De nuevo en alerta por mala calidad del aire, ¿qué vamos a hacer?

De nuevo en alerta por mala calidad del aire, ¿qué vamos a hacer?

Cada vez que hay alertas, las miradas se dirigen hacia el suroccidente de Bogotá. Análisis.  

Día Sin Carro

Esta es la nube de smog que se desde el Cerro Guadalupe.

Foto:

César Melgarejo. EL TIEMPO

Por: Ana Puentes
08 de febrero 2020 , 08:20 p.m.

Si bien la alerta amarilla por baja calidad del aire que tiene en jaque a sectores de cinco localidades es causada, en parte, por las condiciones climáticas de los últimos días, lo cierto es que la emisión de contaminantes de fuentes fijas (industrias) y móviles (transporte) sigue siendo el fondo del asunto y un reto sin resolver del todo por parte de la autoridad local.

Lo más preocupante es que es una deuda con un sector específico de la ciudad donde confluyen todos los posibles factores para que ‘se cocinen’ contaminantes nocivos para la salud humana. Precisamente, la actual alerta se ubica en un polígono del suroccidente de Bogotá con alta presencia industrial, flota de carga antigua y vehículos de transporte público a diésel.

Además, expertos consultados por este diario agregaron que hay factores adicionales que agravan el panorama. Por ejemplo, señalan que la dirección de los vientos (de norte a sur y de oriente a occidente) desplazan las emisiones de otros puntos de Bogotá hasta allí. Y le suman el mal estado de las calles y las zonas no pavimentadas que generan el fenómeno de “resuspensión de polvo”, otro ingrediente que afecta la salud y el ambiente.

Todo lo producido por estos elementos terminó condensándose por causa del clima. En los últimos días se han registrado bajas temperaturas en las madrugadas y otras más altas en el día (ambas llevadas a mayores niveles por el cambio climático) que producen un fenómeno conocido como inversión térmica, que dejó los contaminantes suspendidos sobre la capital. El comportamiento de los vientos, los incendios de Sumapaz y la Orinoquía y la falta de lluvias también hicieron su parte.

Pero, como alerta Eduardo Behrentz, experto en calidad del aire y vicerrector de la Universidad de los Andes, no se puede perder de vista el foco del asunto: “No podemos caer en la trampa de culpar la meteorología. La causa está en las fuentes de contaminación y en que las alcaldías no han implementado el plan decenal ni lo que tienen que hacer para limpiar las fuentes de emisión”.

No podemos caer en la trampa de culpar la meteorología. La causa está en las fuentes de contaminación

Por esta razón, EL TIEMPO consultó con la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia, qué acciones vendrían más allá de los protocolos reactivos que se activan con alertas. Urrutia aseguró que el tema se abordará desde la emisión y la exposición.

“Desde la exposición de las comunidades, pensaré en qué opciones tenemos vía ordenamiento territorial y en el Plan de Desarrollo. Si no podemos contener tan rápidamente las emisiones, porque los efectos de las transiciones energéticas no se ven ya, sí podemos tomar decisiones de relocalizar y no abrir nueva infraestructura para población vulnerable cerca de lugares donde hay altas emisiones. Es decir, pensar mejor qué hacer con jardines y hogares de personas mayores para exponerlos menos”, aseguró la Secretaria.

Y, desde las emisiones, aseguró que estudiará cómo formular incentivos para que las empresas se pasen a energías limpias. Pero asegura que, desde ya, se están viendo cambios positivos.

“El año pasado cerramos 33 empresas en el día sin carro por no cumplir la norma ambiental; este año cerramos solo ocho. Pasa que las empresas se están pasando del gas al carbón. El gas se está convirtiendo en una opción más limpia, aunque no cero emisiones”, explica.

Por lo pronto, la Secretaría avanza con controles. La entidad asegura que esta semana se han inmovilizado 110 vehículos por no cumplir la norma y se han impuesto 231 comparewndos ambientales.

Los vehículos de carga han llevado su parte. A los que sean modelos de más de 10 años se les prohibió de manera transitoria circular de 5 a. m. a 12 m. y de 5 p. m. a 10 p. m. por el polígono afectado. Los de más de 20 años ya habían recibido una restricción similar hace una semana.

Los bloqueos y protestas no han faltado y la alcaldesa, en un trino, fue tajante: “O renuevan la flota de carga o tendrán cada vez más restricciones para ingresar a Bogotá”.

