El genio mordaz de Quentin Tarantino

El genio mordaz de Quentin Tarantino

El director estadounidense es la portada de la edición 86 de BOCAS.  

Tarantino

Hace 25 años se estrenó Pulp Fiction, película escrita y dirigida por Quentin Tarantino. 

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Mario Amaya

Por: Mario Amaya
23 de junio 2019 , 05:00 a.m.

Ya pasaron 25 años desde cuando Mia Wallace (Uma Thurman) y Vincent Vega (John Travolta) aparecieron en la pantalla gigante bailando el famoso y sugestivo twist You Never Can Tell –de Chuck Berry– y desde que Jules Winnfield (Samuel Jackson) citó el falso pasaje de la Biblia, Ezequiel 25:17, antes de asesinar a un bandido. Dos escenas icónicas del cine mundial y de la película Pulp Fiction.

Ya corrió un cuarto de siglo desde cuando su director, el entonces joven de 31 años Quentin Jerome Tarantino (Knoxville, Tennessee), asombrara al mundo con una obra violenta, ácida y decididamente pop, apoyada en una narrativa que revolucionó para bien y para mal el modo de contar las historias de acción y suspenso del cine contemporáneo.

Aquel estreno de su segundo largometraje, tan escandaloso como exitoso, tuvo lugar el 12 de mayo de 1994 en el Festival de Cine de Cannes, donde consiguió la Palma de Oro. Meses más adelante, obtuvo siete candidaturas en los Premios Óscar, aun cuando solo ganó la estatuilla a mejor guion original. Entre 1994 y 1995, recibió más de cuarenta premios internacionales. Desde entonces, la cinta ha sido incluida en diferentes listados como una de las 100 películas más influyentes de todos los tiempos. Y en el 2013 fue declarada por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos como una “obra cultural, histórica y estéticamente significativa”. En resumen: un hito de la cinematografía.

Gracias a Pulp Fiction, que desde su debut se convirtió en una obra de culto, Quentin Tarantino se convirtió en un referente y en un objeto del deseo de Hollywood. Lo primero que hizo su distribuidora –acompañada de la voracidad de sus nuevos fans– fue rescatar su primera película y relanzarla: Reservoir Dogs (1992). Tal fue el suceso de este filme que, años después, la revista Empire la declaró “la mejor película independiente de todos los tiempos”.

De allí en adelante, todo fue éxito, más allá de que Tarantino decidió tomarse su tiempo entre uno y otro lanzamiento. En 1997 llegó Jackie Brown, una inteligente cinta basada en la novela Rum Punch, de Elmore Leonard, y protagonizada por Pam Grier, Robert De Niro, Samuel L. Jackson, Bridget Fonda y Michael Keaton. Su única adaptación literaria.

Seis años después, Tarantino acrecentó su leyenda con otra obra de culto, esta vez en homenaje al kung-fu y a las artes marciales japonesas, Kill Bill I (2003) y Kill Bill II (2004). Y una vez más, Uma Thurman, la actriz nacida en Boston, fue su gran protagonista, más allá de que en el 2018 acusara al director de “intento de homicidio”, por cuenta de que, durante el rodaje, la obligó a conducir un auto defectuoso en una escena.

En el 2007 dirigió Death Proof, una película lenta de autos rápidos, probablemente la menos interesante de su filmografía. Dos años después, el genial realizador se reivindicó y lanzó una de sus obras más valoradas por la crítica, Inglourious Basterds, que no es otra cosa que la historia ficticia de cómo un comando especial estadounidense planea y lleva a cabo el asesinato de los líderes políticos de la Alemania nazi.

Django Unchained, un apasionante wéstern centrado en el mundo de la esclavitud del sur de Estados Unidos –justo antes de la Guerra de Secesión–, interpretado magistralmente por un amplio reparto encabezado por Jamie Foxx, Leonardo DiCaprio y Christoph Waltz, fue su séptima obra, lanzada en el 2012.

