"¿Compañero de Nairo?, no creo: no somos compatibles", Chris Froome

"¿Compañero de Nairo?, no creo: no somos compatibles", Chris Froome

BOCAS habló con el ciclista de ruta más importante del siglo XXI.

Froome

Es el ciclista de ruta más importante del siglo XXI. Es uno de los mejores escaladores del mundo y, también, uno de los mejores contrarrelojistas.

Foto:

Cortesía El Giro de Rigo

Por: MAURICIO LÓPEZ
29 de noviembre 2018 , 09:00 a.m.

El colosal ciclista francés Jacques Anquetil dijo alguna vez que el Tour de Francia no se ganaba tomando agua mineral.

Christopher Clive Froome, más conocido como Chris Froome, ha ganado La Grande Bouclé cuatro veces, y no solo gracias a la bendita agua mineral. No. No solamente. El ciclismo se transformó radicalmente con el cambio del siglo (del XX al XXI) y ya no basta con ser un superdotado para ganar las más importantes carreras del planeta, sino que ahora es definitivo contar con un equipo extraordinario. Y Froome tiene el mejor equipo del mundo: el Sky.

Su escuadra cuenta con un presupuesto anual cercano a los 35 millones de euros y tiene a 64 personas concentradas para y por el bienestar de sus ciclistas, las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 12 meses de año. No paran. En ese staff hay cuatro médicos, un fisioterapeuta y un psiquiatra, además de dos chefs, dos nutricionistas, diez directores deportivos, diez auxiliares, nueve mecánicos y tres conductores.

El gran jefe del equipo es sir Dave Brailsford, el hombre que revolucionó el ciclismo británico, un deporte que, hasta la creación del Sky (en 2010), vivía de tibias glorias, gracias a los esporádicos triunfos de David Millar o Sthepen Roche.

Brailsford, quien en su juventud intentó ser ciclista profesional, es psicólogo, educador físico y tiene un máster en Negocios. Fundó el Sky en 2009, con el patrocinio de la empresa de medios News Corporation, propiedad del magnate Rupert Murdoch.

El enigmático Murdoch, amante del ciclismo, confió en Brailsford después de que este le diera a Inglaterra 14 medallas olímpicas en ciclismo en Pekín 2008, ocho de ellas doradas. El oriundo de Derby tenía un método, y ese método también lo llevó al Sky, equipo en el que hizo debutar como ruteros a varios de sus exdirigidos en la pista, entre ellos Geraint Thomas, Bradley Wiggins y Mark Cavendish.

Brailsford ha publicado tres libros. Uno de ellos se llama Whats it Takes, frase que, en burdo español, significa “Lo que cuesta”. Y vaya que a Chris Froome sí que le ha costado estar donde está y ser la superestrella del ciclismo que es.
Nacido el Nairobi, capital de Kenia, país de África central, el 20 de mayo de 1985, el flaco y colorado gentleman, hijo de Clive Froome y Jane Flatt, se hizo ciclista cuando su hermano mayor le heredó una pesada bici de hierro, con la que empezó a practicar ciclomontañismo en las cercanías de las colinas Ngong (Kenia).

En el año 2000, sus padres se trasladaron a Johannesburgo, Sudáfrica, ciudad en la que Chris conoció a Robert Hunter, ciclista que le ayudó a perfeccionar su técnica y quien, además, lo recomendó para el Sky en 2010.

El Sky me ha dado todo y con Dave hemos tocado el cielo. Por agradecimiento y por comodidad, jamás saldría del Sky.

Antes había hecho parte de los equipos Konica Minolta y Barloword (con el boyacense Mauricio Soler), y también había defendido la bandera de Kenia en los mundiales de ciclismo sub-23 de 2006 y 2007.

