EN CENIZAS TERMINÓ PATRIMONIO HISTÓRICO

EN CENIZAS TERMINÓ PATRIMONIO HISTÓRICO

Más de un siglo de la historia arquitectónica de Barranquilla quedó convertida en cenizas y escombros. El edificio Lacorazza, desde cuya esquina se proyectó la gran urbe, es ahora ruinas.

04 de abril 2003 , 12:00 a.m.

Más de un siglo de la historia arquitectónica de Barranquilla quedó convertida en cenizas y escombros. El edificio Lacorazza, desde cuya esquina se proyectó la gran urbe, es ahora ruinas.

Del incendio que lo devastó la noche del miércoles apenas sobrevive un balcón que mira hacia la Plaza de San Nicolás. La pared que lo sostiene amenaza con derrumbarse, y es inevitable que el último vestigio de su construcción rodará por tierra.

Aunque desde hace unos 30 años su importancia como símbolo urbanístico se ocultaba bajo capas de pinturas multicolores que anunciaban la venta de víveres, ropa o calzado; el año pasado había sido tenido en cuenta por la Oficina de Patrimonio del Ministerio de Cultura para involucrarlo en el proceso de recuperación del centro histórico de la ciudad.

"Perdimos la última casa antigua de verdad verdad . Esta era la construcción más vieja con que contaba la ciudad. Es una pena que ya no tengamos un solo sitio respetablemente histórico", se lamentó ayer el historiador Alfredo De la Espriella, quien recordó que en 1963 propuso a la Gobernación y la Alcaldía la compra del inmueble para fijar allí el Museo Romántico.

El que posteriormente fue llamado el edificio Lacorazza lo construyó en 1889 el médico y filántropo barranquillero Eusebio De la Hoz. Era su casa de habitación, y contaba con dos plantas que cubrían gran parte de la esquina de lo que es hoy la carrera 42 con calle 33.

Su arquitectura tenía corte semi-colonial, con amplios balcones que sirvieron de tribuna a políticos de la talla de Jorge Eliécer Gaitán.

A su alrededor se construyeron obras importantes para el desarrollo de la ciudad como el Banco Márquez, el primer banco emisor que tuvo Barranquilla a finales del siglo diecinueve y a principios del veinte; el Banco Comercial de Barranquilla, la Casa Volpe, el Club Barranquilla, y la iglesia de San Nicolás, entre otras.

Cuenta De la Espriella que el propietario inicial de la edificación la vendió a un ciudadano de origen suizo, quien instaló en la primera planta la relojería El Suizo. Este la negoció en 1912 con cuatro hermanos provenientes de Italia de apellido Lacorazza, quienes se instalaron con sus familias en la segunda planta, y en la de abajo crearon el almacén Casa Lacorazza , en el que distribuían paños, telas, corbatas y sombreros importados.

A mediados de los años 60 del siglo pasado las generaciones Lacorazza vendieron el edificio a un comerciante antioqueño, quien lo convirtió en un pequeño centro comercial en el que actualmente funcionaban un granero, una papelería, un almacén de ropa infantil, una fábrica de calzado y una galería con ventas de cacharrería.

Estos locales fueron arrasados por el fuego que se inició entre 8:30 y 9 de la noche del miércoles. Rosa Mendoza, empleada de Uniapuestas, declaró ayer que las primeras señales del incendio las observó después de las 8:30 de la noche. "Provenían del granero Merca Punto. Era humo, por lo que se llamó al Bomberos. Antes de esto se había ido la luz. Duramos sin electricidad unos 15 minutos, y coincidencialmente cuando regresó empezamos a ver el humo", manifestó la señora.

El fuego se propagó con rapidez por las intensas brisas que azotaban la ciudad. A las lenguas de fuego les seguían espesas nubes de humo que obligaron a la evacuación de los edificios vecinos.

"Con mi papá tuvimos que salir corriendo hacia el caño, porque nos estábamos asfixiando", manifestaron las niñas Angélica María y Karen Orozco.

En la mañana de ayer aún se vivía el drama de los propietarios de los locales destruidos. Enelda Cohen, dueña de Calzado Xerix, estimó las perdidas en 70 millones de pesos. "Quedamos en la calle, 30 años de esfuerzos son ahora cenizas. Se quemó la maquinaria, el material de trabajo y mercancía elaborada", dijo entre sollozos.

Ayer continuaron las labores de remoción de escombros con personal del Cuerpo de Bomberos, Espacio Público y el Instituto Distrital de Cultura. La Policía mantenía acordonado el área para evitar la acción de saqueadores que acosaban. En horas mediodía de ayer las autoridades no habían establecido las causas de la conflagración, su punto de origen y el monto total de las pérdidas.

Foto:.

Así quedó el edificio Lacorazza, patrimonio histórico de Barranquilla. Alfonso Cervantes / EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.