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EL HIJO DE LOS PIQUES

EL HIJO DE LOS PIQUES

César Calderón fue quien logró convencer al concejal Jairo Calderón de que la legalización de los piques de cuarto de milla no tiene reversa . Le ayudaron la experiencia adquirida en dos meses de competencia clandestina. Y además, el hecho de ser el hijo del concejal autor de la iniciativa.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
06 de junio 2003 , 12:00 a. m.

César Calderón fue quien logró convencer al concejal Jairo Calderón de que la legalización de los piques de cuarto de milla no tiene reversa . Le ayudaron la experiencia adquirida en dos meses de competencia clandestina. Y además, el hecho de ser el hijo del concejal autor de la iniciativa.

El joven de 20 años confiesa que el arranque no fue nada fácil. "Al principio -recuerda- mi papá me decía que cómo iba a ir por allá. El tenía una imagen mala de esa actividad, pero cuando lo invité pensó otra cosa".

Para evitar un choque de emociones, Jairo Calderón asegura que pensó primero como padre antes que como concejal. "Prefiero saber que mi hijo está a la medianoche compitiendo y no en una taberna o en una discoteca llenándose de licor", agrega.

La actividad está empezando a picar al concejal. Ya habla con propiedad sobre la ventaja de un filtro especial. "Eso -dice- le da al carro 9 caballos de fuerza de más".

Claro que según él, la goma no le alcanza para montarse a practicar el primer pique. "Yo le dije al Secretario de Tránsito que cuando la plenaria aprobara el proyecto, el primero lo haría con él de copiloto".

César no sólo podría ser premiado con la legalización de los piques. Su padre y concejal ya le prometió engallarle el carro. "Me falta adecuarle el motor y otros equipos que no son tan costos. Lo que pasa es que ya mis amigos me están dejando muy rezagado", agrega el hijo.

Pero el obsequio irá acompañado de una advertencia. "Esos equipos -dice el concejal con tono de papá regañón- sólo serán para utilizarlos en competencia y no en las calles de Bogotá. Además, la actividad no se podrá acompañar con bebidas embriagantes".

Padre e hijo esperan llegar mañana a la meta final cuando se debata en plenaria la legalización de los piques. Sobre todo César, para evitar que la policía se lo llevé, como le ocurrió la primera vez que asistió a una competencia. "Esa vez pagué la primiparada. Nos llevaron a un CAI, revisaron los carros y como a la hora nos soltaron", dice el joven.

Los dos coinciden en que el riesgo es mayor si no se legaliza. "Cuando llega la policía los pilotos salen presurosos en sus carros corriendo el riesgo de estrellarse" afirma el padre a lo que el hijo agrega: "Mucha gente piensa que los piques son droga y alcohol, y así no es".

Se les ve unidos. Piloto y copiloto del proyecto están listos para frenar cualquier crítica sobre un posible choque de intereses. "No defendí los intereses de mi hijo. Pensé en todos los practicantes y en la seguridad de los espectadores", puntualiza Calderón papá.

FOTO/Luis Alberto Ruiz Citynoticias.

El concejal Jairo Calderón y su hijo César al borde el carro de piques de la familia, el cual va a ser acondicionado.

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