‘Hoy no invertimos para sobrevivir, sino para que podamos vivir mejor’

‘Hoy no invertimos para sobrevivir, sino para que podamos vivir mejor’

En entrevista con EL TIEMPO, el alcalde Enrique Peñalosa habla del ritmo de inversiones en obras.

Entrevista de Enrique Peñalosa

Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, en una visita a una de las más de 2.000 obras que, dice, hoy se ejecutan en la ciudad.

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Alcaldía Mayor de Bogotá

Por: Bogotá
25 de noviembre 2018 , 07:41 p.m.

Según la Alcaldía, en Bogotá se están ejecutando más de 2.000 obras. ¿Usted llamaría a eso eficiencia o afán por mostrar resultados?

Ninguna de las dos, es nuestra tarea. Nosotros encontramos una ciudad en la que no había obras y las que estaban contratadas tenían toda clase de problemas, como el deprimido de la 94 o unas obras por valorización que estaban desfinanciadas en más de 400.000 millones de pesos. Nosotros vamos a dejar obras contratadas posiblemente más que todos los municipios de Colombia sumados: 48 billones de pesos, y esto va a generar 480 mil empleos, estamos hablando de casi 2 millones de personas viviendo de las obras que vamos a dejar contratadas.

¿Qué tipo de prioridades tienen esas obras?

Hay obras de todo tipo. Cuando llegamos no había diseños ni plata para diseño, nos tomó casi un año conseguir recursos para poder contratar los diseños, luego otros 6 meses para hacer las licitaciones para contratar los diseños y luego un año o año y medio para hacer los diseños y hasta ahora la licitación en curso y las que se vienen el año entrante.

¿Pero con qué prioridad se escogen?

Hay obras orientadas a que haya integración social y que requieren coraje político. Por ejemplo, la troncal de la 7.ª. No la inventamos nosotros, se diseñó en la administración de Lucho Garzón; sin embargo, se dejó contratada solamente la troncal décima y 26. ¿Por qué? Porque la 7.ª es la vía que atraviesa los cinco kilómetros alrededor de los cuales vive por lo menos la mitad de los 50.000 colombianos más ricos y poderosos; por eso nadie se atrevió a tocarla. Es irónico que sean los mismos llamados de izquierda los que salen a protestar.

En acueducto estamos haciendo obras por 7 billones de pesos, los centros culturales y deportivos, los siete Cefes (Centros Felicidad), que tienen piscinas. Son megacentros parecidos a lo que hoy es el club de Compensar, que tienen piscinas, auditorios, salones para clases de todo tipo.

¿Qué porcentaje de esas 2.000 obras alcanzan a quedar culminadas en su administración y cuántas proyectadas?

Es que no van a quedar proyectadas. Las obras que yo le digo van a quedar contratadas. La inmensa mayoría de las obras grandes van a quedar contratadas y en ejecución, como el metro, las troncales de TransMilenio, la ampliación de la calle 13, siguiendo por las Américas hasta la NQS.

La ampliación de la autopista Norte hasta la 200 y de la carrera 7.ª hasta la calle 222.
¿Ninguna está en duda de contratación?

Todas quedarán contratadas.

Germán Vargas, en una columna, dijo que a usted se le han dado recursos pero que las obras no se ven...

Es que no es que yo pueda llegar y, como en el LEY, comprar 45 billones de pesos en obras. Vuelvo a repetir: fue necesario un año para conseguir recursos, hacer diseños porque no había diseños, luego seis meses para hacer las licitaciones de los diseños, luego un año y medio para hacer los diseños y hasta hora estamos haciendo las licitaciones para las obras.

No hay cómo hacer eso más corto; al revés, nunca se han contratado tantos diseños en un tiempo tan breve y adicionalmente eso implica una cantidad de esfuerzos. Por ejemplo, estamos haciendo la avenida Tintal, tenemos que comprar casi 1.500 predios. Aquí hubo mil personas que me decían, por ejemplo desde la campaña, no hable del metro elevado porque eso tiene un costo político ¡No! Es que eso era lo responsable y lo que había que hacer y los estudios lo confirmaron.

