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DESARROLLO INDUSTRIAL

DESARROLLO INDUSTRIAL

Dentro del cúmulo de expectativas que se mencionan repetidamente en regiones como la nuestra, se insiste en el desarrollo industrial y en particular de la agroindustria, pero en realidad no se dan los pasos previos, ni se diseñan los procesos tecnológicos y no asumimos el reto de iniciar.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
06 de junio 2003 , 12:00 a. m.

Dentro del cúmulo de expectativas que se mencionan repetidamente en regiones como la nuestra, se insiste en el desarrollo industrial y en particular de la agroindustria, pero en realidad no se dan los pasos previos, ni se diseñan los procesos tecnológicos y no asumimos el reto de iniciar.

En esa línea de acción, es menester definir cuáles son los pasos previos, tales como establecer con claridad qué productos y materias primas son susceptibles de transformación y de valor agregado, de tal manera que se realice una oferta para la inversión, apoyándose en ventajas comparativas y posteriormente avanzar frente a la competitividad.

El desarrollo industrial como eje de progreso guarda una relación entre la generación de empleo y la redistribución del ingreso, por eso la solución de las líneas de producción y las transformaciones de materias primas, debe interpretar las condiciones especificas y las potencialidades de la región.

Los países del sudeste asiático, denominados los dragones, interpretaron que su mayor fortaleza era la oferta de una inmensa mano de obra, y mientras en una zona franca en naciones como Taiwán o Corea se generaban, hace 20 años, 120.000 empleos directos, en 7 zonas francas de Colombia apenas se generaban 2.000 empleos.

Con la conversión entre medidas de estímulo a la inversión y el aprovechamiento de la potencialidad laboral, se inicio la producción de artículos sencillos y de bajo costo, lo que permitió un proceso tecnológico, y si antes veíamos en el mercado mercancías baratas, en poco tiempo la producción evolucionó y a la fecha se producen otros bienes de alta técnica como la industria electrónica, vehículos.

Es así como debemos aprender de estas experiencias, y por ejemplo emergen en la agroindustria, en el empaque, la conservación y la derivación, podremos imprimir la tecnología y alcanzar la competitividad.

Una política industrial nos llama a saber escoger, a lograr acierto en la solución de las líneas de producción, lo que exige estudios precisos de alto contenido científico y de mercado, mientras tanto el desarrollo industrial seguirá siendo una expectativa y a la postre una frustración.

Necesitamos avanzar hacia el progreso; falta la decisión de planear, organizar y ejecutar los pasos previos al proceso tecnológico y asumir lo propio para competir.

Demos los primeros pasos hoy, dejando la timidez, pensando en grande y con ambición. El beneficio será común y el bienestar colectivo.

* Diputado a la Asamblea del Meta.

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