En el 2015, Tarantino dirigió su octavo largometraje, The Hateful Eight, otro wéstern monumental que mezcló suspenso y comedia negra, con un memorable baño de sangre final, interpretado por un enorme reparto de su más completa confianza: Samuel L. Jackson, Kurt Russell, Jennifer Jason Leigh, Tim Roth, Michael Madsen, Bruce Dern y Channing Tatum.

Cuatro años después, en mayo del 2019 –y una vez más en el Festival de Cannes–, lanzó su novena película, Once Upon a Time in Hollywood, una historia ambientada en el año de 1969 y centrada en los tristemente célebres asesinatos de la familia Manson, que incluyeron el homicidio de la actriz y modelo Sharon Tate, entonces esposa de director Roman Polanski.

La cinta, protagonizada por Brad Pitt y Leonardo DiCaprio –y con un elenco de reparto fenomenal que cuenta entre otros con Margot Robbie, Al Pacino, Tim Roth, Kurt Russell, Michael Madsen, Dakota Fanning, Luke Perry, Nicholas Hammond, Damon Herriman y hasta apariciones del mismo Bruce Lee–, se estrenará a nivel mundial el próximo 26 de julio.

“¿Sabes por qué decidí hacer Once Upon a Time in Hollywood? Porque es como una carta de amor a esa ciudad, al Hollywood de mi infancia”, le explicó a BOCAS el famoso director. “La mayoría de la gente usa la palabra Hollywood, y lo dicen de manera más eufemística en lo que respecta a la industria cinematográfica, y eso es parte de esta película. Pero también la trato como una ciudad, un distrito de Los Ángeles. Yo ya vivía en 1969, cuando tenía unos seis o siete años. Recuerdo lo que pasaban en la televisión, en las estaciones locales y en los programas infantiles. Recuerdo las caricaturas de los sábados por la mañana y recuerdo el Horror House, así como recuerdo la música. En aquel entonces, la gran estación de radio era 93 KHJ, donde los disc jockeys eran casi como los narradores de la época, y recuerdo las noticias sobre un tal Manson y un crimen que involucraba a una actriz llamada Sharon Tate. Así que, para mí, en este sentido, esta es una pieza de mi memoria, es casi como lo que Roma significó para Alfonso Cuarón, por así decirlo”.

Y así es. Para Quentin Tarantino, el significado de Hollywood –y del cine en general– ha sido una pasión que ha vivido desde muy joven, no solo desde la dirección, sino también como guionista, actor y productor. De hecho, todas sus películas son, de mayor o mejor manera, homenajes a otras realizaciones. Incluso, su nombre parece haber sido destinado para la vida que decidió vivir, ya que fue bautizado Quentin en honor del personaje ‘Quint’ de la serie de TV Gunsmoke, cuyo protagonista era interpretado por Burt Reynolds.

Tarantino fue criado únicamente por su madre, Connie, una enfermera que luego se convirtió en ejecutiva de atención médica, poco después de que Tony –quien fuera actor en algún momento– la abandonara antes de que naciera su hijo.

Cuando el bebé tenía dos años, su madre abandonó Knoxville y se estableció en Torrance, California. Más adelante se mudaron a Los Ángeles. Después de abandonar la escuela secundaria en el noveno grado, Tarantino, a los 16 años, tomó un trabajo como archivador de películas en una tienda de videos llamada Video Archives. Así fue como se hizo adicto y autodidacta del cine. Y allí fue donde, precisamente, dio sus primeros pasos en la realización al dirigir el cortometraje El cumpleaños de mi mejor amigo, una comedia que escribió, actuó y codirigió.