O me decían no haga la troncal 7.ª, no se meta en esa pelea, pero claro que sí, porque era lo responsable y, además, porque yo tengo claro que ningún otro alcalde se va a atrever a dar esa pelea. O me decían: no dé la pelea de la Van der Hammen, pero porque lo más fácil es olvidarse, pero yo estoy convencido de que lo que estamos proponiendo es mucho mejor y va a poder dejar como 1.700 hectáreas de parque, algo único en el mundo, prácticamente en medio de una ciudad densa.

Y lo de la valorización lo mismo. Las obras de la Van der Hammen o todo eso se va a hacer después de que me vaya, es decir, todas las obras de la valorización se van a empezar después de que me vaya, no voy a tener ningún beneficio político.

Solamente el IDU tiene contratos superiores a lo que vale el metro de Bogotá: 14 billones de pesos. Y en Acueducto hay proyectos por 7 billones de pesos, aproximadamente

Cuando uno ve la dimensión de las obras, las inversiones, cabe preguntarse: ¿era necesaria una valorización?

Sí, claro. Sería nefasto para el futuro de esta ciudad que se consolidara la actitud de no cobrar valorizaciones. Esta ciudad, como todas las ciudades del mundo, necesitará cobrar valorizaciones por 100 o 200 años. Aquí se han cobrado 40 valorizaciones y hace 60 años la ciudad tenía un ingreso que, en términos reales, descontando la inflación, era cuatro veces menor que el actual.

Entonces qué justificación habría si los gobernantes y los concejales, en las últimas cinco o seis décadas, no hubieran sido responsables y no hubieran cobrado valorizaciones, pues que hoy nuestra ciudad tendría mucha menos calidad de vida, menos competitividad, etc. Con esta valorización, algunos decían que eran obras superfluas, lo que pasa es que la ciudad está entrando a una etapa en donde ya no son obras de supervivencia, como se necesitaban antes, como hacer el alcantarillado, sino que ya hay que hacer aceras, centros culturales y demás.

Los estratos 4, 5 y 6 en Bogotá pagan muchos impuestos al Gobierno Nacional y pagan muchos impuestos al Gobierno local, pero toda la plata que pagan se la llevan para otras partes. El Gobierno Nacional se la lleva para el resto de Colombia, se la lleva hasta para pagar embajadas en la China y Tailandia.

Pero eso no es culpa de los contribuyentes...

No, yo no estoy diciendo que sea culpa. Estoy diciendo que ellos pagan mucho y no ven los beneficios de lo que pagan. Ellos pagan mucha plata de impuestos a la ciudad y no utilizan ni la salud pública, ni la educación pública, ni los jardines infantiles. Esto es lo único que pagan que sí va directo a obras cerca de donde ellos viven, que van a valorizar y a mejorar los sectores donde viven.

La encuesta de Bogotá Cómo Vamos revela que la ciudad está asfixiada y la gente se queja del costo de vida, incluso los estratos que usted menciona. ¿Esa valorización, en estas condiciones, no es un golpe a los contribuyentes?

Pero por eso digo que hoy tenemos un ingreso per cápita 400 % más alto que cuando se cobraban valorizaciones en el pasado. Siempre una valorización implica esfuerzos, obviamente. Los hogares saben que para poder progresar hay que hacer esfuerzos y sacrificios, para poder comprar una nevera o una casa o un carro.

Claramente es un esfuerzo, pero esta valorización tiene unas características interesantes: estudios y diseños muy avanzados y pagados. Segundo, solo se cobra a estratos 4, 5 y 6; es decir, al 14 % de la población; y tercero, por primera vez se puede pagar en cinco años.

‘Hoy no invertimos …’
Entrevista Enrique Peñalosa

Las condiciones para la licitación pendiente de buses en las Américas serán las mismas que se cumplieron en la primera etapa.

