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Ian Lipkin y Scott Burns, ¿Contagio o premonición?
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La actriz Gwyneth Paltrow, una de las protagonistas del filme, es la paciente cero de la historia.

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Fotograma de la película 'Contagio'.

Ian Lipkin y Scott Burns, ¿Contagio o premonición?

Entrevista con los cerebros detrás de la película Contagio, en BOCAS.

La historia es así: un nuevo virus, denominado MEV-1, ataca el cerebro de la gente y ocasiona su muerte en pocos días. La desconocida enfermedad, que llegó de Hong Kong, se convierte en pandemia y, gracias a ello, la Organización Mundial de la Salud lanza un plan de contingencia para aislar a los contagiados y, por supuesto, para encontrar una cura.

¿Algo parecido con la reciente realidad? Sí, pero no es solo eso. De hecho, hay muchas coincidencias más.

En primera medida, los guionistas de esta película –llamada Contagion– ubicaron el foco del virus en Asia, proveniente del material genético del murciélago. Por otro lado, los síntomas de las personas infectadas son fiebre, tos seca y dolor de cabeza: la enfermedad es respiratoria y va al cerebro. Y para completar, el filme refiere a los daños colaterales que trae consigo la avalancha viral: cierre de colegios, confinamientos, desinformación, miedo, sistemas de salud desbordados, problemas en el abastecimiento de comida, servicios fúnebres colapsados, cementerios improvisados e intrigas para el desarrollo de la vacuna.

CONTAGIO

Scott Burns, guionista.

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Cortesía Scott Burns

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Ian Lipkin, asesor médico del filme.

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Cortesía Ian Lipkin

La actriz Gwyneth Paltrow, una de las protagonistas del filme, es la paciente cero. Luego de un viaje de negocios en el sur de China, llega a la ciudad de Chicago, atrapa un resfriado, días después se agrava y su marido, Mitch –interpretado por Matt Damon– la lleva al hospital. Sin embargo, tras el esfuerzo inútil de los médicos, muere. Entonces, a partir de ella empieza el contagio masivo que termina con la muerte de 27 millones de habitantes en el planeta.

Con un elenco de lujo, entre los que se destacan –además de Paltrow y Damon– otras rutilantes estrellas como Kate Winslet, Marion Cotillard, Laurence Fishburne y Jude Law, el filme, dirigido por Steven Soderbergh, pasó sin pena ni gloria hace poco menos de una década, pero en los meses de abril y mayo de este año se acaba de convertir en el título más popular en el streaming (entretenimiento por búsqueda) de los Estados Unidos y en la cinta más exitosa del catálogo de Warner Bros, tras haber sido número 270 del año pasado.

Pero ¿quién se ideó esta historia tan miedosamente parecida a la realidad de nuestros días? En realidad, fueron dos personas: Scott Z. Burns, guionista de la película, y el doctor Ian Lipkin, director del Centro de Infección e Inmunidad de la Universidad de Columbia, que asesoró en todos los pasos al escritor de la película.

“La precisión de la película es impactante porque pocas películas convencionales gastan grandes presupuestos para garantizar una exactitud científica como pasó con Contagio, donde hubo un equipo de asesores que verificaron todo, desde el guion hasta los accesorios”, explica Burns. De hecho, el doctor Lipkin se aseguró de incorporar aportes de más de una docena de científicos, médicos de salas de emergencias, expertos en bioseguridad y epidemiólogos.

BOCAS logró hablar con los responsables de esta ya no tan fantasiosa historia que, debido a la pandemia del coronavirus covid-19, adquirió una notoriedad espeluznantemente inusitada.

Señor Burns, Contagio se convirtió en una premonición de lo que vive hoy el mundo. ¿De dónde salió toda esta historia que es, además, tan precisa?

