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E.U. REGRESA A LA GUERRA FRÍA

E.U. REGRESA A LA GUERRA FRÍA

La petición del Congreso de E.U. de una partida de 15 millones de dólares para la investigación de nuevas armas nucleares cayó, pese a que el dinero no ha sido aprobado aún, como una bomba atómica que atenta contra los esfuerzos antiproliferación de las últimas dos décadas y que deja al planeta ad portas de una carrera armamentista propia de la Guerra Fría .

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
08 de junio 2003 , 12:00 a. m.

La petición del Congreso de E.U. de una partida de 15 millones de dólares para la investigación de nuevas armas nucleares cayó, pese a que el dinero no ha sido aprobado aún, como una bomba atómica que atenta contra los esfuerzos antiproliferación de las últimas dos décadas y que deja al planeta ad portas de una carrera armamentista propia de la Guerra Fría .

La intención de fondo de los legisladores es levantar una prohibición, de 10 años de antiguedad, que impedía explorar las posibilidades militares de la energía atómica. Bajo la lógica de la administración Bush, el desarrollo de este armamento podría servir para preservar la seguridad nacional.

El proyecto busca, por un lado, crear bombas atómicas con casi un tercio, 5 kilotones, del poder explosivo que tuvo la de Hiroshima (1945), con el objetivo de destruir depósitos de armas de destrucción masiva en países como Irán, Siria y Corea del Norte que no responden a la doctrina de la disuasión. Y por el otro, desarrollar una súperbomba antibúnker , con 70 veces el poder explosivo que sus antecesoras. La idea, en este caso, es destruir las cavernas y túneles en donde se teme que países, como Corea del Norte, estén ocultando armas nucleares.

Aunque la idea de desarrollar las bombas generó estupor, es la doctrina que la acompaña lo que hace poner la piel de gallina.

Desde antes de que Bush llegara a la presidencia, el grupo de civiles que hoy maneja el Pentágono -Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz- venía desarrollando la teoría de la acción preventiva bajo la cual, E.U. tendría el derecho de usar este tipo de armas no solo en respuesta a un ataque nuclear sino de manera preventiva contra aquellos Estados que las estén almacenando.

Detractores del proyecto.

Según un editorial del Washington Post, un ataque preventivo con armas nucleares sería catastrófico no solo para E.U. sino para el resto del mundo y por lo tanto debería ser impensable . El mismo diario señala que las consecuencias serían devastadoras. Como mínimo, esto multiplicará el interés de las potencias rivales a construir arsenales propios, una tendencia que esta misma administración catalogó como el más serio peligro del nuevo siglo .

La misma lógica expresa José Goldemberg, ex ministro de Ciencia y tecnología de Brasil, cuando este país desmontó, junto con Argentina, su programa de armas nucleares en 1990.

De acuerdo con Goldemberg, países como Alemania, que habían abandonado su carrera nuclear, encontrarán ahora la excusa para reactivarla. Otros como China, Rusia, Francia -potencias nucleares declaradas- no querrán quedarse atrás y las no declaradas tendrán justificación moral para continuar por este sendero. Para Goldemberg, el camino es fortalecer el Tratado de No Proliferación (TNP) y ofrecer incentivos y suspensión de sanciones para los países que abandonen el desarrollo de armas nucleares.

Cuestionan efectividad.

Expertos en este tipo de armamento cuestionan la efectividad de las armas que se busca desarrollar. Según Bruce Rice, presidente del Centro para la Información en materia de Defensa, una cabeza nuclear no podría penetrar a más de 20 metros en la corteza de la tierra.

A esa profundidad solo podría usarse como máximo una fracción de un kilotón, pero no sería suficiente para destruir el búnker. Si se usa más de esta cantidad, se destruiría el búnker pero tendría el mismo efecto que una cabeza nuclear convencional , sostiene el experto.

Rice cree que el motivo de este proyecto es la lucha de los grandes laboratorios y científicos expertos en armas nucleares, que han visto como su presupuesto se evapora ante el surgimiento de nuevos armamentos con capacidad de hacer un trabajo semejante pero sin los efectos colaterales de la radiación.

Por eso, dice Rice, están haciendo un esfuerzo por demostrar que las nuevas armas nucleares son esenciales para la seguridad nacional .

El experto cree que la solución está en que E.U. se limite a la investigación nuclear con las armas que posee pero no al diseño de nuevas. Con esto se preserva el apetito de la comunidad científica, se mantiene el efecto disuasivo y no se atenta contra los esfuerzos antiproliferación. O como pedía el editorial del Post. Detener este proyecto antes de que cause más daño del que ya ha hecho .

FOTO/AP.

El líder norcoreano Kim Jong II, comandante supremo del Ejército, podría aprovechar la propuesta del Pentágono pra justificar la reactivación de su programa de armamento nuclear.

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