Los comicios más reñidos que se recuerden en Bogotá

Los comicios más reñidos que se recuerden en Bogotá

En la disputa por el segundo cargo más importante de elección popular, nadie puede cantar victoria.

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Las mejores respuestas del debate
Debate a la alcaldía de Bogotá

Las mejores respuestas del debate de Citytv. Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

Por: Bogotá
26 de octubre 2019 , 06:51 p.m.

Desde que fue instaurada la elección popular de alcaldes en el país, hace 30 años, Bogotá no había registrado unos comicios que generaran tanta tensión debido a la estrechez de resultados que vaticinan las encuestas, adobada, entre otras cosas, por la crispación política que se ha desatado especialmente entre fuerzas de centro e izquierda.

Las encuestas que se han venido divulgando hace un mes muestran variaciones importantes entre los candidatos Carlos Fernando Galán (Bogotá para la Gente), Claudia López (Alianza Verde), Miguel Uribe (Avancemos) y Hollman Morris (Colombia Humana y otros). 

Sin embargo, se trata de variaciones que no dan el triunfo contundente a ninguno, y más bien gravita sobre ellos una especie de empate técnico que solo se dirimirá hoy en las urnas, si bien Galán ha mantenido una ventaja de 6 puntos en promedio sobre su inmediata rival, López.

La última vez que hubo alarma ante la posibilidad de que un aspirante del denominado establecimiento político pudiera perder fue en 1997, cuando el excéntrico Carlos Moreno de Caro, con un discurso populista y demagogo, llegó a amenazar el triunfo de Enrique Peñalosa, quien a la postre se alzó con su primera alcaldía.

En las elecciones de 2011 se vivió un escenario similar al de hoy, guardadas proporciones. Entonces, el centro se dividió en tres: Galán, la exministra Gina Parody y el exministro David Luna. Por la centro derecha estaba Peñalosa, quien no logró convencer a los tres jóvenes de que se unieran a su causa. Entre ellos tampoco hubo acuerdo para consolidar una sola figura.

Fue el escenario perfecto para que otro populista y exsenador de la república, Gustavo Petro, saliera a reclamar la alcaldía con el 32,2 por ciento de los votos, derrotando a Peñalosa con casi 300.000 sufragios de diferencia (24,9), pese a tener, irónicamente, el apoyo de los verdes y de ‘la U’. Desde entonces, surgiría una enconada rivalidad con Petro que aún hoy no termina.

¿Qué explica la actual situación electoral en la capital? Por un lado, la misma transformación política y social que ha vivido el país. La posibilidad de que los ciudadanos eligieran a sus propias autoridades locales permitió que nuevas fuerzas arribaran a ese escenario y se encumbraran hacia destinos más altos.

Son pocos, por no decir ninguno, los candidatos o alcaldes de Bogotá que no han pretendido llegar a la presidencia de la república, incluso Mockus, que renunció al cargo en su primer gobierno para tal fin, con rotundo fracaso.

Esa transformación fue consolidando proyectos políticos que vieron materializados sus esfuerzos cuando ganaron el poder en Bogotá y se mantuvieron en él. Lucho Garzón, un líder sindical, conquistó por primera vez para la izquierda el que es considerado el segundo cargo más importante del país, en 2003.

“Nosotros llegamos fue para quedarnos”, dijo en su momento el entonces senador Jaime Dussán, otro exlíder sindical. Y su vaticinio pareció confirmarse, pues cuatro años más tarde el Polo Democrático ganó los comicios con Samuel Moreno (que hoy suma condenas por más de 60 años de cárcel por corrupción) y en 2011 el turno fue para Petro y su movimiento Progresista.

Pero, por otro lado, esa amalgama de estructuras electorales, si bien pudo acceder a la alcaldía y proyectarse en el ámbito nacional, no contribuyó a solidificar una fuerza monolítica que zanjara las diferencias.

Las rivalidades internas, los egos, el caudillismo desmesurado de algunos y la mira puesta en las presidenciales confirmaron que la izquierda en Colombia y en Bogotá, particularmente, sigue viviendo más de los desacuerdos que de la armonía.

Y si bien el Partido Verde es hoy el ala moderada e influyente de ese lado del espectro político, al punto que se ha convertido en uno de los partidos con mayor proyección en la capital, no ha sido suficiente. La fuerte rivalidad con Petro y su grupo (más radical e inflexible) ha abierto una grieta que hoy los tiene en la incertidumbre, cuando hace apenas tres meses los verdes parecían indestronables.

Paralelo a esto, fue creciendo en la sociedad una polarización con la derecha y la centro derecha, especialmente con el Centro Democrático y Cambio Radical, que partió a la sociedad en dos y abonó el terreno para el segundo mandato de Enrique Peñalosa, que culmina el 1.º de enero. Esa polarización no ha cesado, más bien pareciera haberse afianzado. Las redes sociales han contribuido a dicho desmadre y el tema del metro para Bogotá ha sido el ‘florero de Llorente’.

Es en este hábitat en el que se desarrolla el actual debate electoral: con una izquierda fracturada, un centro que trata de ganar espacio solo con el apoyo de la gente y una derecha sin rival a la vista pero sin la fuerza suficiente para alejarse de los demás.

La campaña está interesante. Hay candidatos de todas las tendencias, con énfasis distintos, y eso la ha hecho más vibrante. Las redes sociales han jugado un papel clave, particularmente entre los jóvenes, que hoy dividen afectos. Tampoco deja de llamar la atención que los tres punteros, Galán, López y Uribe, han sido cercanos al alcalde Peñalosa en algún momento de sus vidas y hoy guardan profundas diferencias con él o muchas coincidencias con su obra.

Finalmente, las encuestas han puesto su cuota para hacer de la campaña de Bogotá una de las más disputadas de los últimos tres lustros. Sin veda para su publicación, la seguidilla de resultados, con variaciones importantes en algunos casos, le ha agregado presión al debate y es lo que no permite definir un claro ganador, como sucede en Barranquilla, por ejemplo.

Lo que sí podría predecirse, con base en esos estudios, es que el vencedor de este domingo va a mantener el promedio de las dos últimas elecciones, es decir, hacerse elegir con apenas el 32 o 33 por ciento de los votos. Y será la última vez, pues a partir del 2023 se aplicará en Bogotá la segunda vuelta electoral en aras de conseguir un mayor respaldo ciudadano y garantizar, en lo posible, una mejor gobernabilidad para una ciudad que bordea los ocho millones de habitantes.

Hoy pueden ocurrir varias cosas: que gane un candidato que supo interpretar el cansancio de la gente debido a la polarización en que cayó Bogotá; que por primera vez una mujer se alce con la Alcaldía o que el alcalde del famoso eslogan ‘impopulares pero eficientes’ encuentre un sucesor para su proyecto de ciudad. ¿Y Petro? A juzgar por los sondeos, podría exponerse a su peor derrota.

REDACCIÓN BOGOTÁ@BogotaET

El debate: los candidatos a la Alcaldía de BogotáEste jueves 24 de octubre, a las 9 p.m., los candidatos a la Alcaldía de Bogotá debatirán sus propuestas en 'El debate', conducido por Roberto Pombo y dirigido por Darío Restrepo.
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El pasado jueves, los cuatro candidatos se midieron en El debate, de Citytv.

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