Scott Burns: Cuando le presenté la película a Steven Soderbergh, le dije que solo quería hacer esto si podíamos ser precisos, basados en hechos reales. Yo tenía cierta conciencia de que estamos en una era de pandemias tras la gripe porcina H1N1 y el SARS, entre otros. Y así pude ponerme en contacto con el doctor Ian Lipkin, quien es el mejor virólogo que tenemos en nuestro país. Y él me dijo lo mismo, que solo me ayudaría en la película si es basada en hechos y ciencia, y no en una especie de teoría conspirativa sobre un virus que viene de un laboratorio o que viene de una torre de telefonía celular. Ahora bien, ¿que si yo sabía que algo así iba a suceder diez años después? No, claramente no. Pero todos los expertos con los que hablé dijeron que no se trataba de si iba a pasar, sino de cuándo iba a pasar.

Ustedes avisaron, de alguna manera, sobre todas las cosas que podían pasar. Y pasaron.

S. B.: Siento que en mi país, especialmente en mi país, estamos perdiendo muy rápidamente la noción de la narración sobre lo que ha venido sucediendo en términos de virus. ¿Por qué un país como el nuestro, con los recursos que tenemos ahora, se encuentra tan enfermo y tan desorganizado? Creo que ver Contagio puede ser una especie de espejo para muchas personas que quieren tener una idea de lo mal que las cosas podrían ponerse. Pero también puede servir para ver cómo los humanos hacen todo para preservarse ante una gran catástrofe de salubridad.

¿Que si yo sabía que algo así iba a suceder diez años después? No, claramente no. Pero todos los expertos con los que hablé dijeron que no se trataba de si iba a pasar, sino de cuándo iba a pasar

Dr. Lipkin, usted es conocido como un “cazador de virus”. ¿Cuál es la verdadera situación en términos de control para este coronavirus?

Ian Lipkin: Encontramos este nuevo virus a fines de diciembre del 2019 y logramos pruebas de diagnóstico para el mismo, pero hoy no tenemos suficientes pruebas para poder controlar la propagación. Aquellos países donde ha habido éxito en el control de la pandemia, como Alemania, Singapur y China, lo crean o no, tienen acceso a estas pruebas y las han estado utilizando con bastante éxito. Nosotros en Estados Unidos estamos atrasados, como sucedió en Italia, España y otros lugares. Estamos utilizando técnicas antiguas como aislamiento, que es el tipo de cosas que se usaba en la Edad Media para controlar una plaga. Pero hasta que tengamos una vacuna, o tengamos medicamentos que todos puedan tomar que sean orales y de bajo costo, estamos limitados a hacer esto, no hay de otra. Esto es hacer aislamiento, pruebas, rastreo, encontrar personas que hayan estado en contacto con personas infectadas y aislarlas.

¿Por qué, en aquel entonces, quiso ser consultor de una película de Hollywood?

I. L.: Scott y yo decidimos trabajar juntos porque, antes que nada, él tiene un gran sentido de lo que es importante y me pareció potencialmente impactante. Y lo ha sido. De hecho, cuando doy una charla sobre salud pública paso una versión de tres minutos de la película que destaca lo que considero que son los elementos más importantes. Y las personas se centran en ello y se van con una comprensión más profunda. La película condujo a más aplicaciones para el servicio de inteligencia epidemiológica en los CDC (Centros de Control de Enfermedades), y ha sido útil para permitirme transmitir mi mensaje en noticieros con tinte político como es el caso de Fox News, porque todos han visto esta película, independientemente de su inclinación política. Así que realmente ha sido una gran experiencia.

Está claro que en Estados Unidos se han cometido errores a la hora de afrentar la pandemia. ¿Qué necesita hacer este país para salir adelante?

I. L.: Si nos remontamos a mediados de la década del 2000, cuando tuvimos el SARS y George Bush creó algo llamado el Subcomité Asesor Nacional de Biovigilancia, ello proporcionó orientación específica sobre cómo evitar estos brotes particulares. Luego, Obama fundó otro comité más que hizo un informe al que nadie le prestó atención. Nuestros servicios sociales son pobres, nuestro Centro Social para Enfermedades tiene menos fondos de los que necesita, en contraste con Corea del Sur, por ejemplo, donde voy con frecuencia y donde existe el compromiso de un aumento del 20 por ciento en el presupuesto para ciencia anualmente. El presupuesto de Estados Unidos para la ciencia continúa disminuyendo, al menos en términos de poder adquisitivo real. Obviamente, como digo, la falta de epidemiología, la falta de buenas pruebas, la falta de fondos para las personas que están cerca de la línea de pobreza para que puedan aislarse de manera segura, son cosas que nos amenazan a todos, no solo como una cultura local, sino también internacional. Y el dedo apuntando ahora a China, no ayuda.

