Humboldt: arte, ciencia y la comprensión de América
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Grabado que representa el Salto del Tequendama, 1812, Alexander von Humboldt dibujante. Paolo Fumigalli, grabador. Sin datos. Grabado iluminado sobre papel. Colección Proyecto Bachué, Bogotá.

América es una invención, un lugar que nació y se construyó a través de crónicas, mapas y, sobre todo, mucha imaginación. Más que un sitio concreto, fue una idea que se formó a partir de una cadena de malentendidos y del azar. Tanto, que fueron quienes narraron o trataron de explicar el continente, como diría Stefan Zweig en su libro sobre Américo Vespucio: “Los que resultaron más importantes para la posteridad que quien lo llevó a cabo [el descubrimiento]”. Así, por ejemplo, Cristóbal Colón murió sin saber qué había encontrado, y Américo Vespucio, el primero en hablar de un nuevo continente y cuyo nombre sirvió para bautizarlo, nunca pretendió que esta parte del mundo llevara su nombre. Tendrían que pasar trescientos años, desde que Colón viera las costas de las Bahamas, para que llegaran aquellos que iban a terminar de inventar América. Ya no eran cronistas, ni soldados, ahora eran científicos; entre ellos, Alexander von Humboldt.

La exposición La naturaleza de las cosas: Humboldt, idas y venidas, que se puede visitar en el Museo de Arte de la Universidad Nacional, es una muestra de la influencia que tuvo el científico alemán en la construcción de los imaginarios que se elaboraron sobre América tanto en su época como en la actualidad. Su obra científica y su componente artístico fueron determinantes para el desarrollo de la Ilustración y del proyecto colonial de Europa sobre América. A través de un diálogo entre los trabajos de Humboldt con las obras de distintos artistas contemporáneos hispanoamericanos, el curador de la exposición, Halim Badawi, buscó poner en cuestión “el carácter patriarcal de la historia oficial, de la ciencia ilustrada y de los grandes hombres del pasado, y generar algunas preguntas sobre cómo podemos torcer este orden de cosas que a veces nos parece tan natural”. En otras palabras, ver cómo la ciencia es una herramienta de poder y cómo el arte puede subvertirlo.

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'Ensayo sobre la Geografía de las plantas’, Alexander von Humboldt, 1805. Sin datos. Grabado coloreado. Colección Proyecto Bachué, Bogotá.

“Cuando Alexander von Humboldt llegó a Bogotá en julio de 1801, traía en sus cajones un regalo para el virrey Pedro Mendinueta: ocho pliegos de cartografía que incluían planos de las ciudades de Bogotá y Cartagena, y mapas exactos de los ríos Magdalena y Orinoco (...) El presente de Humboldt era un símbolo de la nueva alianza entre ciencia y política”, relata Santiago Castro-Gómez en su libro La Hybris del Punto Cero. Este mapa que apareció en el Ensayo sobre la Geografía de las plantas, de Humboldt, se convirtió en uno de los referentes de esta nueva alianza. En él, Humboldt no solo hace un levantamiento cartográfico, sino que también hace un inventario de todas las plantas que se encontraban. Un manual perfecto para las futuras explotaciones y negocios agrícolas.

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Humboldt y Bonpland, 1886. 21,6 x 35,6 cm. Publicado en el ‘Papel Periódico Ilustrado’. (núm. 70, año III) | Grabado sobre papel. Colección Fundación Arkhé, Bogotá.

La visita de Humboldt y su compañero Aimé Bonpland al virreinato de la Nueva Granada fue todo un acontecimiento. Las autoridades como toda la élite criolla vieron la visita del alemán como una oportunidad de aprender, de primera mano, los últimos avances científicos. Sus conversaciones con José Celestino Mutis, encargado de la Expedición Botánica, y con Francisco José de Caldas fueron vitales para los primeros desarrollos de la ciencia en el territorio que hoy es Colombia. Este grabado fue publicado en el Papel Periódico Ilustrado, en 1886, durante la Regeneración, como parte del proyecto de construcción nacional.

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Acuarelas representan tipos y costumbres peruanos], ca. 1840. Sunqua (Cantón - China, activo en 1830 y 1870). 27,9 x 21,6 cm. Acuarela, gouache y témpera sobre papel de médula. Colección Fundación Arkhé, Bogotá.