Su primer guion para un largo lo escribió a los 22 años de edad. La película se llamó Captain Peachfuzz and the Anchovy Bandit. Varios años después escribió Natural Born Killers (que más adelante dirigió Oliver Stone), la misma que logró vender por mil quinientos dólares. “Con ese presupuesto decidí escribir un guion que titulé True Romance, que luego vendí por 50.000 dólares y que fue el pilar de mi presupuesto para realizar mi primer largometraje, Reservoir Dogs”, dijo a BOCAS. De allí en adelante, todo es historia pública.

Y sí, Tarantino es como sus películas. Tiene tanto de suspicaz como de mordaz. Habla rápido y su risa es muy particular. Es muy cordial, pero se nota que su mente nunca está en blanco. ¿Pensará acaso en la violencia tal cual como aparece en sus películas? Y lo dice: “La violencia es una de las cosas más divertidas de ver”.

Creo que la imposibilidad de poder entender a Charles Manson es lo que realmente causa semejante fascinación por él

Se acaban de cumplir 25 años desde cuando Pulp Fiction fuera estrenada en Cannes. ¿Cómo ha cambiado Hollywood desde que usted comenzó? ¿Hay algo que extrañe, que ya no suceda?
Bueno, lo que más extraño es el hecho de que todo el mundo filmaba en cintas de celuloide y las películas siempre se mostraban en eso: en películas. Así que esa es la cosa número uno que más extraño. Pero otra de las cosas que ya no se ven como en mis comienzos, es que empecé a trabajar como cineasta independiente. Y en los años 90, existía un cine legítimo para el cine independiente; de hecho, era como un mercado comercial que, incluso, iba más allá de un nicho. Era muy similar a la forma como la música alternativa estaba sonando en esa misma época. Y eso fue muy emocionante, muchos cineastas hicieron películas que fueron compradas por distribuidores y que se mostraron, no solo en Los Ángeles y en Nueva York, sino que fue una en toda América y buena parte del mundo.

¿Le pasó con Reservoir Dogs?
En el caso de Reservoir Dogs, que fue mi primera gira mundial, fui a São Paulo, Brasil, a Japón y a muchas partes, por todo un año. Y ese mercado ya no existe, están haciendo películas pequeñas, pero ¿hay algún lugar para mostrarlas? Sí, se proyectan, y supongo que pueden transmitirse aquí y allá, pero eso no es lo mismo que tener un movimiento cinematográfico vital que no es solo de cinéfilos, sino de y para la gente común.

¿Las nuevas tecnologías acabaron esos caminos?
Quiero decir que en la década de los 90 fue algo así como que los jóvenes realmente dejaron de hacer bandas de garaje y comenzaron a empuñar cámaras de cine, porque en realidad sentían que podían expresarse con una cámara en lugar de estar en una banda de garaje. Creo que es la función del tiempo y para mí eso es un lastre, porque esas vías ya no existen. Ahora, la industria de las películas la tiene bastante bien si la comparamos con la industria musical. Si yo fuera un músico y estuviera hablando de cómo era todo hace 25 años, pues diría que ya ni siquiera habría una industria. La gente hace álbumes ahora como comerciales para sus conciertos, y eso no era así hace 25 años. Así que supongo que nos va bastante bien en lo que respecta a las películas.

Cuando decimos Quentin Tarantino, ese nombre se convierte, inmediatamente, en un sinónimo de cine, de escenas, de afiches. Pero, obviamente, usted también es una persona con rutinas normales. ¿Cómo es su cotidianidad cuando no está rodando?
Efectivamente, todos me ven alrededor de una colección de carteles o figuras de acción o cosas así. Pero apuesto a que hoy soy el hombre más feliz del mundo. Estoy enamorado, su nombre es Daniella [Pick], nos conocimos hace unos años, pero nos juntamos hace un par de años. Nos casamos hace seis meses y nunca antes me había casado. Soy feliz como una almeja y ella es una gran mujer y ahora mismo estoy viviendo una vida realmente bendecida.

