¡A esconder el celular! / Voy y vuelvo

¡A esconder el celular! / Voy y vuelvo

No hay persona que no relate la forma como asaltaron a un familiar, un amigo o a un conocido.

atraco

Quienes se declararon víctimas de un delito pasaron de 40 a 47 por ciento en un año y la percepción de inseguridad subió del 50 al 53 por ciento.

Foto:

123RF

Por: Ernesto Cortés
20 de octubre 2018 , 10:11 p.m.

Si uno quiere ver el vaso medio lleno, bastará con decir que la seguridad en Bogotá está mejor en el barrio y el transporte público. Casi el 60 % de los bogotanos –según revela la encuesta reciente de la Cámara de Comercio de Bogotá– dicen sentirse más seguros donde residen, diez puntos por encima de lo expresado hace un año. Y el 19 % de quienes se declaran víctimas de un delito señalan al transporte público como el lugar de comisión, frente al 29 de 2017. Diez puntos menos.

Ahora, si quiere ver el vaso medio vacío, puede apoyarse en que quienes se declararon víctimas de un delito pasaron de 40 a 47 por ciento en un año y la percepción de inseguridad subió del 50 al 53 por ciento.

Pero más allá de esto, lo que no da pie a interpretaciones es que el hurto callejero es el azote de los bogotanos. No hay persona que no relate la forma como asaltaron a un familiar, un amigo, un compañero de trabajo o a cualquier conocido. Y el principal referente es el robo del celular.

Escribí aquí mismo hace un tiempo que Bogotá había perdido la batalla en distintos frentes, como en el de los colados o los mal parqueados. A esa lista debemos agregar ahora el robo de celulares. No hay nada que hacer.

Acá se promueven estrategias de todo tipo, los operadores se comprometen, se allanan lugares donde se comercializan estos aparatos, la Policía recupera otros tantos y cosas por el estilo. Pero la verdad verdadera es que este sigue siendo el delito de nunca acabar: el 51 % de los encuestados dicen que fueron víctimas de robo, y de estos, el 40 % refiere un celular como el elemento hurtado. Muy lejos quedan el robo a residencias (8 %) o de vehículos (5 %), por ejemplo.

La estadística nunca baja. Se sabe que se trata de bandas transnacionales, que los hampones quedan sueltos al poco tiempo de ser capturados, que el ciudadano está expuesto en cualquier lugar y a cualquier hora a ser víctima de los parrilleros en moto o los ladrones en bicicleta; son asaltados con armas de fuego o armas blancas. Todo eso ya se sabe.

Por tanto no esperemos mayores soluciones. Lo único que nos queda es cuidarnos a nosotros mismos: no exhibir estos aparatos en plena calle o en lugares solitarios; esconderlos en lugares íntimos e indescriptibles; no fiarse, no chatear, no llamar, no recibir llamadas, no grabar mensajes de voz, no escuchar música, no navegar, no compartir, no mostrar. Mejor dicho: ignórelo.

¿Exagerado? ¡Para nada! Mientras la gente siga siendo víctima impotente de los cacos del celular y mientras sigamos comprando aparatos sofisticados y costosos, así no tengamos para el agua o la luz, siempre seremos presa fácil de los ladrones.

¿Es mi impresión o... como reveló EL TIEMPO esta semana, la consulta anticorrupción fue solo fruto del calor electoral y hoy peligra su trámite?

ERNESTO CORTÉS
EDITOR JEFE EL TIEMPO
@ernestocortes28
erncor@eltiempo.com

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.