¿Por qué la Alcaldía insiste con la restricción del pico y placa?

¿Por qué la Alcaldía insiste con la restricción del pico y placa?

Secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia, anunció controles estrictos y mejoras en monitoreo.

Carolina Urrutia

Carolina Urrutia es la secretaria de Ambiente de Bogotá.

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Secretaria de Ambiente

Por: Guillermo Reinoso Rodríguez
22 de marzo 2020 , 09:16 a. m.

Ante la persistencia de la contaminación del aire de la ciudad, que no cede después de 15 días de alerta amarilla y fuertes restricciones como el pico y placa extendido y los fines de semana, la secretaria de Ambiente de Bogotá, Carolina Urrutia, dice que evalúan medidas más drásticas, entre ellas están mayores controles a los vehículos diésel, meter en cintura a los Centro de Diagnóstico Automotor (CDA) o, incluso, prohibir el ingreso a la ciudad de los camiones que sigan contaminando.

¿Qué fenómenos han confluido para que no mejore el aire y que este ya no sea un problema solo de Bogotá?

En efecto, Bogotá, Bucaramanga y Medellín hemos enfrentado circunstancias similares en los últimos días, lo que nos confirma que este es un fenómeno regional y no de una sola ciudad. Hemos observado que, sumadas a la contaminación urbana usual, nuestras condiciones actuales están relacionadas con la confluencia de incendios y quemas agropecuarias.

Este año dos factores son distintos: el primero es que hay más puntos calientes en Venezuela y el segundo, que el patrón de vientos nos está arrastrando tanto el material particulado del norte del país como del oriente. La única de nuestras ciudades no caribeñas que no tiene malas condiciones de aire es Cali, porque no se están presentando vientos de oriente ni del Magdalena Medio, sino de Centroamérica, sin arrastre de material particulado de biomasa.

¿Es por eso que usted le hizo un llamado al Gobierno Nacional?

El llamado al Gobierno Nacional para controlar las quemas e incendios se hace por las condiciones de aire, pero es un clamor constante por un tema complejo. Controlar la deforestación es inmensamente difícil, porque depende del control del territorio y de la legalización del mercado de tierras…, dos de los temas más complicados para un país como Colombia. Por ahora, sería prioritario contener los incendios e incrementar el apoyo a los productores en el campo para que no hagan quemas.

La agenda tremendamente atrasada que tenemos en el control de las fuentes móviles y fijas de material particulado no se puede negar. Y no es de una u otra administración, ¡es de décadas!

En cuatro años trataremos de avanzar y dejar cinco cosas listas: el plan que guíe a la ciudad con una cuantificación específica del costo y beneficio de las distintas medias, una opinión pública bien informada e interesada en el tema, que le haga veeduría a la forma en que lo cumplan futuras administraciones; un sistema robusto de monitoreo para mejorar la toma de decisiones que, además, sea creíble y comprensible; un sistema público de transporte más limpio, construido en torno al metro y a las redes de trenes regionales, y la estructura para el ascenso tecnológico del transporte de carga.

Con el acuerdo con los vehículos de carga, que son los que más contaminan, quedó la idea de que el Distrito cedió y trasladó las emisiones a las noches...

El acuerdo, que lideró la Secretaría de Movilidad, no fue fácil. Se modeló usando los mismos estudios que se usaron para proponer el decreto 840 del año pasado. Lo que nos dicen las cifras es que logramos mantener la reducción de contaminación por esas fuentes en 19 %, pero en momentos diferentes.

El acuerdo logró algo muy importante, unos compromisos específicos anuales de chatarrización. Depender del Gobierno Nacional en este tema es difícil, pero así funciona hasta el momento, ellos tienen los recursos para chatarrizar y nosotros, las medidas restrictivas.

Estamos viendo qué opciones hay para tener algo más de control para esta transición del sector de carga, que es clave para el país y en el que hay actores de características muy diferentes. Vamos a realizar controles más estrictos a los vehículos diésel, mejorando los sistemas de monitoreo y metiendo a los CDA en cintura, ellos deben garantizar que las mediciones sean confiables.

