A los homofóbicos

A los homofóbicos

Revista BOCAS - Edición 84

Por: BOCAS
28 de abril 2019 , 04:00 a.m.

El pasado 14 de abril se presentó otro caso más, en la ya larga lista, de intolerancia contra la comunidad LGBTI. En el Centro Comercial Andino, de Bogotá, Pedro José Costa increpó a Esteban Miranda y a Nicolás Téllez porque supuestamente estaban realizando actos obscenos frente a sus hijos. Más allá de buscar responsables, tarea que le corresponde a la justicia colombiana, desde BOCAS queremos hacer un llamado para que de una vez por todas entendamos que las conductas homofóbicas no pueden ser toleradas.

El caso del Andino es solo una muestra de un problema mayor, que va desde agresiones por parte de fuerzas del Estado y grupos ilegales hasta violencia intrafamiliar en contra de esta comunidad. La desinformación –y la manipulación– también ha contribuido a que se extiendan varios mitos y mentiras sobre las personas LGBTI, aumentando el riesgo de sufrir actos de odio.

Si bien Colombia es uno de los países que más han legislado en defensa de la comunidad LGBTI –el matrimonio igualitario está reglamentado, la identidad sexual no es un impedimento para adoptar, las parejas homosexuales pueden acceder a la pensión de sobrevivientes y en 1998 la Corte Constitucional sentenció que la orientación sexual no puede ser considerada una aberración–, las cifras de violencia y algunos comportamientos de la sociedad no corresponden a estos esfuerzos.

No hay que olvidar que en 78 países –entre ellos Angola, Irán, Afganistán y Jamaica– la homosexualidad es considerada una conducta ilegal, y en ocho de estos países –Brunéi, Irán, Yemen, Sudán, Arabia Saudita, Mauritania y partes de Nigeria y Somalia–, es castigada con la pena de muerte.

Según la organización Colombia Diversa, entre 1993 y 2017 fueron asesinadas 1.134 personas pertenecientes a la comunidad LGBTI y donde más ocurre este crimen es en las viviendas de las víctimas, seguido por las muertes en el espacio público. Entre 2006 y 2014 se presentaron 398 hechos de violencia policial hacia personas LGBTI y en el Registro Único de Víctimas del conflicto armado hay 1.795 personas que manifestaron pertenecer a este grupo. Según la Unidad de Datos de EL TIEMPO, el número total de víctimas LGBTI en el marco del conflicto armado es de 142 personas.

Aparte de las cifras del conflicto están las de actos de violencia como las que tuvieron lugar en el Andino. En el 2011, la Corte Constitucional tuvo que pronunciarse frente a la tutela interpuesta por un joven contra el Centro Comercial Cosmocentro, en Cali, porque fue expulsado de las instalaciones por besarse con su pareja. En el 2014, el Centro Comercial Avenida Chile tuvo que pedir excusas por discriminar a una pareja del mismo sexo. La legislación ya existe, pero los problemas persisten.

Tampoco nos podemos olvidar de casos como el de Sergio Urrego, el joven de 16 años que se suicidó por el constante acoso al que era sometido en el colegio por su orientación sexual. Según las organizaciones Colombia Diversa y Sentiido, el 67 por ciento de los estudiantes LGBTI se sienten inseguros en el colegio por su orientación sexual y el 23 por ciento faltó a clase por lo menos una vez, en un periodo escolar, porque se sentía desprotegido.

A esto hay que sumarle que, según la Defensoría del Pueblo, entre el 2015 y el 2016 las denuncias por casos de discriminación contra personas LGBTI se triplicaron. Desde problemas para acceder a la atención en salud hasta las agresiones que van desde lesiones personales hasta tentativas de homicidio fueron los casos que atendió la Defensoría.

Aunque distintos gobiernos han tratado de concientizar a la población a través de diferentes campañas, el debate siempre termina en manos de los políticos y fanáticos que atacan la inclusión de los LGBTI con teorías completamente desquiciadas como el “rayo homosexualizador”.

Más allá del chiste malo, estos absurdos son utilizados para infundir mentiras y prejuicios sobre las personas LGBTI. Según cifras de la Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá, el 43,2 por ciento de los habitantes de la capital cree que hay que prohibirles a las parejas LGBTI expresarse afectivamente en público. Una cifra bastante alta y escandalosa.

Pero hay cambios. El plantón o la besatón que se convocó para protestar por el hecho de intolerancia que se presentó en el Andino es una muestra de que actos como estos no van a pasar impunes y que la movilización ciudadana es una herramienta para que ni estos casos ni ningún ataque contra la comunidad LGBTI queden en el olvido o sean tolerados.


REVISTA BOCAS
EDICIÓN 84 - ABRIL 2019

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