Cuando Froome conoció a Brailsford sintió escalofríos, pues se trataba de un hombre consentido por la reina Isabel II y a quien todos en el Imperio británico respetaban como a un papa. “Hola Chris, me han hablado mucho de ti. Tengo mucha fe en ti. ¿Tienes fe en ti mismo?”, fueron las palabras con las que lo recibió el gurú. A Chris le tembló la voz mientras intentaba atinar una buena respuesta, y finalmente pronunció un seco “sí”.

Al año siguiente, en 2011, el británico fue segundo en la Vuelta a España que ganó inesperadamente Juan José Cobo, y en 2012 escoltó a Bradley Wiggins en el podio del Tour de Francia, carrera en la que los aficionados y la crítica opinaron que el joven keniata era claramente superior a su líder. Sí, Chris pudo haber ganado su primer Tour ese año, pero resultó que, en el equipo Sky, nadie puede salirse del libreto de Brailsford. Nadie puede romper el método.

Sin embargo, ha sido ese estricto método el que transformó a Froome en leyenda del deporte mundial. Una leyenda que hace un mes visitó Colombia, donde estuvo participando del Giro de Rigo –competencia recreativa organizada por Rigoberto Urán– y que se llevó a cabo en el oriente de Antioquia, entre los municipios de Guatapé, San Rafael y San Carlos.

La visita duró cinco días y el británico, de buena gana, soportó las múltiples y extravagantes expresiones de afecto con las que lo recibieron. Y quizás también las necesitaba después de los largos meses de presión a los que se vio sometido tras la tortuosa investigación por presunto dopaje por salbutamol en la etapa 18 de la Vuelta a España de 2017. Pese a que esa investigación se archivó el primero de julio del presente año, a Froome lo sigue persiguiendo la sospecha y sus participaciones en las grandes competencias no han sido del todo gratas debido a que muchos aficionados lo han abucheado, le han tirado agua, lo han escupido e incluso le han puesto pancartas de odio.

Tampoco en el pelotón han aceptado totalmente su inocencia, e incluso, algunos gallos como Nairo Quintana y Vincenzo Nibali, han insinuado que, tal vez, “la investigación no tuvo la seriedad suficiente”, como sí ha ocurrido en otros casos.

De modo que Froome, apenas pisó tierras antioqueñas, dejó claro que estaba dispuesto a responder todo tipo de preguntas, siempre y cuando ninguna se refiriera al caso de supuesto dopaje. Y por si acaso, que tampoco le preguntaran por Bernard Hinault ni por Nairo Quintana. Pero, finalmente, algo respondió sobre esos temas.

Froome se paseó en carros BMW, en helicóptero, en lancha y a caballo; condujo el tranvía de Medellín; bailó reguetón, comió bandeja paisa y montones de arepas que adoró: “Tengo que llevarme la receta, son muy ricas”; se hospedó en un hotel ubicado en una de las islas de la represa de Guatapé y se llevó en su maleta ponchos, ruanas, sombreros y hasta las llaves del municipio.

Froome tiene 33 años; ha ganado cuatro Tours de Francia (2013, 2015, 2016 y 2017), una Vuelta a España (2017) y un Giro de Italia (2018); tiene dos medallas de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y de Río de Janerio 2016; es un fenómeno y una leyenda viva del deporte.

En 2019 espera alcanzar el récord que solo tienen Hinault, Merckx y Anquetil: su quinto Tour de Francia. Su edad dice que es posible que su carrera empiece la curva de descenso. Sin embargo, nada está dicho. De hecho, sigue siendo el primer candidato al título. Es que es, sencillamente, un fuera de serie. Un monstruo que pasó por Guatapé.

Froome

Cuenta con más de 50 victorias como profesional. Ha ganado 4 Tours de Francia (2013, 2015, 2016 y 2017), una vuelta a España (2017) y un giro de Italia (2018)

Foto:

Cortesía El Giro de Rigo

Por todo lo que le tocó vivir en las carreteras y fuera de ellas, ¿este ha sido su año más duro en el ciclismo?
No lo veo así. Aunque he vivido algunos momentos malos, han sido muchísimos más los buenos y siempre que me encuentro con aficionados me doy cuenta del aprecio que me tienen. La mayoría de las personas me demuestra afecto y con eso me quedo.

