El impresionismo de la moda

El impresionismo de la moda

El veredicto de Nina.  Agosto - Septiembre del 2019.

Por: NINA GARCÍA
26 de agosto 2019 , 10:51 a.m.

Vuelve el mes de septiembre. El mes del regreso a la rutina. El del inicio del curso escolar y el de las semanas de la moda que llenarán mi calendario de desfiles, encuentros con diseñadores, visitas a showrooms y de millas aéreas que
quedarán grabadas en mi pasaporte con un sello del oficial de inmigración de turno. Septiembre también es sinónimo del lanzamiento de la edición más importante de la revista Elle. Este año hemos querido darle el protagonismo a una mujer que siempre me ha inspirado: Angelina Jolie. La actriz americana nos regaló un artículo en el que narra en primera persona los retos de las mujeres en un mundo global, mientras da consejos a sus hijas para no desfallecer nunca y luchar por un mundo mejor.

Septiembre también implica terminar unas merecidas vacaciones con mi familia después de un verano intenso con las grabaciones del programa de televisión Project Runway, en el que participo como jueza, y en la preparación del número de septiembre de Elle. Verano para mi familia siempre es sinónimo de naturaleza y cultura. Este año visitamos las maravillosas islas griegas, con sus aguas cristalinas y sus aldeas encaladas en color blanco, y el sur de Francia, donde tuve la inmensa suerte de visitar uno de mis lugares favoritos: los jardines de Giverny donde Claude Monet pintó esos nenúfares y unos paisajes que abrieron la puerta de la pintura al arte moderno.

Era imposible no pensar en diseñadores como Christian Dior o Yves Saint Laurent mientras me paseaba por esos jardines teñidos con los colores pasteles de las flores. Ambos diseñadores eran amantes de las flores y de los jardines, como se observa visitando sus dos refugios: el de Christian Dior, en Granville, y el de Saint Laurent, en Marrakech. Christian e Yves trasladaron en tejidos la voluptuosidad de una rosa en una falda de tul y bordaron con piedras brillantes algo tan sensible como una espiga de grano volando al viento.

Paseando por el sur de Francia también pensé en Vincent Van Gogh, ese pintor que supo representar el movimiento de los cielos estrellados y de la naturaleza en un lienzo. Visualizo a Van Gogh, pero también una chaqueta bordada en los talleres de Lesage imitando los lirios pintados por el holandés. Lo recuerdo como si fuera ayer. Era un mes de enero del 2001 en el Museo Pompidou de París. 2000 invitados, entre los que yo me encontraba, esperábamos para decir adiós a la trayectoria de uno de los diseñadores más importantes de la historia de la moda, Yves Saint Laurent. 278 looks formaron parte de un desfile para el recuerdo: años de trabajo, desafíos, dramas y éxitos se paseaban enfrente de mí. A mi lado veía cómo las musas del maestro francés, como Jeanne Moureau, Lauren Bacall, Bianca Jagger, Paloma Picasso y Catherine Deneuve se emocionaban con las creaciones de un couturier que supo hacer dialogar el arte de la pintura con el de la moda.

La biografía de Yves Saint Laurent es tan apasionante, tan llena de sorpresas y de jugadas del destino que ha sido trasladada a un par de películas y en documentales. En uno de ellos, titulado L’Amour Fou, Pierre Bergé (amante y compañero de Yves) narró la biografía de este couturier nacido en Orán en 1936, y que supo avanzarse a los tiempos: fue el primer diseñador en abrazar el ready-to-wear, liberó a la mujer de las faldas con su “le smoking” (la prenda atemporal por excelencia), nos hizo viajar por el planeta (Japón, Rúsia, China, Marruecos, España…) con una colecciones llenas de fantasía de color con riqueza de bordados y pedrería. Yves Saint Laurent fue uno de los pocos diseñadores que supo trasladar en tejidos las obras de Mondrian, Braque, Picasso, Matisse, Warhol o el ya citado Van Gogh.

En este documental vemos a Pierre Bergé pasearse por la casa que compartió con Yves, llena de recuerdos. “No puedo parar de acumular objetos”, le confesó Yves a la periodista Charlotte Aillaud en el 1988. Y de obras de arte que se subastarían días después. Pinturas de Léger, Matisse, Picasso, Cézanne, Ingres, Goya o Frans Hals se subastaron en París en el 2009. En total, se recaudaron 264 millones de dólares que fueron donados a organizaciones no gubernamentales.

“La moda no solo estaba hecha para embellecer a las mujeres sino también para darles seguridad, confianza y permitirles asumirse”. Yves Saint Laurent resumió en esta frase lo que para mí es el mundo de la moda. El legado de este diseñador sigue más vivo que nunca, no solo en mi memoria, sino en los dos museos que su fundación abrió en París y en su refugio de Marrakech. Si no los han visitado, les recomiendo que vayan y se adentren al universo de uno de los creadores más importantes del siglo XX. Les garantizo que será uno de los mejores viajes que habrán hecho en sus vidas.


NINA GARCÍA
REVISTA BOCAS
EDICIÓN 88. AGOSTO - SEPTIEMBRE DEL 2019

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