El drama de las familias de los abuelos que se pierden

El drama de las familias de los abuelos que se pierden

En la capital, semanalmente son reportados ancianos que salen de casa sin rumbo fijo por alzhéimer. 

Ilustración de Especial Abuelos

En Bogotá, 12.062 personas han sido atendidas por Alzhéimer  durante el año 2018 y lo que ha corrido del 2019.

Foto:

CEET

Por: Carol Malaver
20 de septiembre 2019 , 09:46 p.m.

El alzhéimer es una enfermedad que no discrimina, llega de repente y causa el deterioro progresivo de las funciones cognitivas de una persona, pero que, sobre todo, cambia la dinámica familiar. En Bogotá, 12.062 personas han sido atendidas por esta patología durante el año 2018 y lo que ha corrido del 2019.

Pero, además de las cifras, son recurrentes los avisos pegados en los muros de la ciudad, los llamados de auxilio en las redes sociales o las denuncias a la policía cada vez que un adulto mayor sale de su casa y no regresa.

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Consuelo Gordillo de Barrera vivió en carne propia la ausencia de su esposo, un expiloto de Avianca que, al cumplir los 80 años, comenzó a olvidar. “A partir de esa edad le empecé a notar olvidos, no revisaba sus extractos”. La viuda cuenta que a él le dio muy duro haber dejado su casa en el barrio Andes, donde vivió durante 42 años, para radicarse en un apartamento de Santa Bárbara. “Yo empecé a notar que el cambio lo afectó mucho porque cada rato decía que se quería ir para su casita”.

Así, con esos pequeños cambios en su comportamiento, un día, Consuelo salió con su hijo mientras su esposo se quedaba en la casa cacharreando con su viejo BMW.

“La angustia llegó cuando me llamó la empleada a decirme que mi esposo había salido en el carro y horas después no había regresado”.

Empezaron entonces a mover información en las redes sociales, llamaron a la policía, imprimieron avisos con su foto para empapelar la ciudad; cada segundo era un martirio para sus seres queridos. “Mis hijos lloraban. Nos imaginábamos un accidente; lo peor pasaba por nuestras mentes porque dejó todos sus papeles en casa, y la policía nos pidió esperar el transcurso de 72 horas”.

Visitaron la antigua casa de los abuelos, pero no había pistas claras. “Finalmente, mientras mi hijo imprimía más avisos, recibió la llamada de una mujer que aseguraba estar con el capitán”.

El abuelo había salido de su casa y, sin rumbo fijo, estuvo perdido en el barrio Patria, totalmente desorientado. “Allá, él se bajó del carro y le dijo a una joven pareja: ‘¿Sabe qué?, yo creo que estoy perdido, me fui sin chaqueta y creo que mi esposa me va a regañar’”. Los jóvenes le avisaron a una mujer, que fue quien –según el piloto– lo condujo a donde vivía.

Así llegaron al barrio Los Andes, porque simplemente el nuevo apartamento se le había borrado de la mente al capitán. La astucia de la mujer que lo auxilió y las ayudas de la gente del barrio que lo conocían fueron lo que permitió que la familia del hombre fuera en su búsqueda. Todo fue felicidad cuando volvió a llegar a su casa.

¿Sabe qué?, yo creo que estoy perdido, me fui sin chaqueta y creo que mi esposa me va a regañar

Luego vino el doloroso diagnóstico. Varios especialistas confirmaron la enfermedad: alzhéimer.

“Yo me resistí al comienzo, tampoco quería ayuda de nadie, pero luego me di cuenta de que no podía sola”. Luego, los olvidos se incrementaron; a veces, comportamientos agresivos; el deterioro muscular, las neumonías y un par de ausencias del abuelo que, por fortuna, no fueron de tanto tiempo como la primera. Lo que más les dolía a sus hijos era que no los reconociera. “Desde que se enfermó hasta su muerte, toda su familia lo rodeó de amor; nunca le contamos de qué sufría, pero, hasta el último día, el 23 de agosto de 2014, estuvimos a su lado.

Y así, como esta historia, cada semana hay una diferente.
El jueves 19 de septiembre, la policía reportó la desaparición de un adulto mayor, residente del barrio Lisboa, en Suba, que se había perdido en el humedal Juan Amarillo. Por tierra y aire, las autoridades lo detectaron deambulando en la soledad de un verde profundo mientras sus familiares sufrían su ausencia. Ya en el hospital de Suba, donde fue atendido, él no recordaba quién era.

Abuelo

La Policía de Bogotá rescató a un adulto mayor que luego de salir de su residencia, ubicada en el barrio Lisboa, Suba, se internó en el bosque cercano al humedal Juan Amarillo y se perdió.

Foto:

Policía Metropolitana de Bogotá

Estos dos casos tuvieron un final feliz, pero no todos terminan igual; los adultos mayores se exponen al hampa, al mal clima, a los accidentes de tránsito, entre otros peligros. Y un buen segmento termina en la calle. Según el VII Censo de habitantes de la calle 2017, que registró a una población total de 9.538, en Bogotá hay 781 personas mayores de 60 años en condición de habitabilidad en la calle: 720 hombres y 61 mujeres.

Volviendo al alzhéimer, del total de atenciones, unas 33.172 (2018-2019), el 74 % de los afectados son mujeres y el 26%, hombres. La mayoría, mayores de 60 años.
La situación también cambia de localidad a localidad. Las que tienen mayor proporción de atenciones son Suba, con 16,25 %; Barrios Unidos, con un 14,41 %, y Chapinero, con 12,21 %.

¿Qué hace el Distrito?

Según la Secretaría de Salud, dentro del plan de desarrollo se encuentra la meta 7, para la detección temprana del Alzhéimer, la cual contempla acciones individuales y colectivas.

Las primeras identifican de forma temprana el riesgo y las segundas trabajan más en la prevención. Según la entidad, a todo esto se le suma el haber priorizado la ruta de atención para la población con problemas mentales en consulta externa, internación y terapias.

Pero, en general, según un cuestionario que respondió el Distrito sobre el adulto mayor, en Bogotá hay mucho por hacer en salud. De 1’097.995 adultos mayores que viven en Bogotá, más del 60 % presentan enfermedades crónicas de larga duración y prolongados tratamientos. Es decir, cerca de medio millón de personas mayores de la ciudad tienen este tipo de enfermedades. A esto se le suma que unas 95.000 personas mayores presentan discapacidad y requieren cuidado permanente, y de ellas, el 10 %, cerca de 9.500 personas, no tienen quien las cuide.

Según Claudia Varón, presidenta de Acción Familiar Alzhéimer Colombia, además de la ayuda de los medios y el accionar de la policía, en Bogotá no se ha establecido un mecanismo oficial de búsqueda de personas. “En otras ciudades del mundo, la gente porta manillas de identificación, los buses reportan en pantallas la foto de los ciudadanos perdidos. Aquí hay que trabajar en pedagogía. Enseñarle a la gente cómo ayudar a un adulto mayor perdido a causa del alzhéimer”.

CAROL MALAVER
SUBEDITORA DE BOGOTÁ

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