‘Nada justifica este ataque tan terrible’: Ángela Ferro
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‘Nada justifica este ataque tan terrible’: Ángela Ferro

La mujer que fue víctima de un ataque con hacha habla sobre la agresión y lo que sigue para su vida.

AUTOPLAY
Ángela del Pilar Ferro se pronuncia en exclusiva para City Noticias
‘Miguel decía que era agresivo porque yo lo no honraba’

Archivo particular

Por: Carol Malaver
30 de octubre 2020 , 07:08 a. m.

Ángela del Pilar Ferro es una mujer valiente, emprendedora, una madre cabeza de familia que un día conoció a Miguel Camilo Parra, confió en él y terminó siendo la víctima de un ataque brutal en el barrio El Redil de la localidad de Usaquén, el pasado 16 de octubre. Todo pasó delante de su hijo y por eso, dice, va a seguir luchando por lo que considera un intento de feminicidio. Habló con EL TIEMPO sobre lo que dijo la defensa de su agresor y sobre lo que fue su vida con su expareja.

¿Qué opina de los argumentos de la defensa de Miguel Camilo Parra para defenderlo?

Creo que están desesperados porque no tienen cómo defenderlo. Nada justifica este ataque tan terrible. Lo peor es que aparte de que fui agredida, también quieren dejar mi imagen por el piso. Eso fue lo que intentó hacer la defensa esta semana cuando dijeron que yo tenía un amante, que había agredido a mi hijo, que sabía el sitio de residencia del papá donde estaba Miguel. Todo es falso. Miguel nunca tuvo contacto con su papá durante muchos años porque el señor nunca respondió por él. También dijeron que yo había puesto la denuncia tres horas después de la ataque y que por eso no debió haber sido grave. Yo digo, Dios, a mí me hirió la cabeza pero no me cortó la lengua. Yo recuperaba la conciencia de forma intermitente y claro, pregunté por mi hijo y pude contarle a mi papá todo. Luego poco a poco pudimos denunciarlo todo.


La religión no es pretexto de nada pero ¿usted cree que Miguel Camilo tenía una relación malsana con sus creencias?

Creo que tenía un ideal particular de cuál era la forma correcta en la que yo debía comportarme, cómo debía ser, cómo tenía que ser la relación perfecta. Muchas de las cosas que a mí me gustaban, le parecían mal, si yo me vestía de cierta forma decía que no era correcto. Él decía que nosotros estábamos comprometidos. No sé si su comportamiento tuvo algo que ver con sus creencias religiosas, o de su crianza, pero lo que sí es cierto es que él se escudaba en la religión para justificar su forma de actuar. Si él era agresivo me decía que era porque yo no lo honraba.

¿Cómo lo conoció?

A través de una aplicación. Él le dio like a mi foto y empezamos a hablar a través de Instagram durante muchos días. Me comentó que le encantaban los animales, teníamos gustos muy parecidos en la música, en temas estéticos, me dijo que tenía una tienda de animales, me pareció una persona muy interesante. Un día fuimos a cenar, él me mostró su proyecto musical. Pintaba, cantaba, parecía tener muchas cosas buenas. Yo le decía: tú eres como un chico 10, tenía muchas cosas que yo decía ¡Por Dios! Pero con el tiempo todo esto se fue desvaneciendo, me di cuenta de muchas cosas que me desilusionaron. Claro, no voy a negar que yo sentía un cariño por Miguel, no voy a decir que nunca lo quise, por eso vivía con él pero él empezó con comportamientos que no pude tolerar.

No sé si su comportamiento tuvo algo que ver con sus creencias religiosas, o de su crianza, pero lo que sí es cierto es que él se escudaba en la religión para justificar su forma de actuar

¿La casa donde vivían la alquilaron los dos?

Sí. Antes yo compartía el apartamento con una amiga. Durante la pandemia nos conocimos y empezamos a salir y cuando todo fue más restrictivo por el covid-19, él empezó a quedarse en mi casa seguido, luego todo el tiempo y cuando se acabó el confinamiento dijimos que, por temas económicos, nos convenía vivir juntos y por eso alquilamos la casa.

¿Él tenía una imposibilidad de manejar sus emociones tanto de ira como de tristeza?

Sí. Al principio yo fui muy cariñosa con él pero a medida de qué pasaba el tiempo ese nivel de ternura disminuyó. Él todo el tiempo me exigía, me decía que ya no lo quería, que no lo besaba, que no lo abrazaba. Me decía: tú no quieres estar conmigo. Podíamos estar perfectamente, haber cenado, visto una película pero, nos íbamos a acostar y él empezaba a hacerme reclamos. Era todo el tiempo, tú no, tú no, tú no.

¿Tenía comportamientos raros?

