La denuncia del siglo

La denuncia del siglo

Citas de Casas. Julio - Agosto del 2019

Foto:
Por: ALBERTO CASAS SANTAMARÍA
28 de julio 2019 , 05:00 a.m.

En un editorial de El Nuevo Siglo (10 de junio del 2019), titulado ¿Duque entrampado?, se afirma que muy probablemente los fallos adversos a las objeciones a la ley estatutaria de la JEP y al consumo de drogas ilícitas en el espacio público se debe a que el presidente Duque “se ha encontrado con el hecho fortuito de que nominaciones cruciales en otras ramas u organismos vienen del gobierno anterior. (…) Así ocurre con los integrantes más recientes de la Corte Constitucional, cuya composición mayoritaria a partir de las ternas presidenciales se obtuvo en un ambiente político diferente al actual. (…) Igualmente sucedió con los integrantes de la jurisdicción tradicional, designados por un órgano curiosísimo y rápidamente amparados por la posesión ante el Presidente de entonces”.

Es decir, en blanco y negro, que los jueces actúan con base en criterios políticos y no jurídicos. Para resolver el entuerto, no El Siglo, sino un periodista defensor de las víctimas de las Farc (Herbin Hoyos), propone un referendo que elimina la JEP, revoca a los magistrados de las Altas Cortes y disminuye el número de miembros del Congreso.

La iniciativa no tendría mayor importancia si no fuera porque el expresidente Álvaro Uribe, jefe del Centro Democrático, hubiese manifestado su acuerdo con la mayoría de los aspectos básicos de la propuesta. Para los adversarios del expresidente Uribe e incluso para algunos de los simpatizantes del Gobierno, el referendo constituye un salto al vacío.

Lo que se plantea en todo caso es: si las mayorías se convierten en minorías por una elección presidencial, los altos cargos del Poder Judicial deberían culminar su periodo de magistrados y, por tanto, reconocer el criterio ideológico y político de las nuevas mayorías, por encima del concepto jurídico que debería prevalecer para consolidar la seguridad judicial. Miremos antecedentes de situaciones similares. Al expresidente Ospina Pérez le pasó lo mismo que al presidente Duque. La Corte Suprema de Justicia, heredada del gobierno anterior, declaró exequible una ley electoral que la Administración consideraba inconstitucional. El gobierno acató la sentencia y las elecciones se realizaron en la fecha que señaló la ley con el nihil obstat del máximo tribunal.

La historia es así. El liberalismo presentó el 26 de julio de 1949, a las once de la noche, “con disimulado silencio”, el proyecto de ley que anticipaba para el 27 de noviembre las elecciones presidenciales. “Una explicación: por medio del Acuerdo Patriótico del primero de abril de 1949, suscrito ante el Presidente de la República, con la intervención directa de Darío Echandía como ministro de Gobierno, los dos directorios políticos habían fijado el primer domingo de junio de 1950 como fecha para la elección del primer mandatario”. El debate fue terrible. Se discutía si la ley tenía la calidad de código o no para determinar la mayoría requerida para su aprobación. La agitación parlamentaria se trasladó a los hogares a través de los receptores de radio. El gobierno hizo esfuerzos inútiles para obtener un “acuerdo nacional” igual al que intentó el gobierno Duque. El conflicto se tornó violento y los parlamentarios, en su gran mayoría, estaban armados.

Aprobada la ley en el Congreso, el expresidente Ospina objetó y se abrió el debate en las plenarias prescindiendo de su discusión en las comisiones, como lo ordenaba el reglamento vigente para la época. Sesiones interminables de día y de noche y la temperatura iba subiendo hasta que la impaciencia explotó. El 7 de septiembre, el presidente de la Cámara levantó la sesión a las doce de la noche y convocó para las doce y cinco. Toma la palabra el representante Carlos del Castillo Isaza y “se arma” una polémica con su colega Gustavo Jiménez, “y de súbito el verde resplandor de las detonaciones, como en una vulgar barricada, ilumina a relámpagos el recinto donde en otras épocas imperaban la palabra y la inteligencia. Momentos después, todavía bajo el tiroteo, ayudamos a sacar hasta una de las piezas vecinas el cuerpo herido del doctor Jorge Soto del Corral, y escuchamos la noticia de la muerte del representante Jiménez”. Las comillas corresponden al texto del libro: Así fue la revolución, de Joaquín Estrada Monsalve (1950).

Las coincidencias, por fortuna sin los muertos, continúan. Negadas las objeciones, el proyecto pasa a la Corte Suprema de Justicia. El magistrado ponente muere de repente víctima de un infarto, la mayoría de la Corte la declara exequible y el Gobierno acata y sanciona la ley aprobada. Las diferencias tienen que ver con el estado de la opinión. En 1950 no había encuestas y se votaba con base en el trabajo de los directorios de los dos partidos. Hoy, la imagen de los poderes del Estado es negativa en todas las encuestas de opinión y las redes sociales se mueven con efectividad para desorientar al electorado.

ALBERTO CASAS SANTAMARÍA
REVISTA BOCAS
EDICIÓN 87. JULIO - AGOSTO DEL 2019

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.