¿Cree que el gobierno chino trató de ocultar información vital cuando apareció el brote?

I. L.: Difícil de establecerlo. Pero ellos han sido mucho más transparentes con nosotros que en el 2003, cuando participé activamente con el brote del SARS. Han publicado los datos de la secuencia, nos han dado sus tasas de mortalidad y la gente dice que no son precisos, pero pueden no serlo porque es un país muy grande, de mil seiscientos millones de personas. Y allá ciertamente no tenemos registros de defunciones que podamos rastrear regularmente. Ellos no usan una terminología común para describir cómo se enferman las personas, por qué se enferman y no comparten ningún dato en tiempo real. Por lo tanto, no me sorprende que realmente no sepamos qué está pasando allá, y esas son las cosas que me decepcionan.

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Fotograma película Contagio

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Fotograma de la película 'Contagio'.

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Fotograma película Contagio

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Fotograma de la película 'Contagio'.

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Fotograma película Contagio

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Fotograma de la película 'Contagio'.

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Fotograma película Contagio

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Fotograma de la película 'Contagio'.

¿Trabajar como consultor en una película de Hollywood le ayudó para que lo escucharan más?

I. L.: El Subcomité Asesor Nacional de Biovigilancia presentó un informe en el 2010 que fue diseñado para abordar todas las deficiencias y los problemas con la comunicación. Yo envié esto a The New York Times, quienes no tenían interés en publicarlo. Después de que salió Contagio me contactaron y me dijeron que les gustaría saber cómo era trabajar en la película. Les dije que, si podía mostrar y comunicar las recomendaciones del Subcomité Asesor Nacional de Biovigilancia, lo haría. Porque todo el punto de la película, desde mi punto de vista, era tratar de hacer algo para mitigar el riesgo real, aquí y en todo el mundo.

Señor Burns, volviendo a la película, el personaje que interpreta Jude Law, de un blogger que desinforma, es muy interesante porque hoy existen muchos de esos personajes que han hecho mucho daño con sus teorías de conspiración. ¿Qué piensa al respecto?

S. B.: Las redes sociales y las páginas de bloggers solo han hecho que empeoren muchas cosas. Y no son solo los bloggers, desafortunadamente ahora también funcionarios en el Gobierno federal. Entonces, creo que Ian probablemente estará de acuerdo en que es bastante difícil combatir la enfermedad y tener que luchar también contra la información errónea, especialmente la que se basa en la xenofobia, que se basa en divisiones políticas increíbles que han existido en este país antes de que esto sucediera, que hace que el trabajo de alguien como Ian Lipkin sea increíblemente difícil. No entiendo en absoluto por qué tendríamos la necesidad de decir por ejemplo “liberen a Míchigan”, cuando hay muchas personas muy enfermas en ese estado, y no entiendo por qué esas personas tienen lo que llamarían el derecho a enfermarse y poner en peligro las vidas de otras personas, algunas de las cuales pueden tener condiciones subyacentes que hacen de esto una sentencia de muerte. Entonces, se utiliza esta información para avanzar en una agenda política que existía antes del virus. Todavía no sabemos acerca de la hidroxicloroquina como medicina de ayuda, no ha habido estudios científicos serios, y todos los días, cuando abro mi fuente de noticias, hay algo nuevo, falso y no comprobado, que alguien está anunciando. Y esos se convierten en grandes problemas porque una vez que obtienes esta información errónea, cambia el comportamiento de las personas y hace que la situación sea potencialmente más peligrosa.

Hay muchas cosas parecidas entre lo que sucede hoy y lo que expone la película. ¿Por qué cree que no hemos visto disturbios ni hambre o caos al respecto como lo plantea Contagio?