Los retratos de tipos y costumbres empezaron a volverse muy populares en el siglo XIX. El propósito de estas representaciones era analizar a los seres humanos con el objetivo de determinar su “utilidad”, por esta razón los artistas se concentraban en los oficios, las vestimentas y en la fisionomía.

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Acuarelas representan tipos y costumbres peruanos], ca. 1840. Sunqua (Cantón - China, activo en 1830 y 1870). 27,9 x 21,6 cm. Acuarela, gouache y témpera sobre papel de médula. Colección Fundación Arkhé, Bogotá.

Las acuarelas, fueron elaboradas alrededor de 1840 por el artista chino Sunqua y están basadas en los dibujos originales, posiblemente realizados por Francisco Javier Cortés y Alcocer, uno de los pintores de la Expedición Botánica establecido en Perú, y por el artista peruano Pancho Fierro. Estas reproducciones eran vendidas en China a comerciantes ingleses, franceses y españoles.

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: Acuarelas representan tipos y costumbres peruanos], ca. 1840. Sunqua (Cantón - China, activo en 1830 y 1870). 27,9 x 21,6 cm. Acuarela, gouache y témpera sobre papel de médula. Colección Fundación Arkhé, Bogotá.

Muy distinto a las fotografías que la artista Ida Esbra tomó en 1970. Si bien su trabajo estuvo influenciado por la antropóloga Nina S. de Friedemann, su objetivo era otro; comprender y estudiar, no comprender para controlar.

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Cronología ilustrativa de la piña, 2016, Andrés Matías Pinilla. 167 x 150 cm (obra completa). Instalación consistente en 60 dibujos sobre papel de piña. Cortesía Espacio El Dorado, Bogotá.

La piña es, probablemente, el mejor ejemplo del proceso de apropiación de los europeos sobre la naturaleza americana. La muestra de cómo mediante el lenguaje dio un nuevo significado al mundo que acababan de descubrir. Así, esta fruta adquiere ese nombre por la similitud que muchos viajeros del viejo continente le encontraron con los frutos del pino. Por eso el artista Andrés Matías Pinilla reprodujo las diferentes formas en que se ha dibujado la piña desde el siglo XVI hasta finales del siglo XIX. En muchos casos estas ilustraciones eran hechas por artistas que nunca vieron una piña en persona, sino que la hicieron a partir de lo que les contaban o leían sobre ella.

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Carguero, 1810-1813. Chez F. Schoell. Grabado sobre papel, coloreado a mano. Incluido en la obra ‘Voyage aux régions équinoxiales du nouveau continent fait en 1799, 1800, 1801, 1802, 1803 et 1804’, d’Alexandre de Humboldt y Aimé Bonpland. Colección Proyecto Bachué. 

El paisaje fue otra de las obsesiones de los científicos europeos que llegaron a América durante el siglo XIX. Aunque muchas de las montañas y los accidentes geográficos que se retrataron responden más a los estándares de la naturaleza europea, estas pinturas fueron fundamentales para la construcción y el conocimiento de América en Europa. En este grabado se puede ver un carguero, uno de los oficios que más impactaron a los europeos en sus viajes a América, oficio que hoy día sigue existiendo en algunas regiones del país.

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Río Cauca, Camilo Echavarría, 2013. Dimensiones variables. Fotografía y video. Colección del artista, Medellín.

El artista colombiano Camilo Echavarría busca a través de su obra Río Cauca mostrar las complejidades del paisaje, desde los aspectos geológicos hasta los climáticos. Este trabajo hace parte de un proyecto titulado Atlas de los Andes, que con el mismo espíritu humboldtiano quiso registrar las complejidades de la geografía y su diversidad. Para lograr esto, Echavarría se basa en dos ideas: una mirada romántica, casi idealista de la naturaleza, y la supuesta objetividad de la cámara y la fotografía que muestra la realidad tal y como es; un proceso no muy distinto al de los pintores que acompañaron a Humboldt o los que luego trabajarían en la Comisión Corográfica, liderada por Agustín Codazzi.

Bocas 12 de junio de 2019 , 10:28 a.m.

Humboldt: arte, ciencia y la comprensión de América

Una mirada a la exposición La naturaleza de las cosas: Humboldt, idas y venidas. 

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