¿Esa nueva vida le produjo un cambio en su manera de trabajar?
Esta es la primera vez que he estado en una relación super, superseria mientras hacía una película, mientras hacía un trabajo enorme. Antes, siempre que terminaba una película sentía como una especie de ganas de huir del mundo y escalar el monte Everest por mi cuenta. Y así mismo, figurativamente hablando, ésta es la primera vez que subí el monte Everest pero con una compañera. Y fue hermoso, ella me creó un hogar maravilloso que dejaba todos los días para ir a hacer mi trabajo y al que regresaba porque sabía que estaba ese hogar maravilloso esperándome. No sabía lo que me estaba perdiendo. De hecho, me alegro de haberlo perdido todo antes, porque esperé a la chica adecuada en mi vida. Estoy muy feliz, todo ha pasado exactamente de la manera como tenía que ser.

¿Daniella trabaja en la industria?
Es modelo y cantante en Israel.

¿Ha influido Daniella en su proceso creativo?
No sé si hay una causa y efecto o si puedo decir que mi trabajo ha sido afectado de una forma u otra, pero definitivamente sí soy un hombre menos enojado [risas]. Ya no soy un joven enojado, o mejor, ni soy joven ni estoy enojado [risas]. No tengo nada que esté tratando de probar, y estoy en un lugar agradable en mi vida, muy contento. Y lo que incluso antes cuestionaba, como “¿esto podría funcionar?”, nunca lo he hecho con ella. Daniella creó un espacio agradable, maravilloso y seguro para mi trabajo. Siempre está ahí cuando llego a casa, y es algo maravilloso.

¿Cómo es el proceso de escribir una historia y luego convertirla en una obra cinematográfica?
Cuando escribo un guion, no estoy pensando en cómo voy a dirigirlo. No trato de escribir los guiones como si fueran pensados directamente para cine. Para mí, la experiencia literaria de escribir una historia es muy importante, porque, en realidad, trato de crear algo especial cuando escribo, y eso debe ser casi suficiente para que sea una expresión artística propia y autónoma, diferente de la película. Cuando termino un guion, tengo que sentir que todo está listo como si fuera a ser publicado en un libro. Ya después es cuando sigo con la faceta de director.

Hablemos de Once Uppon a Time in Hollywood, su más reciente filme. Este tema de los asesinatos de “la familia Manson” ha poseído a la opinión pública durante casi algo más de medio siglo. ¿Por qué tanta fascinación con esta historia?
Creo que estamos fascinados con esta historia porque, al final del día, casi que parece indescifrable. Creo que mucha gente en los últimos años ha leído uno o dos libros sobre el caso, o escucharon podcasts al respecto, o han visto especiales de televisión cada tres años al respecto. ¿Cómo pudo lograr un tipo como Charles Manson que estas chicas y esos muchachos se sometieran a él y cometieran crímenes, incluido el asesinato de Sharon Tate? Simplemente parece incomprensible. Francamente, cuanto más aprendes sobre él, y cuanta más información obtienes, en realidad todo se hace aún más oscuro. Creo que la imposibilidad de poder entender a Charles Manson es lo que realmente causa semejante fascinación por él.

En esta película, usted creó personajes y elementos ficticios para acompañar a Sharon Tate y a Charles Manson. ¿Cómo hizo para casar estos dos elementos?
Lo que hice con mis personajes de ficción y estos personajes de la vida real, que se encontraban en el condado de Los Ángeles en ese entonces, ya sea Bruce Lee o Steve McQueen o Joey Heatherton o Mama Cass, fue en realidad hacer algo más o menos igual a lo que hizo E.L. Doctorow cuando hizo Ragtime. Y eso es tomar un periodo de tiempo y tomar un lugar específico y luego crear personajes ficticios y luego tomar algunas luminarias de ese tiempo, para que todo encaje. Después, simplemente unirlos.

