Así afecta la contaminación del aire en Bogotá a los ciclistas

Así afecta la contaminación del aire en Bogotá a los ciclistas

Los niveles de concentración de material particulado en la ciudad afecta su salud.

Ciclista coronavirus

Ciclistas usan tapabocas en las ciclorrutas como medida preventiva por la alerta amarilla expedida por la Alcaldía de Bogotá.

Foto:

Mauricio Moreno. EL TIEMPO

Por: Laura Vargas - Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO
13 de marzo 2020 , 06:33 a.m.

Las condiciones meteorológicas de la época (heladas en la madrugada y altas temperaturas en la tarde) hacen que los niveles de concentración de material particulado en Bogotá sean riesgosos para la salud de sus habitantes, especialmente la de los ciclistas. La situación se ha agravado desde el pasado 5 de marzo, cuando la Alcaldía decretó alerta amarilla por la mala calidad del aire.

Luis Jorge Hernández, experto en salud pública de la Universidad de los Andes, explica que un adulto respira de 12 a 18 veces por minuto y un niño hasta 30, lo cual implica introducir al organismo aire con contaminantes.

En el caso de quienes se movilizan en bicicleta, “implica aumentar el gasto cardiovascular y la frecuencia respiratoria, por lo que hay más contacto con el material particulado, en especial durante las horas pico”.

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Los ciclistas son efectivamente quienes más se exponen al tráfico, el esmog y la polución, por lo que el intercambio con partículas nocivas es mayor, en especial cuando se recorren largos trayectos.

Es por esta razón que son varios y frecuentes los casos de personas que han tenido que dejar de usar la bicicleta como medio de transporte, pues “resultan con problemas respiratorios como tos y síntomas compatibles con asma”, asegura. Para evitar esto, algunos ciclistas han acudido a utilizar máscaras antipolución y no simples tapabocas.

EL TIEMPO conoció varios casos de biciusuarios cuya salud se vio afectada por utilizar este medio de transporte constantemente. David Rojas, estudiante de Ingeniería de Sistemas, usó la bicicleta durante más de un año; sin embargo, le hizo más mal que bien: “Tuve que dejarla cuando empecé a sufrir de insuficiencia cardiaca y fui diagnosticado con bradicardia”, relata Rojas.

Resultan con problemas respiratorios como tos y síntomas compatibles con asma

Otro caso es el de Daniel Sánchez Manosalva, quien se moviliza 12 kilómetros desde su casa hasta el velódromo Luis Carlos Galán, donde entrena diariamente. En este trayecto se enfrenta a camiones chimenea’ (vehículos y buses viejos que emiten inmensas cantidades de esmog) y atraviesa zonas industriales. Él cree que esta es la causa de sus infecciones en la garganta.

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Asimismo, Daniel Rueda, creador del colectivo ciudadano TeusacáTuBici, afirma que de los 50 ciclistas que hacen parte del grupo, varios se han quejado de “irritación en los ojos y en la vía nasal”, además de “resequedad y ardor en la garganta”, a causa de la mala calidad del aire.

En efecto, cuando se realiza actividad física al aire libre, el organismo entra en mayor contacto con el material particulado. Según Alirio Bastidas, neumólogo y epidemiólogo de la Universidad de La Sabana, esto puede aumentar la posibilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares (infartos, trombosis) y respiratorias (cáncer de pulmón, asma), entre otras.

Por el momento, el Distrito ha tomado ciertas medidas para mejorar la calidad del aire. Una de estas fue decretar alerta amarilla en Bogotá, lo cual contempla un pico y placa extendido desde las 6 a. m. hasta las 7:30 p. m de lunes a viernes y restricción de movilidad para vehículos de carga con más de 20 años de uso.

Además se busca un mayor control de emisiones, dar incentivos a la transformación tecnológica de las empresas hacia energías más limpias y realizar un nuevo plan decenal sobre calidad del aire.

Recomendaciones para los ciclistas

Expertos recomiendan usar un respirador especial N95 (la cifra responde al porcentaje de retención de partículas) y no un simple tapabocas.

Esto debido a que hay partículas muy pequeñas MP 2,5 (cuyo diámetro aerodinámico es menor a 2,5 µg), que son más nocivas para la salud, pues “pueden atravesar la membrana alveolo capilar y distribuirse en el organismo”, explica Alirio Bastidas, neumólogo y epidemiólogo de la Universidad de la Sabana.