S. B.: Mi comprensión en este momento es que la cadena de suministro en este país, aunque ciertamente está estresada, no se ha roto. Entonces, no creo que estemos en un punto en el que tengamos que preocuparnos por la comida. Dicho esto, ahora se están viendo brotes en las plantas de procesamiento de carne y donde no han estado proporcionando el equipo adecuado para sus trabajadores y donde ni siquiera se reconoce la cantidad de casos y se han tenido que cerrar. Ahora, de nuevo, es una situación difícil porque sin la prueba es difícil saber cuál es la cantidad de casos. Entonces, nuestra enfermedad en la película fue mucho más mortal que esta. Y, por lo tanto, creo que las personas que hoy están en servicios esenciales pueden realizar su trabajo sin el riesgo que planteamos, claro, si están debidamente protegidas y si existen buenos protocolos para ellas. Así que creo que eso probablemente no vaya a pasar como en la película, o al menos espero que no por cuestiones de abastecimiento de comida.

Este es un virus que, hasta que se desarrolle una vacuna, va a ser una ruleta rusa para el que lo contraiga, independientemente de su género, raza, edad, condición económica o valores religiosos

Pero podría suceder…

S. B.: En efecto. Lamentablemente, en este país creo que estamos viendo el comienzo de eso, viendo que la polarización en este país ya ha producido disturbios y hay algunas personas que sienten que está bien que las personas mayores y las personas vulnerables se sacrifiquen y mueran a costa de mantener nuestra economía. Y hemos elegido funcionarios que han dicho eso. Y creo que a medida que pase el tiempo, a menos que podamos llegar a un enfoque coordinado para esto, habrá continuos problemas con eso. Vi algo en las noticias que fue realmente desgarrador para mí, donde había una enfermera que se enfrentaba a un grupo de manifestantes armados en el estado de Colorado que dicen que, si quiere el comunismo, debe ir a China. Y me rompió el corazón que ese es el nivel de discurso y el nivel de ignorancia en este país, que estamos amenazando a los trabajadores de la salud que necesitamos tanto, cuando ciertamente puedo entender por su posición que ella no tiene una agenda política, simplemente no quiere que la gente se enferme. Así que esos son los tipos de divisiones que, si continuamos tirando de ellos, entonces tendremos una escalada continua y disturbios sociales graves si no somos muy cuidadosos.

¿Qué opina sobre esto, Dr. Lipkin?


I. L.: Solo quiero agregar que, en el subcontinente indio ha habido algunos disturbios por falta de comida. Por lo tanto, es posible que no se sientan por ahora en los Estados Unidos, o en Nueva York, pero hay partes del mundo donde ya está sucediendo.

Doctor, usted salió positivo con este coronavirus. ¿Qué le vino a la mente cuando fue diagnosticado?

I. L.: Bueno, es una enfermedad muy desagradable, puedo decirte eso. Se tiene fiebre alta, una tos que no remite durante dos semanas, tuve un dolor de cabeza que fue uno de los peores que he tenido, tuve letargo, fatiga, hubo un día que tenía dificultad para respirar, y eso era bastante preocupante. Y hay un período en el que te sientes enfermo y luego te sientes un poco mejor y hay algo de recrudecimiento, que es cuando el sistema inmunitario se activa y tienes esta exageración de tipos de moléculas que te hacen sentir enfermo, estos son los que están típicamente asociados con fiebre y agotamiento, etc. Y ese periodo, que es de ocho a diez días, es cuando algunas personas se sumergen y terminan en la unidad de cuidados intensivos teniendo dificultades para respirar. Así que, afortunadamente, pasé por todo eso y, en teoría, ahora soy inmune. Así que soy como ese niño en la escena del baile de graduación que aparece con su pequeña pulsera. Pero no fui vacunado, y hubiera preferido vacunarme si ya existiera. Pero lo preocupante es que no va a faltar el tipo de personas que van a decir ahora que deberíamos tener fiestas de covid y que usted debería exponerse a covid para lograr inmunidad colectiva a este virus porque se es joven y saludable y no habrá problemas. Esta es otra de esas locuras que anticipo de la gente y que es una alta irresponsabilidad, porque, insisto, este es un virus que, hasta que se desarrolle una vacuna, va a ser una ruleta rusa para el que lo contraiga, independientemente de su género, raza, edad, condición económica o valores religiosos.

POR MARIO AMAYA
REVISTA BOCAS
EDICIÓN 95. MAYO - JUNIO DEL 2020

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