R E S P O N S A B I L I D A D L I B E R A L OBJETIVOS: JUSTICIA SOCIAL, SEGURIDAD, MORALIDAD Y PAZ

R E S P O N S A B I L I D A D L I B E R A L OBJETIVOS: JUSTICIA SOCIAL, SEGURIDAD, MORALIDAD Y PAZ

El partido liberal tiene la plena responsabilidad del gobierno. Infortunadamente la ha asumido en una sombría travesía. El recorrido histórico no ha sido fácil, porque los más complejos y subterráneos obstáculos le han salido al encuentro, agazapados, disfrazados, encubiertos. No existe un criterio seguro para juzgar la acción de las dispersas guerrillas, que rubrican cada palabra de paz con súbitas presencias en aldeas desarmadas e inocentes, o en emboscadas destructoras contra las unidades del Ejército y la Policía. El proceso insidiosamente estudiado no ha disminuido sus víctimas y ha venido sembrando en centenares de hogares la ansiedad, el desvelo, la desolación, presentes a lo largo de los días enlutecidos y las noches pobladas de sombras y de ausencias. Se ha citado, dentro de este panorama de confusión, la reunión de la Constituyente, dotada de una autonomía integral para revisar el conjunto de la Carta o los títulos que quieran reformarse. Pero nos atrevemos a decir que apa

19 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Las constituciones deben redactarse con cabeza fría y la inteligencia ilustrada, con una diáfana intuición de lo que debe reformarse, serenos y penetrantes los espíritus, calificados y estudiados cada uno de los títulos de la Carta.

El partido liberal, en vísperas de la reunión, no tiene estudiado un proyecto que contenga sus ideas matrices, las nociones que definan las reformas esenciales, la calificación de los artículos que deben ser abolidos por obsoletos. Estará naturalmente interesado en mantener los ideales que han iluminado su historia y de los cuales no puede renegar.

Colombia, así lo creemos, seguirá siendo República, con los tres poderes sobresalientes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial y aspirará a mantener su tradición democrática, iluminando su camino los mismos faros intelectuales de su historia, desde Antonio Nariño, Manuel Murillo Toro, Rafael Uribe Uribe, Alfonso López, Eduardo Santos, Jorge Eliécer Gaitán, Luis Carlos Galán. Habrá de ponerle énfasis a la justicia social, que es uno de los temas primordiales de nuestro tiempo y uno de los factores básicos en el restablecimiento de la paz y la restauración de la democracia.

Se hace necesaria una severa corrección de los vicios que tanto han contribuido a la desvalorización de algunas instituciones. El examen atento del panorama coloca primordialmente, en los anhelos de la sociedad enferma, la seguridad, la justicia social, la moralidad y la paz. El liberalismo debe constituirse, con ánimo intrépido, en el vocero de esos anhelos, sin cuyo cumplimiento se prolongarán la angustia y el pesimismo. No puede el partido abdicar, en esta hora crucial, con el silencio, la ineptitud y el pesimismo y en renunciar a los postulados esenciales.

Debe aproximarse amistosamente a los otros partidos y grupos que piensen como él, que sientan como él, el dolor y el desconcierto de la patria, que aspiren como él a la fulguración de las mismas ideas. Pero lamentablemente no sentimos que el partido esté en trance. Sus clases dirigentes, con excepción de los ex presidentes, se han opacado y están como ausentes. Va a llegar a los días de diciembre con las mentes vacías y la ausencia de la opinión pública? Reina en toda la sociedad colombiana y por consiguiente en sus partidos tradicionales, el peligroso confusionismo intelectual. Se habla inagotablemente sobre iniciativas buenas, inciertas, recortadas o incoherentes. Pero no se halla presente el equipo coordinador que tenga claros los propósitos y bien estudiada la Carta que dejó Rafael Núñez y la que saldrá de la Constituyente. No se dibuja en el horizonte el sabio coordinador de los programas reformistas. Si no llegara a despejarse el confusionismo intelectual, se produciría el caos, que ya ha dibujado sus fauces. Nada sería tan grave como una frustración. Se abrirían las compuertas de la anarquía.

Es preciso repetirlo: el partido liberal no ha asumido toda su responsabilidad. Y ella se refiere concretamente a salir de una crisis oscura. Hay que darle al país la nítida sensación de que la audacia está complementada con la experiencia y el anhelo de reformas ceñido a lo que debe reformarse, respetando todo aquello que significa la base misma de la democracia. El profundo deseo de los buenos colombianos es el de que la Constituyente contribuya a sacarnos de este horizonte entenebrecido.

Para evitar que sobrevengan en la sombra la confusión y el caos, el partido debe hacer el esfuerzo de sobreponerse a las divisiones regionales y tratar de presentarse unido en la Constituyente, con una representación integrada por personas moralmente intachables, y conocedoras del derecho constitucional. Estará así en capacidad de hacer una convocatoria de todos los partidos para lograr, en esos actos solemnes, la unidad nacional. Esperamos que surja de esas filas el liderazgo que permita la conducción serena y eficaz de los debates y un resultado que le de a la nueva Carta la misma longevidad que logró la de 1886.

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