Foto:

Foto: Diego Bauman

Y estas obras de la valorización, ciclorrutas, puentes, ¿son prioritarias?

Claro que son prioritarias. Esto es al revés: 40 % de los hogares de estratos 6, por ejemplo, son de una persona. La inmensa mayoría de ellos no tienen ningún club. Pero, además de eso, en un centro cultural y deportivo como el de la 82 no solamente van a ir los ciudadanos que viven en el sector, sino miles de otros que trabajan en el sector que pueden vivir en toda la ciudad.

¿Y cómo califica esa espacie de clasismo que se ha desatado a raíz de ese centro cultural?

Yo no sé si es que yo no he entendido muy bien las críticas, si es que a la gente le parece que eso es un tema menor. Insisto: nosotros tenemos que avanzar a temas que ya no son de supervivencia. Hace 50 o 60 años un porcentaje muy alto de Bogotá no tenía agua potable. Nadie tenía gas domiciliario, no tenían alcantarillado, no tenían pavimento. Entonces, eran unas inversiones para sobrevivir. Ahora estamos avanzando a otro nivel de desarrollo, a inversiones que nos llevan a vivir mejor.

¿Por qué esas obras no se pagan con los recursos corrientes de la ciudad y no con valorización?

Porque es muy difícil que en una ciudad con tanta desigualdad, en donde 1 millón de personas no tienen pavimento, donde solo el 14 % de los niños estudian en tiempo completo, vayamos a hacer ese tipo de inversiones en sectores de estratos altos con recursos que posiblemente se deberían invertir en sectores con necesidades más apremiantes.

Hacemos inversiones en todos los sectores, pero a veces no hay suficientes recursos. Hay muchas necesidades y considero que para hacer ese tipo de inversiones lo lógico es que estos recursos los paguen los mismos residentes en el sector.

¿Qué le dice a usted ese resultado de que más del 40 % de los bogotanos ha contemplado la posibilidad de vivir fuera de Bogotá?

Yo lo que veo es al revés. Hace 20 o 25 años, yo dictaba clases en la universidad y me impresionaba que un porcentaje altísimo quería irse a vivir fuera. Hoy yo no veo a ningún joven que quiera irse a vivir afuera. Ninguno. No solo eso: me encuentro permanentemente jóvenes que estaban viviendo afuera que regresan a vivir en Colombia.

Bogotá es una ciudad cada vez con más calidad de vida, extraordinariamente divertida, la ciudad del mundo que tiene más sitios para bailar, tiene cada vez más actividades deportivas, cada vez más gente monta en bicicleta. Yo opino todo lo contrario.

Nos ha tomado mucho tiempo evitar que el SITP se desaparezca, que se quiebre del todo, mucho esfuerzo, pero se han hecho muchísimas mejoras

¿Cuáles son las mejoras en TransMilenio?

Ha habido muchas. El problema con TransMilenio es que encontramos una bomba nuclear con el SITP que fue mal contratado, mal implementado, que nos genera gastos de 700.000 millones de pesos al año en subsidios. Nos ha tomado mucho tiempo evitar que se desaparezca, que se quiebre del todo, mucho esfuerzo, pero se han hecho muchísimas mejoras que han reducido los tiempos de viaje en TransMilenio.

Muchas mejoras operacionales, a veces los ciudadanos se dan cuenta y otras no. Vamos a dejar los buses nuevos, son buses espectaculares, más allá de unas discusiones más emocionales y políticas que técnicas. Son buses que desde el punto de vista ambiental son más limpios que el 90 % de los buses que hoy operan en Europa, y el 40 % serán de gas.

Pero en las estaciones, las puertas, en el tema de los colados, seguridad, ¿qué se está haciendo?

Hemos hecho muchas mejoras, hemos capturado decenas de atracadores, decomisamos miles de armas blancas en TransMilenio; hemos mejorado la seguridad, en fin, pero en ese tema de la seguridad volvemos a los mismos temas de siempre: capturamos a los delincuentes y no los encarcelan, y yo escuchaba ayer a la Ministra de Justicia diciendo que los que queremos llevar al ladrón a la cárcel es porque somos ‘populistas punitivos’, que no es necesario hacer más cárceles sino que lo que hay es ‘populismo punitivo’, lo que me dejó un poco aterrorizado.

