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CÓMO NAVEGAR POR EL MERCADO DE DIVISAS

CÓMO NAVEGAR POR EL MERCADO DE DIVISAS

Esto es una guerra. Es horrible. Y a menos que se resuelva pacíficamente, sus consecuencias pueden llegar a ser altamente destructivas para la economía global y los mercados mundiales. (VER GRAFICO: AFAN DE PROTECCION)

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
06 de junio 2003 , 12:00 a. m.

Esto es una guerra. Es horrible. Y a menos que se resuelva pacíficamente, sus consecuencias pueden llegar a ser altamente destructivas para la economía global y los mercados mundiales.

(VER GRAFICO: AFAN DE PROTECCION).

No, no se trata de un conflicto en torno a quién dirigirá Irak, los derechos de los palestinos o el territorio de Cachemira. Es una lucha sobre los valores de las monedas en un mercado de divisas global que mueve US$1,2 billones al día. En pocas palabras, es una guerra de devaluaciones competitivas en la que los países intentan quitar crecimiento y mercados a otros, al tiempo que simultáneamente exportan sus problemas; en este caso, la amenaza de deflación.

En el actual clima de inflación decreciente y deflación declarada, en la que los precios realmente caen, no tiene sentido para un país tener una moneda fuerte, dice Stephen Jen, economista jefe de divisas de Morgan Stanley en Londres.

A fines de los 90, tener una moneda fuerte era atractivo, pero el juego ahora es tener una moneda débil. Japón y Estados Unidos se dieron cuenta de esto, y los legisladores de la Eurozona no tardarán en hacer lo mismo .

Entonces, qué significa esto para los inversionistas, y qué aconsejan los expertos? El inversionista con agallas siempre puede apostar a quién, a su juicio, será el ganador. Por ejemplo, muchos estrategas de divisas todavía siguen apostando a que el euro puede escalar entre otro 7% y 15% en relación con el dólar. Si, en caso contrario, se piensa que el dólar aguantará, otra táctica atrevida sería vender yenes al descubierto.

Una forma de protección puede estar en el oro o los dólares canadienses y australianos. Y para el escenario más dramático, de un retorno a un mundo proteccionista, el oro, sin duda.

Ciertamente, existen explicaciones benévolas para el juego de devaluaciones competitivas que se desarrolla en los mercados globales. El Banco de Japón ha agotado sus herramientas monetarias en un intento, vano hasta ahora, de impulsar la aletargada economía de Japón, y la Reserva Federal ha recortado las tasas de interés 11 veces hasta llegar a 1,25% desde el 6% de fines de enero de 2001, para fortalecer el crecimiento de EE.UU.

Si los sinsabores originados por el fortalecimiento de las monedas persuaden al Banco Central Europeo, y otros bancos centrales, pero especialmente al BCE, a bajar las tasas, Jen, de Morgan Stanley, dice que una devaluación competitiva podría ser un juego en que todos ganen .

En el lado positivo, George Magnus, economista jefe de UBS Warburg, en Londres, considera que Japón finalmente permitirá cierta apreciación del yen. Y algo incluso más positivo sería si EE.UU., la Unión Europea y Japón pueden llegar a un acuerdo, aunque no sea públicamente, para una devaluación del dólar, y tanto Europa como Japón adoptan cambios económicos estructurales y políticas de estímulo.

Europa recorta las tasas; Japón rescata a sus bancos; se aceleran las reformas de pensiones en Europa, etc. , dice Magnus. En esencia, los europeos y japoneses van a liberalizar para permitir un mayor crecimiento de la demanda interna. Ese es un buen escenario, la única forma de que esto tenga un final feliz .

Si esto ocurre, el declive del dólar se autolimitaría; habría un fortalecimiento en el rendimiento de los bonos; y muy pronto la gente revisaría al alza las previsiones de crecimiento y ganancias , dice Magnus.

Y si no? (...) el dólar puede caer incluso más de lo que los más pesimistas temen; el desenlace lógico sería otra recesión mundial , dice el economista. Las acciones se hunden y los rendimientos de los bonos siguen cayendo .

Las armas en esta guerra son una mezcla de cambios de política, desdén, intervenciones y tasas de interés.

Por ejemplo, operadores y analistas interpretan que los recientes comentarios del secretario del Tesoro de EE.UU., John Snow (que calificó de modesta la caída del dólar) como un abandono de las políticas de dólar fuerte de sus predecesores. También creen que es una señal de que Washington da la bienvenida a un billete verde más débil y no intentará detener la caída interviniendo en los mercados de divisas o subiendo las tasas de interés. Los operadores no se tranquilizaron mucho ante los recientes comentarios del presidente de EE.UU. George W. Bush, según los cuales la política del dólar fuerte sigue en efecto.

Cuán efectivas son las tácticas de EE.UU. es otra pregunta totalmente distinta, dado el tremendo déficit de cuenta corriente de EE.UU., el creciente déficit presupuestario y el hecho que las tasas de interés de EE.UU. y sus rentabilidades son más bajas que las de muchos otros países.

Las consecuencias de esta guerra, en las que todos quieren que su moneda sea más barata, son tan variadas como los posibles resultados. Un dólar demasiado débil asfixiaría a las economías europeas, la competitividad de sus empresas y sus mercados accionarios. Habría fracturas en la economía de la Eurozona , dice Jen, de Morgan Stanley. Y las estructuras de la Unión Económica y Monetaria Europea, como el Pacto de Estabilidad, podrían verse comprometidas y la credibilidad del BCE dañada .

Un dólar débil y un yen fuerte también afectan el crecimiento japonés y exacerban las presiones deflacionarias sobre la economía de Japón. Más aún, una economía japonesa deprimida implica problemas para el resto de Asia.

En teoría, un dólar más débil debería beneficiar las ventas, las ganancias y el crecimiento de EE.UU. Pero también existe el riesgo de que un dólar a la baja asuste a los inversionistas y acabe en un escenario de una venta de activos estadounidenses , advierte Jen.

Eso, a cambio, podría implicar tasas de interés más altas lo que podría hundir al mercado de la vivienda, y empujar a la economía estadounidense a una caída en picada. Y por último, la peor situación de todas: un mundo de devaluaciones competitivas que acaba por desencadenar una locura proteccionista similar a la que sepultó a la economía global a principios de los 30.

Necesita alguna guía para manejarse en el escenario más probable? Preste atención a lo que dice el economista jefe de Morgan Stanley, Stephen Roach. Las devaluaciones de divisas competitivas casi siempre acaban en lágrimas , le dijo Roach a sus clientes el pasado 6 de diciembre.

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