Cuando escribo un guion, no estoy pensando en cómo voy a dirigirlo. No trato de escribir los guiones como si fueran pensados directamente para cine

¿Cree que Margot Robbie es la imagen de hoy de lo que fue Sharon Tate en 1969?
Ella está muy cerca. Creo que Margot tiene una legitimidad genuina como actriz que no creo que Sharon Tate haya tenido antes de fallecer. Pero eso podría haber cambiado para ella si hubiera vivido. No sabemos. Creo que Margot, hoy, está en una posición mucho mejor como artista que Sharon Tate en 1969. Y ya que digo esto, quiero recordar que una vez hablé con Warren Beatty, y él me dijo que realmente consideraba a Sharon Tate para que fuera su Bonnie en Bonnie and Clyde. Yo le pregunté, “¿en serio?”, y él dijo que sí, que realmente lo pensó.

Mucha gente ha hablado sobre el poder emocional de esta película y la forma como usted revisó la historia. ¿Cómo ha sido su relación con el director Roman Polanski, exesposo de Sharon Tate, y su trabajo? En la película se habla de él como el mejor cineasta del mundo.
A Polanski lo he visto un par de veces. Pero quiero decir, en la película realmente no se habla de él como el mejor cineasta vivo. No, se habla de él como el cineasta vivo más buscado del momento. Ahora es casi incomprensible pensar cuánto dinero ganó Rosemary’s Baby en su época. En aquel entonces, si una película ganaba 8 millones de dólares, era impresionante. Él logró recaudar con esa película 35 millones de dólares o algo así. Eso era estratosférico.

¿Habló con Roman Polanski por el hecho de que Sharon Tate está en la película?
Sí. Al momento de terminar el guion, no había visto a Roman. Sin embargo, cuando Roman escuchó que estaba haciendo la película, se puso en contacto con un amigo nuestro que se acercó a mí para averiguar qué estaba pasando. Y así fue como le dejé leer el guion a nuestro amigo mutuo para que pudiera hablar con Roman y hacerle saber lo que estaba pasando. Pero no hablamos directamente del tema.

En el Hollywood de antaño había verdaderas estrellas de cine, a diferencia de hoy, cuando los actores parecen, más que todo, celebridades. Al hacer esta película, usted apostó por Brad Pitt y Leonardo DiCaprio, que son unas de las últimas grandes estrellas que le quedan al cine. ¿Es así?
Bueno, si ellos no son las únicas estrellas que quedan, me gustaría saber quién más está ahí fuera. Supongo que Julia Roberts [risas]. Pero eso que afirmas es una de las cosas en las que estoy de acuerdo: los artistas hoy son más celebridades que estrellas de cine porque parecen perseguir un personaje o un rol famoso que ellos mismos están interpretando; pero es el papel el que es estrella y no ellos. Claro que eso trae, también, la gran situación de trabajar literalmente con los que considero dos de los mejores actores de su generación. O sea, estoy en una situación privilegiada en la que puedo trabajar con talento de ese nivel y en la posición en que puedo hacer una película que soporte un talento en ese nivel.

¿Diría usted que es un nostálgico del Hollywood de ayer?
No creo. Fue un periodo muy interesante, pero no creo que sienta nostalgia por eso, como: “¡Oh, quiero que vuelva de nuevo!”, porque no me siento así. Fue un gran momento y lugar especial. Y lo que lo hace aún más interesante de examinar, al menos en esta historia, es que son un momento y un lugar que solo duraron un par de años, porque lo más importante de 1969 fue la explosión hippie de Hollywood. Entonces, una de las cosas sobre el libro de Mark Harris Pictures of the Revolution, que es aproximadamente de 1967, es que al final de la ceremonia del Óscar con El graduado y Bonnie and Clyde fue la idea de que el Nuevo Hollywood no sabía que había ganado y el Viejo Hollywood no sabía que había perdido a finales de ese año. Pero para 1968 estaba claro, y en 1969, ese Nuevo Hollywood, ese Hollywood hippie, era el Hollywood para quedarse. Ahora bien, eso solo iba a ser por un par de años. Como, por ejemplo, cualquier película a mediados de 1969 que se realizó con un proceso de pensamiento de 1965 o 1966, parecía anticuada en 1969. En consecuencia, cualquier película que fue influenciada en 1969, realizada a fines de 1970, parecía demasiado actualizada. Así que literalmente estamos hablando de una ventana, una pequeña ventana hacia una subcultura interesante. Entonces, lo estoy viendo más antropológicamente que nostálgico.