TransMilenio sí está mejorando de muchas maneras, ahorita están haciendo muchas estaciones nuevas. Como la mayoría de buses que vienen son biarticulados, 900 de 1.330, se están haciendo ajustes en las estaciones.

¿El SITP cómo va a quedar después de que se vaya?

A mediano plazo, el SITP debe casi desaparecer, porque el 85 % de las viviendas en la ciudad van a estar a menos de un kilómetro de una troncal de TransMilenio y lo que quede del SITP hacia el futuro será para hacer rutas muy cortas, alimentadoras de las troncales. Los buses en troncales son más eficientes que los del SITP porque tienen mayor velocidad, el costo de operación es menor, es más viable controlar los colados; deberá ser solamente alimentador del metro y de las troncales en rutas muy cortas.

¿Por qué dice que usted hace las cosas que otros no se atreverían a hacer?

Porque se ha visto. Por ejemplo, con la troncal de la 7.ª. Lucho Garzón hizo los diseños, pero no quiso contratar la parte de la 7.ª. Luego, Samuel Moreno, el mismo cuento. Cuando hicimos la expropiación de los campos de polo del Club del Country, los gobiernos de izquierda trataron de devolver los campos de polo, como trató de hacerlo Clara López y Samuel Moreno y demás, los gobernantes prefieren no meterse en esas peleas.

¿Los grandes proyectos de los que habla qué tanto riesgo tienen de cara a un gobierno que no quiera seguir con este modelo de ciudad?

Lo que vamos a dejar queda totalmente contratado y amarrado. Todavía hay unas cosas que no están definidas, como el tema de la modificación de la Van der Hammen, que sería una tristeza porque de otra manera no hay cómo hacerla, pero esperamos a la CAR, que tiene un plazo de 5 meses más para pronunciarse; eso también deberá quedar definido e incorporado en el POT.

Lo demás queda amarrado, por ejemplo, el sendero de Las Mariposas, son retos gigantescos, solamente en parques lineales estamos hablando de 1,6 billones de pesos que son el sendero de Las Mariposas, el parque lineal del río Fucha, el parque del Tunjuelo, el cable San Rafael, el parque San Rafael, el parque Tominé… Vamos a dejar 600.000 millones de pesos en Cefes (centros de felicidad), más 1,6 billones de pesos en lo que es parques lineales y demás.

Un par de preguntas sobre seguridad. ¿Qué piensa sobre volver al chaleco reflectivo para identificar a los motociclistas?

Sería interesante estudiar de nuevo el tema del chaleco reflectivo, eso no lo hemos estudiado bien, pero es una posibilidad interesante.

Porque la pesadilla sigue siendo el atraco, Alcalde.

El tema del atraco de nuevo volvemos al mismo punto, lo que nosotros necesitamos es que el atraco tenga cárcel, porque los atracadores son delincuentes organizados, no son ciudadanos que se levantaron con hambre un día y fueron a robar un celular, es todo un crimen organizado y eso se combate con inteligencia. Esta mañana, por ejemplo, en un operativo muy grande, capturamos a 144 delincuentes; de ellos, más de 100 con orden judicial. Y, entonces, ¿qué hacemos? ¿Que se vayan a su casa con brazalete?

Yo escuchaba a la Ministra de Justicia diciendo que los que queremos llevar a la gente a las cárceles somos ‘populistas punitivos...’, me dejó un poco aterrorizado

Y la propuesta de que el Ejército ayude a cuidar la ciudad, ¿eso mejoraría la percepción?

