EL BOLÍVAR: 20 AÑOS DE TUMBOS

EL BOLÍVAR: 20 AÑOS DE TUMBOS

Los efectos del desplome del bolívar de 17 a 7 pesos, ocurrido hace exactamente 20 años, todavía se sienten en la economía cucuteña, que mantiene la dependencia de la cotización de esa moneda, la cual hoy se ubica al cambio en 1,28 pesos.

20 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Los efectos del desplome del bolívar de 17 a 7 pesos, ocurrido hace exactamente 20 años, todavía se sienten en la economía cucuteña, que mantiene la dependencia de la cotización de esa moneda, la cual hoy se ubica al cambio en 1,28 pesos.

Esa catástrofe era para muchos impensable pues acababan de vivir la mejor época comercial, como lo recuerda el comerciante de ropa Pedro Miguel Arias: "En diciembre de 1982 vivimos el mejor mes de ventas que yo recuerde. Los venezolanos se volcaron a Cúcuta con tarjetas de crédito y cheques que aceptábamos casi que sin confirmarlos".

Arias recuerda que pese a que desde finales del 82 se rumoraba que el Bolívar se iba a caer nadie hacia caso de esas señales. "Nadie creía en eso porque, por el contrario, todos los días subía".

Esos rumores también llegaron al cambista José María González, quien no los tuvo en cuenta hasta que el sábado 19 de febrero de 1983 lo puso en alerta del peligro un amigo de Bogotá que el día anterior había estado en una reunión con el ex presidente Alfonso López Michelsen en la que se comentó que el presidente venezolano, Luis Herrera Campins, acaba de decretar el control de cambio.

En menos de 48 horas, González se puso a salvo: "Luego de la llamada, decidí salir de una buena cantidad de bolívares y aunque no era nada oficial lo del control al Bolívar, porque solo se escuchaban rumores, pude salvar lo que al cambio de hoy serían unos 80 millones de pesos.

González, hoy presidente de la Asociación de Cambistas de Bolívares de Cúcuta (Asocambios), asegura que la catástrofe estalló en Cúcuta el lunes 21 cuando el Bolívar se cotizó en 7 pesos y muchos perdieron grandes fortunas.

El comerciante Arias recuerda que muchos de los que sufrieron millonarias pérdidas fueron comerciantes que habían llegado de Medellín, Pereira, Bucaramanga y Bogotá a establecerse en Cúcuta: "Hubo suicidios por el desequilibrio emocional que produjo la quiebra de mucha gente. En mi caso, tuve que salir de una vez de 15 empleados".

Otro comerciante, Jorge Saad, cuenta que pese a que el bajonazo de la divisa llevó a que las ventas se redujeran a cero durante varios días y que sus ahorros pasaran a la mitad por la devaluación, no salió de ninguno de sus 22 empleados.

"Mucha gente se quedó sin trabajo; yo tuve que reunir a mis trabajadores y decirles que teníamos que hacer un acta, que llevamos al Ministerio de Trabajo, para contratarlos por medio tiempo durante unos dos meses. Perdí unos 20 millones de pesos de ese momento, que no fueron más porque mientras en el interior del país se les pagaba a los proveedores a 90 días, en Cúcuta lo hacíamos de contado, como sería de buena la época", cuenta Saad.

El pasado en presente.

Dos décadas después de ese descalabro económico, el presidente seccional de Fenalco, Luis Carlos Gaitán, sostiene que la ciudad no podrá dejar de depender del país vecino. Por eso propone atacar la informaliad del comercio cucuteño, par aevitar que la devaluación del bolívar afecte tanto a la región.

"Faltan políticas por parte del Estado colombiano que parece no tener en cuenta la ubicación especial de Cúcuta", indica.

Para Alberto Moros, presidente de Fendipetróleos, es indispensable que el gobierno local promueva programas de empleo para que los pimpineros puedan formalizarse en cualquier sector productivo. "Es la única forma de impedir las graves consecuencias presentadas ante el vaivén del Bolívar, del cual somos dependientes históricos", sostiene Moros.

Para disminuir los efectos de las crisis venezolanas, sectores productivos como el calzado y la arcilla tratan de abrirse paso a otros mercados, como lo explica Pedro Sayago, director de Promoción y Desarrollo de la Cámara de Comercio de Cúcuta: "Estamos mirando hacia Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe, y ya se unieron las 12 empresas más grandes del calzado en la ciudad para crear una comercializadora internacional".

Sayago recuerda que la frontera era tan importante que Avianca creó la ruta Cúcuta - Miami y Cúcuta - San Andrés sin escalas, para atraer a los venezolanos que vivían en los estados fronterizos y evitar que fueran a Caracas a tomar los vuelos internacionales; y que esta capital era la segunda en turismo, después de Cartagena.

Como él, muchos esperan el día de la nueva bonanza para dejar de vivir del recuerdo de una frontera próspera.

Foto.

Los cambistas ambulantes y formales de Cúcuta se mantienen a la espera de los clientes que por estos días escasean

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