Estas máscaras antipolución se pueden conseguir desde un precio aproximado de $ 16.000 y su material se compone de algodón, neopreno y un velcro ajustable.

De igual manera, se recomienda a los ciclistas no movilizarse ni parquearse detrás de los vehículos que más emisiones emiten: transportes de carga (38,5 %), camperos y camionetas (16,80 %) los SITP provisionales (12,3 %) y motocicletas (11,7 %).

Además, Manuel González, director de epidemiología de la Secretaria de Salud, sugiere reducir la actividad física en los espacios abiertos y disminuir los recorridos.

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La polución de la ciudad se refleja en los filtros de las máscaras

rene Tobón, quien lleva pedaleando por más de 5 años en Bogotá, evidencia con esta imagen cómo queda el filtro N95 de su máscara antipolución después de usar bicicleta por 90 minutos diarios durante 10 días.

Este se ve completamente oscurecido, aunque Irene transita por la ruta con menos flujo vehicular para llegar a su trabajo. “Antes me iba por la ciclorruta de la carrera 11 y la carrera 13, desde Los Héroes hasta La Candelaria”, dice. Pero cambió de trayecto por la “impresionante cantidad” de vehículos de carga que se encontraba en el camino.

La máscara que usa Irene es referencia Totobobo y tiene a ambos lados un filtro N95. Por los altos niveles de material particulado que se registran en el aire de la capital, Tobón debe cambiar los filtros por cada 20 recorridos que realiza –de 8 kilómetros cada uno–.

“Urge hacer algo. Nos están matando lentamente”, asegura la biciusuaria, añadiendo que “el mugrerío que queda en el filtro es una evidencia clara que nos indica que debemos usar la máscara, ya que si no la usamos, todo ese mugre y polución va a entrar en nuestros pulmones”.

Respirar en Bogotá es casi como fumar

En el pasado #DíaSinCarro fue tendencia en redes sociales la invitación que hizo la Alcaldía de Bogotá sobre el uso de la bicicleta. Los usuarios debatían que promoverlo puede llegar a ser irresponsable, teniendo en cuenta la calidad del aire de la capital.

“Promover el uso de la bicicleta con el nivel actual de polución es como clavarle un cigarrillo a un niño en la boca”, aseguró el tuitero Jaime Sanín (@jsanin).

Esta preocupación coincide con lo que se puede concluir de la aplicación: ¡Mierda, fumo!, creada por el diseñador brasileño Marcelo Coelho y el desarrollador de aplicaciones francés Amaury Martiny. Esta puede calcular la contaminación del aire en determinada ciudad y su equivalente al consumo de cigarrillos por día.

“Esta es la regla general: un cigarrillo por día equivale aproximadamente a un nivel de PM 2,5 de 22 µµg / m3”, dice el estudio que inspiró la creación de la aplicación. Esto quiere decir que cada cigarrillo tiene 22 microgramos de partículas PM 2,5 (material particulado que se encuentra en el aire de la ciudad).

A través de esta propuesta tecnológica se encontró que, por ejemplo, el 11 de marzo –6 días tras decretada la alerta amarilla–, respirar en Bogotá equivalía a fumar un promedio de 1,3 cigarrillos diarios.

Esta cifra puede variar por día y según el sector que se transite: depende de los niveles de concentración de material particulado. Por ejemplo, respirar cerca de la estación de TransMilenio Sevillana, en la localidad de Kennedy –la más afectada por la contaminación del aire en la ciudad– equivale a fumar 3,3 cigarrillos.

Con esta app también se puede observar la situación de otras ciudades a nivel mundial. Una de las urbes más contaminadas del mundo es Beijing (China), en donde se encuentra en promedio un nivel de PM 2,5 de 85 g / m3, lo que equivale a fumar cuatro cigarrillos diarios.

Al respecto, el neumólogo Bastidas afirma que respirar material particulado puede ser tan nocivo para la salud como lo es fumar cigarrillo: “son compuestos que están en la atmósfera y que causan daño pueden simular a los compuestos del cigarrillo”. Añade que el cáncer de pulmón y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (asociadas en gran porcentaje con la actividad de fumar) pueden darse también por la contaminación.

Ahora bien, a diferencia del consumo de cigarrillos, la contaminación llega a cada grupo de edad. Esta es una de las razones por las que “síntomas agudos como bronquitis en los niños” pueden presentarse tan solo minutos después a la exposición del aire, explica el experto en salud Jorge Hernández.

LAURA VARGAS - Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO.
BOGOTÁ
EL TIEMPO@BogotaET

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