Bienvenidos al pasado (1946)

Bienvenidos al pasado (1946)

Citas de Casas. Junio -Julio de 2019

Foto:
Por: ALBERTO CASAS SANTAMARÍA
23 de junio 2019 , 05:00 a.m.

La pareja, que enfrentaba una delicada emergencia aérea, ya con las cabezas sobre las rodillas atendiendo las instrucciones de la tripulación, se preguntaba si habían tenido alguna infidelidad, a lo que la mujer respondió: “¿Y si no nos matamos?”.
Eso fue lo que les pasó a los doctores Jorge Eliécer Gaitán y Gabriel Turbay en la emergencia que sufrió el liberalismo de Colombia en los años cuarenta y fueron convocados por la tripulación para evitar la fatalidad de un accidente mortal. 

Y, de la misma manera en que una de las partes en el episodio aéreo suponía que lo más probable era salvarse de un accidente y salir ilesos, Gaitán y Turbay creían que cada uno, por su lado, era capaz de derrotar al otro sin reparar en la posibilidad de sufrir ningún percance en el que perdieran la vida, como de manera lamentable y perversa sucedió.

La candidatura de Dario Echandía no pegó. La propuesta de López Pumarejo para experimentar un Frente Nacional con los conservadores produjo fuerte rechazo de los doctores Turbay y Gaitán.

La reunión histórica (equivalente a la emergencia) en la residencia del doctor Fabio Lozano y Lozano, de los doctores Gaitán y Turbay, se realizó durante los días 3, 4 y 5 de abril de 1943. Hubo un momento en que uno de los testigos, José Joaquín Castro Martínez, viendo la unión al alcance de su mano, se dirigió a Gaitán:

— Creo que en vista de lo que hemos oído esta tarde, al comenzar tu conferencia debes anunciar que la unión se ha producido.

—No —respondió Gaitán sin vacilar—. Porque si la unión no se produce, ¿cómo quedamos? (“¿y si no nos matamos?”).

Todo terminó con un reclamo de Turbay. (No se ha reconocido el voluminoso caudal de opinión que lo acompañaba. Que las fuerzas gaitanistas que no pocas veces intentaban menguar el brillo de sus populosas manifestaciones apenas contaban con elementos diestros en el bochinche, por lo cual se les juzgaba mayores en número de lo que efectivamente eran, y que el próximo 5 de mayo se vería que el doctor Gaitán apenas iría a sacar unos setenta mil votos en todo el país, lo que para sus fuerzas electorales no pasaba de ser una disidencia de escasa significación y trascendencia políticas.).

A su turno, Gaitán, dirigiéndose a sus amigos, dijo:

—Aquí no tenemos nada qué hacer. Vámonos.

El diálogo fracasó y el avión se reventó. Murieron sus pasajeros ilustres. La tripulación liberal se salvó, pero quedó herida.

Gaitán fue vilmente asesinado y Turbay murió de tristeza. Estaba herido en pleno corazón e iba desangrándose.

El liberalismo con mayorías perdió el gobierno. La minoría mayor: el conservatismo, ganó el poder, pero la gobernabilidad quedó en entredicho. Para construirla, el presidente Ospina Pérez integró un gabinete de Unión Nacional. El gobierno se inauguró con bochinche y un pequeño saldo de heridos. El mismo mes de agosto se presentaron los primeros brotes de violencia y estos fueron creciendo en gravedad, no obstante los esfuerzos del presidente Ospina por evitarlos.

Urdaneta Arbeláez y Laureano Gómez firmaron un pacto con Gaitán en el que se interpretaba lealmente el pensamiento del liberalismo, según Julio Ortiz Márquez. La junta de parlamentarios conservadores no ratificó el acuerdo. Hubo elecciones municipales y el liberalismo confirmó sus mayorías sobre el conservatismo. El conservatismo invocó el fraude para explicar el resultado y los concejales liberales proclamaron la candidatura de Gaitán. La relación entre gobierno y liberalismo se fue deteriorando hasta el rompimiento total. El gobierno se homogeneizó y el conflicto se agravó. Gobierno y liberalismo se disputaron la presencia en la plaza pública con manifestaciones en las que no faltaron incidentes graves que costaron pérdidas humanas en ambos bandos.

Vino el 9 de abril, el episodio más grave del siglo XX y se repitió el modelo de la Unión Nacional para tranquilizar la marea, pero también se evaporó con la misma velocidad. Hubo que recurrir al Frente Nacional para recuperar la gobernabilidad. La división de los partidos la llevó al traste. Para sustituirla se creó la mermelada que el presidente Duque considera inaplicable. Hoy el despelote de la política es mayor. Me temo por tanto que la película de 1946 se va a repetir.

ALBERTO CASAS SANTAMARÍA
REVISTA BOCAS
EDICIÓN 86. JUNIO - JULIO DE 2019

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