ESTUDIANTES ENCUENTRAN UN REEMPLAZO PARA EL ICOPOR

ESTUDIANTES ENCUENTRAN UN REEMPLAZO PARA EL ICOPOR

La intención de recoger basura y sacar de ella un producto de exportación condujo a unos recién egresados universitarios a inventarse unas láminas aislantes con base en la cascarilla de arroz y de concha de plátano.

20 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

La intención de recoger basura y sacar de ella un producto de exportación condujo a unos recién egresados universitarios a inventarse unas láminas aislantes con base en la cascarilla de arroz y de concha de plátano.

Es un proceso que ya va para su tercer año y que está, ahora, en busca de inversionistas. La empresa se llama Core Corporation y se encuentra en periodo de preincubación en la Incubadora de Empresas de Base Tecnológica del Caribe (Incubar).

Jaime Gutiérrez Fonseca, estudiante de medicina y quien está en su año de internado, oficia como director ejecutivo del proyecto. Le acompañan Caludia Maldonado, administradora de empresas; Carolina Cadena, ingeniera mecánica; y Marta Barrios, ingeniera industrial. Todos ellos estudiaron en la Universidad del Norte.

Los estimativos de su plan de acción relevan que requiere de unos 2.500 millones de pesos para arrancar con una infraestructura productiva seria que, además, le permitirá cubrir las investigaciones y las diligencias de patentes y homologación en otros países.

Por ahora, se ha sostenido con la contribución de sus promotores y socios, y recibirá 57 millones de pesos como auxilio del Sena, cifra que le permitirá consolidar el plan de negocios en el proceso de incubación.

Ya antes, la empresa había recibido dos millones de pesos al ocupar el segundo lugar en un concurso promovido por la Gobernación del Atlántico.

El producto, en esencia, tiene todas las características para reemplazar, como aislante térmico, al poliestileno expandido (más conocido como icopor) que se usa en vasos, platos y cielos rasos, pero tiene la ventaja de que es biodegradable y más barato.

También puede reemplazar a la fibra de vidrio, que es requerida en la producción de bienes de capital, hornos y neveras. Una ventaja adicional es que no es tan fácil de quemar como el icopor.

CON LA MIRADA EN EUROPA.

"El 2003 será para nosotros el año de la verdad", dice Gutiérrez. Su idea es colocar el producto, en su fase inicial, en el mercado colombiano, pero con la perspectiva de mediano plazo de venderlo en la Unión Europea, más concretamente en Alemania, el Reino Unido, Francia e Italia.

Según Gutiérrez, el producto tiene todas las ventajas en esos países porque además de duplicar la demanda en material aislante que puede haber en Estados Unidos, allá existe una especial predilección por los productos ecológicos.

Los ingredientes de las láminas son tan naturales como efectivos: la cascara de arroz, la fibra del plátano, levadura y bacterias consumidoras de proteínas vegetales. La presentación es un aglomerado que no deja pasar ni el frío ni el calor.

Se trata de abrirle paso a una alternativa con todas las potencialidades, aunque competirá con un producto como el icopor, cuyo sólo mercado de láminas mueve al año unos 320 millones de dólares. "Yo tengo bien claras dos cosas: que la demanda por icopor está disminuyendo, y que la biotecnología puede cambiar la posición de nuestro país en el escenario internacional", sostiene el estudiante.

La fórmula del producto no está escrita en ninguna parte. El próximo paso es abrir ruedas de negocios para atraer inversionistas. Luego se pondrá en el papel.

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