Alfonso Cuarón y el efecto "Roma"

Alfonso Cuarón y el efecto "Roma"

El director mexicano vuelve a competir por el Óscar a mejor director. 

Cuarón

Alfonso Cuarón está nominado en cinco categorías de los premios Óscar.

Foto:

Póster Roma

Por: Mario Amaya
22 de febrero 2019 , 03:30 p.m.

Alfonso Cuarón es la gran sensación del cine mundial. El mexicano es uno de los pocos directores de cine que aun reciben críticas del New York Times del siguiente calibre: “¡Una obra maestra!”.

Con Roma, su octavo largometraje, el director de 57 años narró la historia de una familia que algunos podrían considerar intrascendente pero que, una vez terminan de rodar los créditos, se convierte en un retrato de la condición humana, profundamente conmovedor.

El filme, sacado de los recuerdos de la propia juventud del escritor y director –y aquí también director de fotografía–, y ambientado en Ciudad de México a principios de la década de los setenta, se centra en la silente cotidianidad de una joven indígena empleada en el hogar de una familia de clase media mexicana al borde de su desintegración.

El gran suceso es que, una película enmarcada en el rótulo de “cine-arte”, haya roto varios récords. Cuarón y Roma ya han hecho historia con sus 10 nominaciones a los Premios Óscar. Y varios son los hitos: es el primer filme en español nominado al Óscar a la mejor película; es la primera producción de Netflix que logra alcanzar este lugar; y para completar, el mexicano ha igualado el logro de ser el artista con más nominaciones en una sola edición por una misma producción cinematográfica.

Esta es una película sobre sus memorias, como lo ha enfatizado. ¿Cuál es el recuerdo más hermoso de su infancia y cuál es el más doloroso?
Supongo que si dijera que hay un recuerdo destacado de la felicidad en mi infancia, sería difícil identificar solamente uno. Esto pasa porque los recuerdos pueden ser falsos en el sentido de que puedo tener momentos visuales muy claros, pero la emoción de ese momento puede sentirse más como una emoción exagerada con el tiempo. En cuanto a los periodos más dolorosos que he tenido, creo que están bastante representados en la película. Pero si pienso en recuerdos de felicidad, de alegría, creo que tienen que ver con mi vida en la cocina. Tengo recuerdos de muy joven en que solo me la pasaba en la cocina, porque era un ambiente donde me sentía seguro y cuidado.

Sus películas suelen no ser tan contemplativas como sucede con Roma. ¿Buscó desde el inicio esa narrativa?
Desde el principio, cuando decidí hacer esta película, fue parte del enfoque honrar ese tiempo y espacio. Y cuando digo espacio, no estoy hablando de fotografiar el espacio, se trata de tener una reflexión sobre el espacio. El espacio es un lugar y un tiempo. Pero de la misma manera es lo que crea todos los vínculos misteriosos entre las personas. Y lo único que da sentido a la vida son los lazos de afecto entre las personas. Así que ese ritmo estaba tratando de reflejar exactamente eso. En esta ocasión, una vez que pasé por el proceso de la memoria, simplemente comencé a fluir libremente y comencé a escribir sin cuestionar. Y cuando terminé el guion, no lo cuestioné. Y luego decidí comenzar a rodar sin cuestionar y simplemente dándome el tiempo necesario para honrar ese sentido del tiempo. No sabía cuánto tiempo duraría la película. Cuando la estaba filmando pensé que duraría como cuatro horas [risas]. Y me sorprendió que construí un músculo narrativo que protegía todo lo demás.

Roma se lanzó por la plataforma de Netflix, que ha cambiado la manera de ver el cine en los últimos años. Desde la perspectiva de un director, ¿es esa la mejor forma de distribuir una película hoy?
Creo que la experiencia más completa que puedes obtener es en una sala de cine. Pero seamos honestos, todos sabemos que hay algunas películas que guardamos y sabemos que está bien verlas en DVD. Creo mucho en la experiencia teatral de la sala de cine, pero pienso que también es muy compatible con la experiencia del hogar.

Cuarón

Cuarón ganó el Óscar en 2014 a mejor director por la película Gravity.

Foto:

Revista BOCAS

Pero hay puristas que no lo ven con esos ojos…
Estamos viviendo un periodo de diversidad, en el que, por ejemplo, una película mexicana en blanco y negro y en español está nominada a premios muy importantes. Y de la misma manera ves películas de diferentes países que reciben ese apoyo y se estrenan así. Así que creo que lo que realmente hace avanzar al cine hoy es la diversidad.

¿Qué tan catártico fue para usted hacer esta película y cuánto de estas experiencias, de estas memorias suyas, lo hicieron ser lo que es hoy?
Todo, cada recuerdo que tengo ha dado forma a ser quien soy hoy. ¿Qué tan catártico fue hacerla? No sabía que iba a ser catártica, porque cuando comencé a rodar entré en un proceso creativo y, luego, a escribir el guion, a armarla, a encontrar los lugares, los actores, los detalles, el vestuario adecuado, los autos correctos. Y no fue sino hasta dos o tres semanas después de la filmación cuando todo comenzó a resolverse, cuando vi los escenarios y lugares que estaban allí, cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo y pensé que era una locura [risas]. Estaba revisando mi pasado con personas que se parecen a mi familia en el mismo lugar donde crecí, con los mismos muebles y recreando escenas que muchas de ellas fueron muy dolorosas para mí. Así que fue complejo.

Sin lugar a dudas, Roma es la película más feminista del año, por su empatía con las mujeres y por mostrar la soledad en la que viven.
Bueno, sería pretencioso para mí hacer esa afirmación. Estos son dos personajes específicos que conozco muy bien y que también se encuentran en un momento de sus vidas muy complicado. En el caso de mi mamá, divorciarse en México en los años 70 era como divorciarse en los Estados Unidos en los años 30. Era como si ya estuvieras marcado por la sociedad y siento que ella lo vivió así. Y esa es mi memoria. Recuerdo a mi madre sintiéndose completamente perdida y a su hermano, mi tío, cuando la juzgó por completo. Sería pretencioso para mí universalizar la experiencia de una mujer por lo que se ve en el filme, porque no soy una mujer. Lo que quiero decir es que es indiscutible que ciertas experiencias, a la luz de la sociedad, han sido mucho más desafiantes para una mujer que para un hombre. Y creo que negarlo sería absurdo.

MARIO AMAYA
REVISTA BOCAS
EDICIÓN 82 - FEBRERO DE 2019

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