¿Cree usted que en el deporte hoy día se persigue más la tragedia que el triunfo?
A veces se ve así, pues hay algunos que quieren ver caer a los ídolos, pero generalmente la gente celebra más los triunfos y cuida a sus héroes.

Colombia siempre ha estado muy ligada a su carrera. En sus primeros años, por ejemplo, usted compartió equipo con Mauricio Soler, en el Barloword. ¿Qué recuerda de esa relación?
A Mauricio [Soler] lo conocí en un safari en Sudáfrica, en 2007. Él venía de ser figura en el Tour de Francia. Había ganado una etapa y la camiseta de montaña y yo apenas comenzaba. Me lo presentaron y me cayó bien. Era un joven muy simpático, muy tranquilo y humilde. Con él compartí dos temporadas, 2008 y 2009.

¿Lo afectó saber del accidente que tuvo y que lo sacó del ciclismo?
Sí, claro, fue un episodio muy triste. Yo le envié un mensaje porque en realidad me afectó mucho. Incluso puedo decirte que después de ver lo de Soler y lo de otros ciclistas que también sufrieron accidentes graves o murieron, uno ve el ciclismo de otra forma, no como algo de vida o muerte, sino como un hobby.

Usted nació y creció en África, en Nairobi. ¿Cómo fue su vida en esa ciudad? ¿Cómo empezó a enamorarse del ciclismo?
La vida fue buena. Nairobi es una ciudad agradable. Allí vivía con mis padres y con mi hermano mayor, quien me regaló mi primera bicicleta. Yo no solía escuchar mucho ciclismo, pero empecé a ver las transmisiones del Tour y me enamoré de esa carrera.


Y a propósito, ¿alguna vez quiso ser atleta, como el plusmarquista e ídolo de Kenia, Paul Tergat?
Me gusta mucho el atletismo, era inevitable. En Kenia es muy importante el atletismo, pero aunque llegué a correr en algunas ocasiones, sabía que mi destino era otro.

¿Y quiénes fueron sus primeros ídolos en este deporte?
Como dije, yo no veía ni oía mucho ciclismo, solo el Tour de Francia. Entonces mis primeros referentes fueron Lance Armstrong, pues ganó siete veces, e Iván Basso, el italiano.

Ya usted los superó y, desde los resultados, es más grande que ellos. ¿Le molesta que Bernard Hinault haya dicho que usted no merece entrar en la leyenda del ciclismo?
Es la opinión de él y prefiero no decir nada al respecto. Yo sé quién soy y sé qué he ganado y cómo he ganado. Con eso me basta.

Le tengo mucho respeto al ciclismo colombiano. Los ciclistas colombianos siempre les ponen picante a las carreras. Yo los he sufrido.

Todo lo ha ganado con Sky, con Dave Brailsford. ¿Se ve con otra camiseta en el futuro? ¿Sería posible ver a Chris Froome en otro lugar?
¡Ja! ¡No, no lo creo! El Sky me ha dado todo y con Dave hemos tocado el cielo. Por agradecimiento y por comodidad, jamás saldría del Sky”.

El método Sky, con sus “ganancias marginales” y sus “entrenamientos invisibles”, ha sido muy estudiado, muy comentado. ¿Usted cree que Brailsford revolucionó el ciclismo?
Creo que sí, desde mi punto de vista cambió muchas cosas, inventó otras. Le dio un vuelco al ciclismo porque lo hizo más científico. Creo que hoy muchos equipos de marca y muchas federaciones hacen lo mismo que hizo el Sky y por eso, también, tienen buenos resultados”.

