El (PE) Partido de los Economistas

El (PE) Partido de los Economistas

Citas de Casas - Noviembre de 2018

Por: ALBERTO CASAS SANTAMARÍA
25 de noviembre 2018 , 05:00 a.m.

Al ministro de Hacienda lo salvaron los políticos en el Congreso (moción de censura), pero para reventarlo. Los que votaron a favor de Carrasquilla ahora coinciden con la oposición en el rechazo a su propuesta de crear nuevos impuestos.
Los políticos atacan. Los economistas defienden.

Las cosas han salido pichas, lo que mal principia, mal termina. El Gobierno filtró los puntos más críticos del proyecto a través del director de la Dian. Transcurrió un tiempo y José Andrés Romero repitió la dosis: chivió a su superior por segunda vez, un día antes de presentar formalmente el texto oficial de la reforma tributaria, denominado ley de financiamiento, radicado en La Cámara de Representantes por el Gobierno nacional.

La ausencia del ministro de Hacienda en los medios de comunicación para atender la avalancha de críticas y objeciones de los políticos, los columnistas más destacados, los gremios, con excepción de la Andi, y los sindicatos, elevó el nivel de preocupación de la opinión pública.

El viceministro de Hacienda, Luis Alberto Rodríguez, que hizo las veces de “mozo de espada”, no tuvo suerte. Los titulares de los medios fueron claros: “El uribismo deja en vilo el IVA a toda la canasta”. “Propuesta de IVA a canasta familiar se quedó sin apoyo de los partidos políticos”. “A pesar de que el Centro Democrático, los conservadores y la U anunciaron su decisión de ser partidos de gobierno, al parecer estarían pesando más las críticas de la opinión pública a varios aspectos de la ley de financiamiento que en respaldar incondicionalmente al Ejecutivo”. De las caricaturas de Osuna, Matador y Jota, ni hablar.

Ante la falta absoluta de políticos apoyando el mamotreto gubernamental, surgió el Partido de los Economistas (PE). El primero en ponerse la camiseta del PE fue el exdirector de Impuestos, Juan Ricardo Ortega, joven e inteligente dominador de la pelota tributaria. Luego –el dos veces ministro de Hacienda– Roberto Junguito, excelente goleador, cobró varios tiros al arco de los políticos: “Todos los ministros de Hacienda hemos tratado de hacer lo que está haciendo Carrasquilla”, “Este proyecto me ha parecido muy bien estructurado”, “Creo en el liderazgo del ministro”. El otro integrante del PE es el exministro y exdirector de Impuestos, Guillermo Perry, el único que pudo ejecutar, mediante la figura de emergencia económica, una reforma tributaria de padre y señor mío, que podría calificarse de revolucionaria. A Perry le parece que la reforma mejora la equidad tributaria.

El vocero del PE es el economista y poeta Santiago Montenegro. Lleva títulos académicos a tutiplén. Es el más beligerante, porque no solo defiende sino que ataca: “Es muy fácil criticar una ley de financiamiento, especialmente cuando un nuevo gobierno tiene tantos enemigos gratuitos o cuando se ignora el legado que recibió del gobierno anterior”. “Es un gobierno conciliador, quiere unir al país, utiliza lenguaje ponderado, se ha reunido con la oposición, incluyendo a Timochenko (…). Pero, quizá, sus pasos más importantes han sido la eliminación del mercadeo de leyes por prebendas al cortar la mermelada en el Congreso (...). Casi nadie reconoce estos logros”.

Sin embargo, lo de fondo es que la discusión está mal planteada. Resulta imposible que un ciudadano acepte la bondad o la necesidad de aumentar los tributos. No existe antecedente alguno para contradecir mi aserto. Tramitar una ley de impuestos sin el respaldo definitivo y total de los partidos de gobierno es imposible.

Y al final el PE, por más municiones que le aporte al debate, es incapaz de derrotar a los políticos. Los exministros de Hacienda saben perfectamente que tienen que conciliar con ellos. ¿Cuánto vale la conciliación? Desde la época de Bolívar, a ningún gobierno le ha quedado fácil tramitar leyes de impuestos. Tanto que el exministro Junguito acabó de presentar un provocativo texto con la historia de los dolores de cabeza que han sufrido los titulares de la Hacienda Pública para establecer sanos regímenes fiscales. Y para sumar otra voz a este debate podemos agregar la del exministro Carlos Caballero Argáez, otro pontífice del PE, para el que el karma de nuestro sistema tributario ha sido el desequilibrio fiscal, factor predominante durante el siglo XlX, el siglo XX y continúa en el siglo XXI.

Al fin y al cabo, la primera protesta social nació en la Colonia con la Revolución de los Comuneros: ¡Viva el rey, abajo los impuestos! Y eso que en esa época no había gobierno anterior para echarle vainas.

ALBERTO CASAS SANTAMARÍA
REVISTA BOCAS
EDICIÓN 80 - NOVIEMBRE 2018

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