LA CUMBIA, SERENA Y MORENA

LA CUMBIA, SERENA Y MORENA

La cumbia, con su cadencia y gracia, se paseo coqueta la noche del pasado domingo por esta población costera envuelta en brillantes polleras que lucieron 18 cumbiamberas de distintos municipios y corregimientos del Atlántico que participaron en la octava edición de su Sirenato.

19 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

La cumbia, con su cadencia y gracia, se paseo coqueta la noche del pasado domingo por esta población costera envuelta en brillantes polleras que lucieron 18 cumbiamberas de distintos municipios y corregimientos del Atlántico que participaron en la octava edición de su Sirenato.

Bajo la luz de las velas y en medio del agradable sonido de la flauta y el retumbar de la tambora una afortunada bailarina se quedó con los aplausos de los miles de asistentes al folclórico evento que se creció y ahora es uno de los más importantes en el pre Carnaval de los porteños.

Lilibeth Osorio Rodríguez, representante de Soledad y quien en la noche anterior se coronó como Reina del Millo en Juan de Acosta, fue la ganadora de la noche en una confusa decisión del jurado calificador. Esta universitaria, de 20 años y piel morena, le puso todo el garbo a su presentación logrando que el público bailara a su mismo ritmo.

Problemas periodísticos.

Luz Marina Cassiani, de Las Comunidades Negras Distrito Barranquilla, y Orenis Urbina, de Galapa, fueron elegidas virreina y princesas de la cumbia, en un espectáculo que se realizó en la plaza principal y culminó después de medianoche.

Sin embargo, el lunar en este evento fueron los obstáculos que tuvieron los reporteros gráficos y periodistas para cubrirlo, a pesar de que las organizadores aseguraron que habria garantías para desarrollar el trabajo.

Sin embargo, no ha sido así, en especial los reporteros gráficos que deben hacer malabares para captar una buena gráfica. Uno, las tarimas son muy altas; dos, no les permiten subir a ellas para hacer una foto de público; tres, cómo no hay un puesto para ellos, les toca someterse al capricho de organizadores para su ubicación.

Claro, que los apuros empiezan al momento de tratar de ingresar a los escenarios, donde el personal encargado de la supuesta puerta de prensa siempre tiene un "porque aquí no se puede entrar" irrespetando el carnet del medio y la acreditación oficial como si el periodista no estuviera allí por su trabajo, sino por diversión.

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