Lo que necesitamos aquí para la seguridad son dos cosas: primero que todo, vuelvo a insistir, el mismo presidente Duque lo ha señalado: en Bogotá faltan más de 9.000 policías; además, tenemos todas las manifestaciones en contra del Gobierno Nacional, los maestros o los estudiantes o los paperos, eso distrae una cantidad de Policía de Bogotá, pero lo que nosotros necesitamos es policía para el crimen organizado y vuelvo a repetir: la inmensa mayoría del crimen en Bogotá es crimen organizado.

¿Qué necesitamos?

Inteligencia. Policía de inteligencia, eso es lo que requerimos. Policías haciendo trabajo de inteligencia, seguimiento, trabajos de semanas, meses, interceptaciones, filmaciones porque eso sí es lo que lleva a capturar a las bandas; nosotros no sacamos nada capturando al señor que se está robando un celular en TransMilenio, eso no cambia nada si la banda sigue igual, ellos pueden contratar a otro en dos días, lo que nosotros necesitamos es capturar y desmantelar a las bandas. Esto no lo va a reemplazar el Ejército.

Pero déjeme señalar una cosa sobre lo que hacemos en prevención, y de lo cual poco se habla. La primera correlación que hay, lo que causa el delito, lo que causa que la gente se vuelva delincuente, es la deserción escolar, y nosotros hemos hecho un esfuerzo histórico, hemos reducido a menos de la mitad la deserción escolar. Antes había 28.000 niños que abandonaban sus estudios y ahora vamos en 11.000 haciendo un seguimiento, yendo a las casas, persuadiendo a los niños, hablando con sus papás, por qué dejó el estudio, porque estaba frustrado, porque lo matoneaban, esto es muy importante. Segundo, hemos hecho un esfuerzo gigantesco en reducir los embarazos adolescentes, lo que también obviamente abre las posibilidades de que un niño de estos que es hijo de una mujer pobre de 14 años termine cayendo en la drogadicción y eventualmente en el delito.

Entonces esto también ha sido la reducción en nacimientos adolescentes, ha sido un trabajo bien interesante. Tercero, la inversión en parques y en campos deportivos: yo diría que una cancha de fútbol en pasto sintético iluminada puede producir más seguridad que un CAI.

Dos polémicas recientes

En el cambio de buses de TM para las Américas y el nuevo operador, pendiente, ¿habrá chance para los eléctricos?

Es que los eléctricos tenían chance, lo que nosotros hicimos fue darle primero el gas, ellos pedían 100 puntos de ventaja en la licitación, y los eléctricos pedían 100 puntos de ventaja, les dimos 400 puntos de ventaja, ¿qué significa 400 puntos de ventaja? Que pueden ser más caros y aún así ganan, los buses eléctricos ya participaron en la licitación, con puntos de ventaja, pero les ganaron no los diesel, sino otros buses igualmente limpios.

En la próxima licitación vamos a hacer exactamente igual. Aquí hay una cosa importante. Primero que todo se dicen muchas mentiras, ya es hora de que seamos serios con el tema de los buses. Hay mitos: hoy TransMilenio representa solamente 1,8 % de las emisiones que hay en Bogotá. Es bueno recordar que TransMilenio se ha ganado premios ambientales precisamente por utilizar transporte masivo en lugar de carros. Segundo, TransMilenio con los nuevos buses va a generar el 0,3 % de las emisiones...

¿Por qué solo se presentó un oferente para gerenciar la construcción del metro?

No estamos felices con el hecho de que se haya presentado un solo consorcio conformado por empresas de Francia, Chile y Colombia. Hay 3 razones: uno, exigimos experiencia en metro y no aceptamos en trenes de carga, ni carreteras ni hidroeléctricas, como nos solicitaron varias.

Dos, todas las firmas que participaron de alguna manera en los diseños quedaron por fuera por conflicto de interés, pues no tendrían neutralidad a la hora de una disputa técnica con el constructor. Tres, algunas buenas firmas se reservaron para participar en la interventoría, que es un contrato de $ 260.000 millones. El PMO (Project Manager Office, por sus siglas en inglés) es de $ 91.000 millones.

REDACCIÓN BOGOTÁ 
En Twitter: @BogotaET

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