Colombia sigue estando de moda

Colombia sigue estando de moda

El veredicto de Nina - Abril de 2019

Por: NINA GARCÍA
28 de abril 2019 , 04:00 a.m.

Les voy a compartir un secreto: cada vez que visito Bogotá y su semana de la moda, soy más optimista sobre el futuro de esta industria en nuestro país. Año tras año, veo cómo los jóvenes talentos que muestran sus creaciones en Bogotá Fashion Week siguen escribiendo una trayectoria de éxito, combinando artesanía con innovación, y creatividad con el respeto al medio ambiente.

Me emociona ver cómo la mayoría de diseñadores de nuestro país han entendido que, para ser exitosos a escala internacional, nunca deben renunciar a sus raíces. En este mundo tan global, marcado por una uniformidad estilística propiciada por las tiendas de fast-fashion y por las grandes casas del lujo internacionales, la moda colombiana tiene un sello distintivo, un halo de gran descubrimiento, que puede atraer a muchos compradores que buscan diseños originales y diferentes.

Durante cuatro días, el Ágora de Bogotá, esa infraestructura que puede competir con los mejores salones de congresos del mundo, acogió pasarelas, un mercado donde los creadores pudieron mostrar sus diseños a compradores y periodistas, y una serie de interesantes charlas que pusieron en contexto el estado de la moda colombiana respecto a muchos de los retos que esta industria debe afrontar, desde los ambientales hasta todos los relacionados con el marketing.

Como embajadora de esta semana de la moda tuve el inmenso orgullo de contar con la presencia de dos personas que han llevado el nombre de Colombia a escala internacional: Silvia Tcherassi y Edgardo Osorio (creador de la firma de zapatos Aquazzura). Ambos son faros que pueden iluminarles el camino a muchos diseñadores que buscan ejemplos de triunfo en un mundo tan competitivo como este. Con ellos tuve el privilegio de compartir un interesante conversatorio en el que debatimos sobre multitud de temas, desde el futuro de la moda colombiana y los retos que presentan las plataformas sociales, hasta la inspiración que reside detrás de los hermosos zapatos de Edgardo y las delicadas creaciones de Silvia; una diseñadora que fue la encargada, después de diez años de ausencia, de inaugurar las pasarelas con una colección que me emocionó por la combinación y riqueza de los tejidos utilizados. La propuesta mezcló sobriedad con lujo, y moderación con la sensualidad de un volante de color rojo.

Aunque muchos piensen, erróneamente, que la moda es algo banal, yo siempre digo que es una industria que genera riqueza y prestigio. Cuando exportamos moda, no solamente generamos ingresos, sino que mostramos al mundo la creatividad de nuestro país. Según datos de Colombia Productiva, las exportaciones crecieron un 6,8 % el año pasado y el sector textil ya representa un 8,8 % de nuestro PIB industrial (la moda equivale a un 1,13 % del PIB de Bogotá).

Hablando con todos los expositores del mercado pude comprobar que los sectores de la joyería, la marroquinería y el textil poseen una calidad extraordinaria. Después de tres ediciones de esta Bogotá Fashion Week he podido observar cómo los diseñadores han hecho evolucionar sus diseños, adaptándolos para un público global que busca sofisticación y artesanía, calidad a precios razonables y con conciencia medioambiental. Marcas como Metalero, Divina Castidad, Daila Filigrana, Edén, Estrada, Lappa, Pamela Lamus, Liliam Medina o Bissoni me sorprendieron muy positivamente.

Otra parte importante de esta Bogotá Fashion Week fueron los desfiles que llenaron la pasarela durante tres noches de color, pasión, elegancia y creatividad. Los diseños geométricos y equilibrados de Adriana Santacruz; los corsés y estampados de Bastardo; la inspiración viajera de Bettina Spitz con unos accesorios preparados para brillar en Instagram; la sastrería colorista de Lina Cantillo y el espíritu urbano de Cubel; la investigación con los tejidos de Jorge Duque; las propuestas coloristas de baño de Saha y Palmacea; la inteligente propuesta de MAZ que permite customizar las prendas y el exquisito uso del lino; y el desfile que cerró Bogotá Fashion Week por parte de Faride Ramos, que nos hizo viajar por el tiempo y por el globo terráqueo: Japón y los años setenta.

Me voy de Bogotá feliz e inspirada. Regreso a Nueva York con mucha energía tras ver que la moda colombiana sigue en línea ascendente. Señoras y señores, tenemos talento, una excelente materia prima, un know-how que mezcla artesanía con innovación, el tejido industrial se está consolidando y el trabajo de internacionalización de nuestro diseño va por muy buen camino. El futuro está en nuestras manos si seguimos creyendo en él. ¡Vamos, Colombia!

NINA GARCÍA
REVISTA BOCAS
EDICIÓN 84 - ABRIL DE 2019

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.