanque de gas, que no será usado nunca más, alimentaba este horno.

Justamente, una de las primeras decisiones que se tomaron cuando el refugio pasó a manos del Idpyba fue destruir esa habitación. Quedan muros en pie que serán derribados, pero solo quedará uno, como un homenaje, como una señal de que sitios como esos no pueden volver a existir en la ciudad.

“Hemos hecho un gran esfuerzo y Bogotá ha sido reconocida como una ciudad amiga de los animales. Los avances son increíbles, la creación del instituto, toda la transformación; a esta unidad, por ejemplo, le hicimos el cambio en la luz, tejas, tanques de agua, en la parte eléctrica, en los cuartos fríos, es decir, en cada cosa que hacemos estamos procurando el bienestar de los animales”, concluyó la directora del Idpyba.

ÓSCAR MURILLO MOJICA
PERIODISTA EL TIEMPO
@oscarmurillom- @BogotaET

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