FMI: EQUILIBRIO FINANCIERO III

FMI: EQUILIBRIO FINANCIERO III

Del análisis sobre el origen del Fondo Monetario Internacional se desprende que el objetivo primordial que se tuvo en mente al crearlo fue el de evitar desequilibrios periódicos y sostenidos entre países que condujeran a una acumulación de recursos monetarios muy grande en algunos países y un déficit creciente en los otros.

20 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Del análisis sobre el origen del Fondo Monetario Internacional se desprende que el objetivo primordial que se tuvo en mente al crearlo fue el de evitar desequilibrios periódicos y sostenidos entre países que condujeran a una acumulación de recursos monetarios muy grande en algunos países y un déficit creciente en los otros.

En otras palabras, se trató de establecer un mecanismo que eliminara de manera continuada los enormes desequilibrios financieros y comerciales entre países que caracterizaron a la economía mundial en la primera parte del siglo XX.

El Fondo Monetario y el Banco Mundial surgieron de las Naciones Unidas como mecanismos de estabilidad financiera y crecimiento económico. Los instrumentos que se usaron para este propósito fueron esencialmente los que en la nueva economía, después de la revolución keynesiana, se había identificado como los elementos básicos de manejo macroeconómico: el ingreso, el ahorro y la inversión. El crecimiento armónico de los países dependía críticamente de la forma como se estimulase la generación de ahorro entre países, y la manera como ese ahorro se distribuyese entre los mismos para cubrir sus programas de inversión y crecimiento de la producción y del ingreso.

La cooperación financiera internacional fue el mecanismo concebido para permitir la transferencia ordenada de ahorro entre naciones con el fin de que el crecimiento económico no fuera el beneficio exclusivo de unos pocos países privilegiados. El comercio internacional tenía que irrigar ese crecimiento económico y convertirse en el sistema vascular por excelencia para alimentar tasas altas de desarrollo económico.

Al Fondo Monetario se le dio un mandato inequívoco para impedir dos clases de desequilibrio: uno, de tipo externo, cuando condiciones inadecuadas de manejo macroeconómico llevaran a un país a importar mucho más de lo que ese país era capaz de exportar. La diferencia entre importaciones y exportaciones tendría que ser pagada con recursos de crédito o movimientos de capital compensatorios. Un déficit de balanza comercial tendría entonces que ser cubierto con ahorro propio (esto es sacrificio de ahorro interno para adquirir la moneda exterior necesaria para cubrir la brecha) o con crédito externo que no es otra cosa que el uso por el país deficitario del ahorro generado por otros países. En resumen, el déficit comercial de un país implica, por definición, pérdida de ahorro propio y acumulación de endeudamiento externo.

El otro tipo de desequilibrio que debe vigilar y controlar el Fondo es de orden interno: cuando quiera que la demanda agregada dentro de un país excede la oferta de bienes disponibles. Esto también es el resultado de un inadecuado manejo macroeconómico que lleva necesariamente a una situación inflacionaria sobre los precios internos y a una presión recurrente sobre la balanza de pagos. El componente más importante de la demanda agregada son las cuentas del sector público y de ahí el interés muy grande del Fondo Monetario sobre la forma como deben equilibrarse estas cuentas.

La responsabilidad del Fondo Monetario Internacional en su relación con sus países miembros tiene dos cabezas: una, el equilibrio de la balanza de pagos y otra, el equilibrio de las cuentas fiscales la tributación y el gasto público-. Es precisamente en la falta de armonía y consistencia en estos dos frentes de trabajo donde radica la crítica sustantiva que debe hacersele al Fondo en su relación con Colombia en los últimos diez años. Esta inconsistencia permitió la formación en ese período de la más grave recesión del siglo xx en nuestro país después de la gran crisis de los años treintas.

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