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¿Usted cree que, después de cerca de 20 años de discusiones sobre chatarrización y renovación del viejo parque automotor de carga, ahora sí se van a cumplir las metas?

Estoy firmemente comprometida, junto con mis colegas de Movilidad, y lo que es muchísimo más importante, con el liderazgo de la alcaldesa Claudia López, a que así sea. Al final, a lo que no quisiéramos, pero estamos dispuestos a llegar hasta allá, es a prohibir la entrada a la ciudad a los vehículos de carga que no hayan tomado las medidas necesarias para contaminar menos.

Varios expertos plantean que no pueden seguir transitando por la ciudad vehículos de carga, que hay que crear centros de logística en la periferia, ¿por qué no se toma una decisión al respecto?

Bogotá tiene, como uno de los determinantes del Plan de Desarrollo, un plan de abastecimiento. Ese plan se centra en los temas de alimentación, pero estamos evaluando con la Secretaría de Desarrollo Económico un espacio definitivo para determinar las alternativas logísticas para una mejora en la calidad del aire.

La idea de tener unos centros de transferencia por fuera de la ciudad es interesante y se enmarca en el compromiso de la Administración por formular políticas de ciudad-región. Esperamos en el POT asentar las bases para que esa transición se inicie y para que, con el trabajo junto con ciudad-región, quedemos articulados con los POT de nuestros vecinos.

¿Cuál es el objetivo de insistir con la restricción del pico y placa?

En el marco de una alerta amarilla, que se sumó a la alerta amarilla de covid-19, insistimos en usar todas las herramientas al alcance para que no se empeore la calidad del aire, cuando la salud de las personas es más vulnerable.

Puede ser que el pico y placa no nos haya sacado de la alerta, pero no tenerlo nos hubiera llevado a una alerta naranja o roja. Lo que nos dice nuestro modelo es que el pico y placa sí redujo la contaminación hasta en un 12 %, lo que resultó insuficiente frente a lo que ha seguido llegando de fuera de la ciudad.

Si el conjunto de fórmulas aplicadas para reducir la contaminación no ha funcionado, ¿qué caminos quedan?

En alertas no vamos a tener muchos caminos adicionales, pero sí tenemos todas las alternativas de intervenciones estructurales para avanzar más rápidamente en la chatarrización, como intervenciones logísticas y de ordenamiento; y, por supuesto, el ejercicio de la autoridad ambiental es su capacidad sancionatoria, para cerrar las fuentes fijas que están contaminando.

La electrificación de la ciudad es una medida absolutamente necesaria que también tiene impactos de ordenamiento, aunque mucho menores, con los que estamos comprometidos.

Desde un sector se viene pidiendo trasladar industrias que están dentro de la ciudad, con el costo económico que tiene eso. ¿Se van a adoptar medidas sobre las industrias?

Esas medidas tienen que ser acordadas y se logran normalmente a través de intervenciones de ordenamiento y de incentivos para que las industrias se trasladen.

Hay que examinarlas viendo toda la cadena productiva: los insumos, los empleados y la distribución, todos se transportan hasta esas industrias y desde estas hacia su destino, y de haber un cambio se trasladarían de una forma distinta que hay que evaluar; lo importante es el efecto acumulativo.

No toda la industria tiene que salir, muchas han hecho la transición a formas de producción limpias.

Algunos expertos dicen que no solo se debe trabajar en los frentes de las emisiones móviles y fijas, sino también en una combinación de acciones: infraestructura vial, semaforización y señalización inteligente, y promover la compra de vehículos eléctricos e híbridos...

De acuerdo con los expertos, suena fácil, pero por algo no se logró hacer desde que estaba el plan de descontaminación en el 2007. Requiere de la acción conjunta de públicos y privados, de zanahoria y garrote y, sobre todo, de muchísimo apoyo por parte de la ciudadanía, que tiene que saber que las víctimas de la inacción siempre serán ellos.

GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ
Editor de Bogotá
En Twitter: @guirei24

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