¿Y qué es lo peor del Hollywood de hoy?
Podría maldecir y lamentarme sobre esto y aquello o lo otro, pero, sin embargo, he sido capaz de hacer todo lo que he querido durante mi carrera, hasta el momento. Así que realmente no tengo ninguna queja.

¿Qué lo sorprendió más al hacer su investigación para la película y cómo la ve en la perspectiva de su filmografía?
Bueno, hay cosas que me sorprendieron, pero no quiero entrar en detalles, porque entrar en cualquier tipo de detalles sería resaltarlos más de lo que realmente merecen al ver la película. Pero al hacerla, no hubo un plan de ingeniería, en el que hubiera una especie de resumen de mi carrera hasta la fecha. Simplemente terminó siendo un poco de la mezcla de casi todas las películas que he hecho en algún grado u otro. Después de terminar de escribir el guion, invité a algunos amigos, y ellos lo leyeron y luego, durante las siguientes semanas, sucedió el proceso de realización. Así que pienso que esta película es el resultado natural de mi evolución como director y guionista.

Pero usted parece que no hiciera más que respirar y vivir películas.
Es cierto, porque es mi pasión, y no lo siento como un trabajo. Y desde hace años tengo como hábito ver al menos una película al día cuando es posible. No hacerlo me pone ansioso. Siempre necesito ver algo, así sea un capítulo tonto de una serie de televisión.

Ya no soy un joven enojado, o mejor, ni soy joven ni estoy enojado [Risas]. No tengo nada que esté tratando de probar, y estoy en un lugar agradable en mi vida

Hablando del tema, ¿cuál es su posición en este debate acerca de la distribución de películas en streaming o en salas de cine? Muchas de las películas independientes están ahora en Netflix y plataformas en streaming.
Bueno, en última instancia, creo que realmente no me importa. Sí, supongo que no me importa, es como si esta película fuera un lanzamiento o un lanzamiento general por televisión, no lo sé, realmente no me importa, porque lo que me interesa es que la gente pueda verla. No es que sea una pregunta difícil, simplemente no tengo una opinión al respecto.

A medida que hace un balance de su vida y de su carrera, ¿qué perspectivas puede compartir con nosotros?
Bueno, honestamente puedo decir que mi balance es diferente de lo que hubiera sido hace tres años, o hace cuatro años, o incluso hace 10 años. Casi de todo el tiempo que llevo trabajando, porque como te comenté, me casé hace seis meses, y eso ha sido un gran cambio positivo para mí. Francamente, para decirte la verdad, mi inventario está sucediendo ahora mismo, así que no tengo ninguno, porque está aún en proceso. No hay una línea de fondo al final con un resumen, porque estoy justo en medio de nuevas ecuaciones de vida.

Usted ha dicho desde hace mucho tiempo que se va a retirar tras realizar su décima película. ¿Sigue siendo ese el caso?
Sí, ese sigue siendo el caso [risas]. Algunas veces me siento como un cineasta muy experimentado y otras no. Hoy, la verdad, siento que hice lo que tenía que hacer, y lo que se suponía que debía hacer, y ahora es el momento de llamar a los caballos al corral. Ya el tiempo dirá qué más vendrá para mí en el futuro.

POR MARIO AMAYA 
REVISTA BOCAS
EDICIÓN 86 . JUNIO - JULIO  DEL 2019

BOCAS 86

EL GENIO MORDAZ DE QUENTIN TARANTINO

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Revista BOCAS

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