Las guerras de Colombia y Venezuela

Las guerras de Colombia y Venezuela

Citas de Casas - Octubre de 2018.

Por: ALBERTO CASAS SANTAMARÍA
21 de octubre 2018 , 05:00 a.m.

La bronca entre los dos países arranca en 1829, antes de la desintegración de la Gran Colombia. Veamos el itinerario tortuoso de la relación de “hermanos” descendientes del Libertador.

Uno: El proyecto de creación de una monarquía para preservar el orden interno, ante la imposibilidad de poner de acuerdo a los generales de la Gran Colombia, provocó una reacción hostil que se convirtió en el movimiento “separatista” de Venezuela.

Dos: El 23 de septiembre de 1830, el Congreso de Valencia “sancionó la nueva Constitución venezolana sobre la base de la separación de Colombia de los territorios que constituían la antigua capitanía general de Venezuela”.

Tres: Después de un largo periodo de negociaciones, y ante la imposibilidad de perfeccionar un acuerdo, se sometió, en 1881, a un arbitraje del rey de España, la cuestión de límites entre las dos repúblicas. El laudo arbitral fijó las pautas para proceder a la demarcación de la frontera y, en consecuencia, proceder a designar las comisiones demarcadoras. Sin embargo, tal como dice Francisco Urrutia Holguín en su Historia diplomática de Colombia, “las interferencias políticas a que dio lugar la lucha civil en Colombia” en 1898 –por la incapacidad del Presidente Sanclemente y la intervención del vicepresidente Marroquín, al asumir el mando– deterioraron rápidamente “las relaciones entre los gobiernos de Venezuela y Colombia (...). Por una parte el presidente Castro de Venezuela se dedicó a prestar ayuda a los revolucionarios liberales y, por otra, el gobierno conservador, en represalia, le prestó ayuda a los enemigos del presidente Castro para que desde el territorio colombiano organizaran una expedición al mando del venezolano Rangel Garbiras y compuesta en su totalidad (¡ojo!) de soldados del ejército regular de Colombia para invadir a Venezuela por la región del Táchira. Castro derrotó a los colombianos y organizó dos expediciones contra Colombia para invadir la península Guajira. Estas expediciones fueron derrotadas por los colombianos. Parecía tan inevitable una guerra entre Colombia y Venezuela que la Segunda Conferencia Panamericana, reunida en esos momentos, se dirigió a los presidentes de ambos países para expresarles su deseo de que se llegara a un arreglo equitativo y fraternal de las diferencias pendientes. Colombia aceptó la mediación de Chile, pero Venezuela la rechazó”.

Cuatro: En 1952 surgió un nuevo debate de límites por cuenta del Archipiélago de los Monjes. Ambos países sostenían haber ejercido soberanía sobre dichos islotes. Una práctica de artillería sobre “esos blancos solitarios”, realizada por una embarcación de militares colombianos, provocó la ira de Marcos Pérez Jiménez, residente de Venezuela, quien amenazó con invadir al territorio de La Guajira. El embajador de Colombia, Francisco Urrutia Holguín, previa autorización del Presidente y del Canciller, impidió el ataque mediante el envío de una nota diplomática en la que se reconocía que: “Venezuela había ejercido actos de soberanía en el pasado sin objeción de Colombia”. Otra “guerra” que evitábamos.

Cinco: La “guerra” de 1987 fue más atortolante porque estuvimos cerca, muy cerca, de un incidente militar. Se calcula que estuvimos a cinco minutos del ataque. El presidente venezolano Jaime Lusinchi acusó a Colombia de provocación e informó que había reforzado la presencia militar en la zona. Ordenó la movilización de tropas sobre la frontera para cerrarla y pidió a los ciudadanos venezolanos residenciados en cercanías a Colombia retornar a su país. Era inminente el conflicto. El Presidente de Colombia, Virgilio Barco, en medio de una expectativa inmensa, se dirigió al país para señalar que “acogiéndose a las solicitudes del secretario general de la OEA y del presidente Alfonsín, de Argentina, y siguiendo la tradición pacifista de Colombia, había tomado las medidas pertinentes para contribuir a la normalización de la situación creada”. Ordenó el retiro de la fragata de la zona.

Seis: Los principales columnistas de Colombia se han referido al tema con franqueza para rechazar el ambiente de guerra que tanto adentro como afuera del país aparece de manera cotidiana. Todos los medios de comunicación en Colombia y en el mundo hablan de la posible guerra de Colombia y Venezuela con base en las declaraciones del secretario de la OEA, del embajador de Colombia en Washington y del presidente de los Estados Unidos. A todos ellos les contestó María Isabel Rueda con impresionante ironía: “¿A qué horas llegamos a semejante imbecilidad de ponernos al frente de la tesis de que una guerra con Venezuela es factible y posible?”.

Quienes conocemos la historia de estas relaciones sinuosas y complejas sabemos que es imposible una guerra con Venezuela. Lo contrario sería una torpeza infinita: la estupidez más grande de la historia de Colombia.


ALBERTO CASAS SANTAMARÍA
REVISTA BOCAS
EDICIÓN 79 - OCTUBRE 2018

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