Por otro lado, Behrentz hizo un llamado a estructurar con prontitud un nuevo plan decenal de calidad del aire. Bogotá tuvo uno con vigencia 2010-2020, que él mismo dirigió y ayudó a crear con el Grupo de Estudios en Sostenibilidad Urbana y Regional de la Universidad de los Andes, pero que “quedó sin ejecutar completamente”.
Para el académico, a la hora de formularlo se deben evaluar la presencia de industrias en el perímetro, la estrategia de control de emisiones, la deuda de los vehículos que aún usan diésel (parte del SITP y su componente provisional, el transporte de carga y la flota intermunicipal) y qué hacer con las motos.

La Secretaría de Ambiente ha confirmado que se adelantarán mesas de trabajo con la academia para formular el plan decenal. De su creación y ejecución dependen las soluciones a largo plazo para la calidad del aire. Behrentz, por su parte, cree que “esta administración y la capacidad técnica de Bogotá dan para resolver el asunto”.

Con justicia ambiental

En tiempos en que se vuelven a barajar políticas públicas para la calidad del aire, Daniela García Aguirre, investigadora y candidata a magíster en Derecho Ambiental y Políticas Públicas de la Universidad de Stanford, ve una oportunidad para abordar el problema desde la justicia ambiental. Este es un concepto nacido en Estados Unidos que evidenció que las cargas ambientales (como la contaminación) suelen ser asumidas por poblaciones más pobres sin que sean atendidas con más ahínco por las autoridades.

“En Bogotá sucede. Cuando se cruzan los datos de material particulado, se evidencia que están en el suroccidente, porque allí se han dejado la mayoría de fuentes fijas y móviles más perjudiciales: las industrias a carbón y diésel y el transporte de carga y los buses públicos más viejos. Y allí están las poblaciones más vulnerables y de bajos recursos económicos. En barrios como Kennedy y Sevillana se respira el peor aire”, menciona García, y agrega que, hasta el momento, “las políticas públicas locales no han tenido en cuenta eso”.

Por lo tanto, considera que, además de escuchar a la academia, resulta clave poner a participar a los ciudadanos que viven en la zona crítica. “Es un abordaje de justicia participativa que implica escuchar a los afectados para que, con su experiencia, se puedan tomar decisiones. Es ver cómo viven, dónde están las zonas residenciales, cómo se exponen a los contaminantes”.

Mientras todo eso sucede, Bogotá está a la expectativa. Al cierre de esta edición, se registraban condiciones regulares en las estaciones Carvajal-Sevillana, Kennedy y carrera séptima. En las otras 10 había calidad de aire moderada. En las próximas horas, los escenarios son dos: que se logre una tendencia a la baja y se levante la alerta o que la situación climática y de incendios agrave el problema de fondo y escale la situación a alerta naranja.

Un problema que trasciende fronteras

Lo particular de esta alerta es que no se limitó a Bogotá, sino que se declaró también en Soacha. Esto, después de que la CAR Cundinamarca y la Alcaldía de Soacha evaluaran la situación y explicaran a la comunidad que "la calidad del aire no tiene fronteras" y que la difícil situación que se vivía en el suroccidente de Bogotá pasaba también al municipio vecino. 

Además de la proximidad con el polígono crítico capitalino, Soacha tiene dinámicas que aumentan las emisiones. "Es un municipio con una alta actividad industrial, lo atraviesa la Autipista Sur y tiene un gran flujo de transporte de carga pesada: vehículos a diésel que aportan su contaminación", explica Edwin García, Director de Laboratorio Ambiental de la CAR, y agrega "hay sectores donde hay ladrilleras, industrias grandes, siempre hay una actividad industrial presente.  Le hemos hecho seguimiento detallado a quienes utilizan carbón y diésel". 

García confirmó que, desde la CAR, se monitorean los niveles de material particulado en la región y que, por el momento, Soacha es el único punto con alerta preventiva. Pero reconoció que hay niveles altos en Sabana Occidente, pero que no han sobrepasado los límites que requieran emitir una alerta.

Usted puede monitorear la calidad del aire desde su celular

La información sobre la calidad del aire en Bogotá está al alcance de todos a través de la aplicación para celulares Aire Bogotá.

Esta app, desarrollada por la Secretaría de Ambiente, permite ver la concentración de material particulado PM 2.5 , PM 10 y el gas O3 (ozono), tres de los principales contaminantes del aire producidos por fuentes móviles (vehículos de diésel) y fuentes fijas (fábricas, entre otras), y cuyos niveles pueden ser influenciados por fenómenos externos, como quemas, corrientes de aire y estado del clima.

ANA PUENTES
En Twitter: @soypuentes

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