Cuando se desesperaba se sentaba, se paraba, se ponía la ropa, se la quitaba. Muchas veces se ponía bravo y se iba a las 2 de la mañana y llegaba a las 7. Decía que había estado caminando. Nunca supe si era verdad. Explotaba con mucha facilidad. Cuando peleábamos llamaba a un amigo pastor cristiano y a su esposa. Al comienzo él me los presentó y teníamos una comunicación chévere. Yo no soy cristiana pero por Miguel no me cerré a la banda. Luego pensé que yo quería mantener mi vida privada. Le dije a Camilo que a mí no me gustaba que ellos, sus amigos, su mamá y hasta la dueña de la casa se enteraran de todo. Eso era terrible.

En una ocasión fueron mis amigos a la casa y yo le dije que iba a salir y que ellos me esperaban afuera. Recuerdo que caía un aguacero. De un momento a otro se asomó al carro, salió de la nada. Me estaba siguiendo. No me creía. Yo solo iba una vez al mes a la casa de mis amigos y él me hacía video llamadas solo para detectar dónde estaba yo. Siempre pensaba que estaba con alguien más.

También tenía acceso a mi celular. Una vez yo dejé mi teléfono en el primer piso y me acosté a dormir. Al otro día me di cuenta que había revisado todos mis chats, por WhatsApp, por Messenger. Me reclamó por seguir a algunas personas en Instagram. Todos los días me peleaba porque yo no subía fotos con él. Ahí comencé a pensar: esto no está bien.

Una vez yo dejé mi teléfono en el primer piso y me acosté a dormir. Al otro día me di cuenta que había revisado todos mis chats, por WhatsApp, por Messenger

Miguel Camilo Parra

Miguel Camilo cambió su apariencia tras huir del lugar del ataque con un hacha.

Foto:

Archivo particular

Durante la audiencia, Miguel Camilo movía la cabeza cada vez que el juez hablaba sobre su hijo

Lo que pasó con mi hijo me sorprendió mucho. Yo nunca he negado que ellos dos tenían una buena relación, Miguel incluso le estaba enseñando a tocar guitarra, nunca tuve alertas hasta el día que se puso celoso porque yo estaba durmiendo con él en mí cama. Eso pasó un día cuando se puso bravo. Salió a las dos de la mañana y al cerrar la puerta con fuerza mi hijo se despertó y me dijo que si se podía acostar conmigo. Yo le dije que sí. Estábamos acostaditos, abrazaditos y de un momento a otro él llegó. Cuando nos vio se cogía la cabeza y decía: ¡no lo puedo creer!, ¡ese es mi espacio!, ¡me estás reemplazando!, y yo le decía: cálmate, qué te pasa estoy con mi hijo. Date cuenta de que él está aquí, por favor respétalo. Se puso histérico y ese día yo le dije no más.

Su hijo es un héroe, la salvó en una situación muy difícil ¿Cómo está?

Bien. Ha sido un niño muy fuerte, esto es un impacto, es algo terrible, yo creo que ni una persona adulta sabe cómo reaccionar, pero él respondió de la mejor manera. Llamó a mi papá, llamó a mis amigos, avisó en el colegio, llamó a la policía. Buscó las bandas con las que se recogen las cortinas y todo lindo me las puso en la cabeza para frenar la sangre. Él fue a la portería, mejor dicho, hizo un montón de cosas por salvarme, pidió auxilio. Él es mi héroe y gracias a él estoy viva.

¿Antes de Camilo Parra quién era Ángela Ferro?

Yo tengo mucha experiencia en el sector de tecnología, yo soy reclutadora senior de TI pero el año pasado decidí emprender y ser independiente. Empecé a montar negocios virtuales, de eso vivo, yo soy comerciante, vendo a través de Mercado Libre y redes sociales muchos productos para mascotas, artículos militares, cosas de belleza, deportivas, electrónicas, mercancía que sea muy vendedora y que tenga un buen proveedor. Así me he sostenido durante la pandemia y me va bien. Por la crisis las ventas virtuales se dispararon.

Cuando yo empecé a vivir con Miguel ya tenía todo lo de la casa, habitación, nevera, lavadora, todo era mío. Como lo dice la defensa, él vivió con su mamá hasta que me conoció, él no había salido de la casa. Un día me dijo que por mi culpa había perdido la comodidad de su hogar en donde lo tenía todo, eso también fue parte de los problemas.

Fue extraño cuando la fiscal dijo que había una contradicción. Que primero su madre había dicho que era viuda y que luego había aparecido el papá

Para mí eso siempre fue un enredo. Hasta donde supe el papá biológico de Miguel nunca respondió por él. Paradójicamente lo apoyó estando en este problema. Decidió aparecer para encubrirlo.

¿Por qué todo esto sí fue un intento de feminicidio?