En el Sky ha compartido con grandes ciclistas colombianos como “Rigo” Urán, Sergio Luis Henao, Sebastián Henao y ahora Egan Bernal. ¿Qué piensa de nuestro ciclismo?
Es de los mejores del mundo sin ninguna duda. Le tengo mucho respeto al ciclismo colombiano. Los ciclistas colombianos siempre les ponen picante a las carreras. Yo los he sufrido [Risas]”.

Urán y Nairo lo han escoltado en podios en el Tour de Francia. ¿Cuál de ellos dos lo hizo sufrir más?
Ambos son muy buenos, pero tienen estilos diferentes. Rigo me sorprendió en el Tour del año pasado, pues no esperaba que mostrara ese nivel. De verdad que hubo momentos en que me sentí en peligro, pues la diferencia siempre fue poca. Nairo es más explosivo y en sus mejores momentos me hizo sudar.

Usted fue compañero de Rigo, ya lo conoce bien, pero entre ellos dos, entre Rigo y Nairo, ¿a cuál le gustaría tener de compañero?
¡Umm!, podría decir que Rigo, pero eso ya no va a suceder. Y, ¿compañero de Nairo?, no creo: no somos compatibles. Además él está en un buen equipo.

¿Es difícil ser capitán de un equipo tan grande como Sky? Por ejemplo, ¿fue difícil manejar la situación de Sergio Luis Henao cuando fue parado por el problema de hematocrito?
Sí, es difícil. A veces es más fácil ser líder en la carretera que fuera de ella. En momentos como el de Checho trato de hablar, de decir algo, pero en el equipo contamos con un psiquiatra para esas situaciones. Además, Checho es muy fuerte, no se cae tan fácilmente.

A propósito, el próximo año Henao ya no estará con el Sky, y él ha sido uno de sus grandes gregarios. ¿Qué piensa de su marcha al Emiratos Árabes Unidos?
Así es el ciclismo, él ya siente que debe tomar otro camino y lo respeto. Será extraño correr en su contra, pero así son las cosas. Lo que valoro es que seguiremos siendo buenos amigos.

Egan tiene un futuro impresionante. Es un corredor muy completo, con mucho talento, pero también muy inteligente. Creo que en pocos años estará disputando el Tour (...) Yo espero que lo gane.

¿Qué recuerdo le deja Henao de todos estos años?
Es un gran profesional. Tiene un gran espíritu de lucha y mucho sacrificio. Se compromete al ciento por ciento con el equipo. Te cuento por ejemplo que en 2016 él fue clave para que yo ganara el Tour de Francia, pero lo que más me impresionó es que por ayudarme, no pudo ver el nacimiento de su hijo. Se perdió ese momento. Para mí ese es el mayor ejemplo de sacrificio que he visto.

Egan Bernal, con Sky desde 2018, es la mayor esperanza del ciclismo colombiano en este momento. ¿Qué piensa de Egan?
Egan tiene un futuro impresionante. Es un corredor muy completo, con mucho talento, pero también muy inteligente. Creo que en pocos años estará disputando el Tour, y quizás lo pueda ganar. Yo espero que lo gane.

Y usted, después de ganarlo todo, ¿qué le queda por hacer?
Siempre lo he dicho, soy un enamorado del Tour de Francia, así que mi mayor reto es ganar el quinto Tour el próximo año. Para eso me voy a preparar.

Por último, qué recuerdo se lleva de Colombia y si piensa regresar.
Claro que volveré. Vendré a empezar mi temporada en el Tour Colombia 2.1 y luego quizás venga de vacaciones, si Rigo o Checho me invitan. También me llevo el bonito recuerdo de la gente.

¿Le gustó venir a Colombia? ¿Le sirvió venir?
Me encantó Colombia, es un país maravilloso, lleno de paisajes increíbles. Y la gente es impresionante. Demuestran mucho afecto. Son los mejores aficionados con que me he topado. Saben mucho de ciclismo.

POR MAURICIO LÓPEZ
REVISTA BOCAS
EDICIÓN 80 - NOVIEMBRE 2018

Froome

Ese fenómeno llamado Froome.

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Revista BOCAS

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