LA REBELIÓN DEL VALLENATO SABANERO

LA REBELIÓN DEL VALLENATO SABANERO

Lo han tildado de arrogante, de cerrado a la modernidad, de excluyente y hasta de robarle el show a otros aires del norte de Colombia. Pero, lo cierto es que, con los años -37 ya-, el Festival es al vallenato lo que la Academia de la Lengua es al uso del lenguaje. Desde su primera edición (1967) fijó en su reglamento los límites de la música cuyos intérpretes iba a coronar. Solo puyas, merengues, sones y paseos. Nada más.

27 de abril 2003 , 12:00 a.m.

Lo han tildado de arrogante, de cerrado a la modernidad, de excluyente y hasta de robarle el show a otros aires del norte de Colombia. Pero, lo cierto es que, con los años -37 ya-, el Festival es al vallenato lo que la Academia de la Lengua es al uso del lenguaje. Desde su primera edición (1967) fijó en su reglamento los límites de la música cuyos intérpretes iba a coronar. Solo puyas, merengues, sones y paseos. Nada más.

Una de las más antiguas disputas, que crecieron a la par con el certamen, tiene que ver con la rivalidad que surgió entre los músicos sabaneros (pertenecientes a Córdoba, Sucre y Bolívar) y los del Valle de Upar (Guajira, César y Magdalena).

Andrés Landeros, exponente sabanero no consiguió nunca coronarse sobre la Tarima Francisco El Hombre, donde se miden los acordeoneros. Perdió ante Nicolás Colacho Mendoza, de la región anfitriona. Sobre este episodio, el compositor Adolfo Pacheco Anillo dijo en una entrevista, consignada en el libro Mochuelos cantores de los Montes de María la Alta:.

Qué frustración tan grande! Lo derrotaron porque Consuelo Araujonoguera (fundadora del Festival) quería demostrarle a la gente (...) que el vallenato era de Valledupar y que de ahí se exportó al Magdalena y a la sabana (...). Ella lo dividió en vallenato vallenato, vallenato bajero y vallenato sabanero. Ella quería que estuvieran los dos (Landeros y Colacho ) para demostrar que lo sabanero era inferior a lo de allá, donde estaban los mejores ejecutores del acordeón.

La queja resume el reclamo que músicos y pueblos de la sabana le hacen al Festival de Valledupar. Sus defensores esgrimen que Alfredo Gutiérrez, también de Sucre, se coronó rey vallenato tres veces y que ha sido el único. Pero Alfredo Gutiérrez dice que, él mismo es la excepción que confirma la regla. En todas las épocas se ha sentido el celo -declara-. No digamos que el Festival ha maltratado a los sabaneros, porque no habría ganado yo. Pero sí pueden evitar que un sabanero gane, lo hacen.

Entonces recuerda que a Lisandro Meza, nacido en Sucre, lo llamaron El rey sin corona . Era 1968 y el público protestó porque no llegó ni siquiera a la final. Ganó Colacho .

Es una discusión larguísima que puede remontarse a la entrada del acordeón a Colombia. Los unos dicen que fue por Riohacha, los otros que entró por el Magdalena -explica la antropóloga Gloria Triana, que ha sido jurado en el Festival-. El hecho de que se haya impuesto el criterio de Valledupar tiene que ver, sobre todo, con el establecimiento del Festival, que la convirtió en la capital del género. Tiene que ver con el bautizo del género, que fue producto de la industria discográfica, que agrupó con el nombre de vallenato lo que antes se distinguía por sus diferentes aires, se decía: tóqueme un son, una puya o un merengue , ritmos que existían aún antes de la llegada del acordeón .

Valledupar se defiende.

Músicos como Félix Carrillo Hinojosa explican que la región sabanera tiene más fuerza en ritmos no vallenatos como el porro, la cumbia y el fandango. Sostienen que el vallenato les llegó por migración y que, al llegar a los festivales, corren el riesgo de fandanguear las puyas , cosa que daña el ritmo. Los sabaneros que se han coronado reyes vallenatos han tenido que pasar largas temporadas en nuestra región aprendiendo el ritmo y acomodándose antes , explica Carrillo.

Esto, confirmado por Alfredo Gutiérrez, es una prueba más del respeto que se creó hacia el veredicto del público valduparense, que ha defendido con fortaleza la pureza de su folclor.

Hay puntos conciliadores, Aniceto Molina, sabanero, admite que hay rivalidad y a la vez, no la hay, porque los sabaneros están siguiendo siempre la música vallenata que es del Valle de Upar. Cada quien tiene lo suyo. Los de Valledupar valoran mucho lo que tienen. Pero, nosotros, los sabaneros no le damos el valor a nuestra música que es tan importante, a nuestra cumbia por la que identifican a Colombia, a nuestro porro. Un sabanero te toca desde el paseo a la charanga, es completísimo musicalmente. El descontento no debería provenir de la figuración en el Festival .

Reyes de todas partes.

Lo cierto es que el día en el que Consuelo Araújonoguera, el ex presidente Alfonso López Michelsen y el compositor Rafael Escalona pusieron en marcha el Festival de la Leyenda Vallenata, consagraron no solamente a los artistas, elevaron a Valledupar y a su gente como el templo y juez de esta música. Le dieron un sostén de difusión y fortaleza a su folclor.

Acerca de la supremacía de Valledupar y la rivalidad que genera, Cecilia Monsalvo, la directora del certamen concluye: Tenemos cadencias diferentes -explica-. Existe una sana competencia musical en la que han ganado varios sabaneros: Julio Rojas (1994), Freddy Sierra (1995), Julián Rojas (1991). Es lógico que el público tenga predilección por los artistas de su región. Sin embargo, ha habido hasta un rey sanandresano. Por qué el estilo sabanero no tiene la difusión del estilo vallenato? Quizás porque le hizo falta un Rafael Escalona, una Consuelo Araújonoguera y un presidente Alfonso López crearan un festival allá .

* Alfredo Gutiérrez.

Sabanero. Se ha coronado tres veces vallenato, en 1974, 1978 y 1986. Admite que tuvo que acomodar su estilo al de Valle de Upar para ganar.

* Andrés Landeros.

Sabanero.

Nunca obtuvo la corona de Rey vallenato en la Tarima Francisco el hombre. Pero recibió el reconocimiento del certamen como Rey vitalicio.

* Rafael Escalona.

Vallenato. Nació en Patillal. El compositor es uno de los principales impulsadores del consurso cuya primera edición fue en 1968.

* Iván Villazón.

Vallenato. Dice que el músico que asiste al Festival debe seguir sus reglas. Al igual que un reinado de belleza, hay parámetros de evaluación .

* Lisandro Mesa.

Sabanero. En uno de sus intentos por coronarse, se ganó el sobrenombre de Rey sin corona . No ha descuidado la cumbia, el porro y las otras músicas de su región.

* Colacho Mendoza.

Vallenato. Tiene en su haber dos coronas (1969 y 1987, cuando se coronó rey de reyes). Ha estado muy vinculado al Festival desde su fundación.

FOTO/Carlos Capella EL TIEMPO.

La tarima Francisco el Hombre ha coronado 37 reyes vallenatos, en la categoria profesional. Aquí, Navín López, coronado en abril del año pasado. En el fondo, la imagen de Consuelo Araujonoguera, fundadora del certamen.

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