Me he preguntado muchas cosas. Miguel no tomaba, por qué razón compró el trago esa noche, yo no le pedí que lo hiciera, ¿acaso quería que yo estuviera en un estado de indefensión? Todos los golpes que yo tengo en la cabeza fueron en la parte de atrás, fue un ataque a mansalva. Fueron muchos golpes, siete heridas, dos de esas me fracturaron el cráneo, hoy que me pude quitar las vendas, tengo unas heridas gigantes, la mitad de mi cabeza está llena de cicatrices. Perdí muchísima sangre y mientras eso pasaba él tuvo la oportunidad de cambiarse de ropa, antes de salir. Él sabía que yo me iba ir de la casa, desde la semana anterior cuando yo le terminé, ya estaba pasando papeles en otro lado, conocía incluso para qué sector me iba a ir, me dijo que no había problema, que yo me podía ir, que las puertas de la casa siempre iban a estar abiertas, entonces no entiendo por qué actuó con esa violencia.

¿Qué opina usted cuando la defensa dice que él no huyó?

Que eso es mentira, es muy extraño que se haya cambiado el aspecto, él tenía el pelo largo, tenía barba, el hombre que llegó la audiencia es una persona completamente diferente.

¿Ya había sido violento con su mamá y su tía?

Sí. A nosotros nos atracaron, unos ladrones nos dispararon, nos amenazaron con cuchillos, él fue muy valiente, cogió a uno de los tipos, nos remitieron a una estación que hay cerca del Portal del Norte. Allá él empezó a gritarle cosas al ladrón, fue tanto el escándalo que hizo, que los policías me decían oiga venga calme a su novio. No pude y me tocó llamar a mí mamá. Él fue súper grosero con ellas. Un policía que estaba ahí intercedió y le dijo que necesitaba que se calmara porque no era correcto como se comportaba.

¿Era una persona con problemas de ira?

Sí y la mamá lo sabía. El día que yo terminé con Miguel ella me dijo que reconocía que él tenía problemas de ira, que tenía que trabajar en eso, pero que cuando uno amaba a alguien, uno tiene que estar ahí y acompañarlo. Creo que trataba de decirme que él estaba mal pero que yo lo podía ayudar.

¿Qué sigue para su vida?

Lo primero es recuperarme física y emocionalmente. Yo he tratado de no dejarme afectar por esta situación pero eso es inevitable. Me despierto a las dos de la mañana con dolor de cabeza, no puedo dormir, ver a mi hijo asustado me duele. Esto me ha afectado a mí y a mi familia. Quiero que este señor tenga una condena que se ajuste a lo que hizo, que no vaya a ser una condena de cuatro años, como lo pidió el abogado, sino que sea una condena justa.

¿Cómo está su familia?

Mi papá ha sido un apoyo gigantesco. Él ha estado súper pendiente de mí. Sus amigos nos han apoyado mucho. Están felices porque estoy viva. Afortunadamente no quedé con ningún problema motor. Cuando me iban a hacer la cirugía me dijeron que era posible que perdiera la movilidad en las manos, las piernas, o que perdiera la visión. Quedé viva por una razón, es algo en lo que debo trabajar. Debo ayudar a más personas.

¿Alguna vez sospechó de su colección de hachas?

No. Para nada. Desde que lo conocí las tenía. Eran de utilería, le gustaba todo lo de leñadores y vikingos. Yo nunca tuve el presentimiento de que él me iba a hacer daño con estas. Nunca se me pasó eso por la cabeza.

¿La familia de Miguel Camilo la ha llamado?

No. Eso me ha parecido muy triste. Yo tenía una buena relación con su mamá. Nosotras hablábamos seguido. Era una relación cercana. Ella nunca me ha escrito ni se ha manifestado. Cuando yo pude estar consiente le escribí que tenía que hacer que su hijo se presentara ante la policía y que pagara por lo que hizo. Ella vio el mensaje pero nunca me respondió. Prefirió encubrir a Camilo. Dijo que su hijo era súper tranquilo, que era un hombre decente, que él me amaba mucho, entonces no entiendo cómo este hombre demuestra su amor.

¿Es verdad que la han contactado otras mujeres que también sufrieron maltrato de Miguel Camilo?
Eso es cierto. Son varias. Varias mujeres sufrieron maltratos por parte de él. Son cosas graves que ya está investigando la Fiscalía. Me he dado cuenta de que yo no conocía a Miguel, que la persona con la que yo estaba era un espejismo. Ellas me han manifestado su apoyo. Todas estamos unidas y no nos vamos a dejar amedrentar.

¿Qué les dice a las mujeres que están padeciendo una relación similar a la que usted tenía?
Que hay que estar alertas, estas son señales graves de que la persona con la que estamos es peligrosa. Quien esté a tu lado te debe generar tranquilidad, seguridad, amor no miedo, inseguridad y tristeza. No hay que tener miedo, hay que tomar decisiones, no hay que postergar una medida, no hay que dejarse convencer, no confiar en que me gritó y al otro día me trajo unas flores, eso no está bien. Uno no puede manejar esa doble moral.

CAROL MALAVER
SUBEDITORA BOGOTÁ
Escríbanos a carmal@eltiempo.com

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