LEGITIMIDAD Y GOBERNALIDAD

LEGITIMIDAD Y GOBERNALIDAD

El poder presidencial en Colombia se ha venido desdibujando en el tiempo para dar paso a paradigmas como la denominada quimera del poder presidencial definida en época del Presidente Betancur, como el arte de negociar la frecuente expresión de no hay plata . El profesor Vásquez Carrizosa visualiza con particular lucidez a una presidencia asociada con la imagen de un poder providencial que puede resolver todas las necesidades y aspiraciones de una comunidad desesperanzada; el poder no emerge de la voluntad del voto sino de intereses parciales y personales de microempresas electorales o, aún de las armas.

14 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

El poder presidencial en Colombia se ha venido desdibujando en el tiempo para dar paso a paradigmas como la denominada "quimera del poder presidencial" definida en época del Presidente Betancur, como el arte de negociar la frecuente expresión de "no hay plata". El profesor Vásquez Carrizosa visualiza con particular lucidez a una presidencia asociada con la imagen de un poder providencial que puede resolver todas las necesidades y aspiraciones de una comunidad desesperanzada; el poder no emerge de la voluntad del voto sino de intereses parciales y personales de microempresas electorales o, aún de las armas.

Bajo la `óptica del profesor Pedro Medellín aparecen reflexiones de particular interés alrededor de la crisis de la institución presidencial en Colombia: los gobernantes se preocupan por prepararse para ganar las elecciones y no para gobernar, los presidentes pierden el liderazgo institucional y en esa misma medida aumentan su vocación de poder.

Los rasgos más evidentes de la crisis del poder son: a) crisis profunda de los partidos políticos, b) Aparición y profundización de la corrupción en altos niveles estratégicos del Estado, c) La evidente frivolidad que con frecuencia exhiben los poderes ejecutivos. A esta crisis se ha llegado por las siguientes causas: Se vive en un régimen democrático de extorsiones cruzadas entre el Ejecutivo y los demás poderes del Estado. El país tiene una fuerte precariedad institucional evidenciada en la debilidad y baja eficiencia de las estructuras del poder. Existe la creencia de que gobernar es nombrar, o sea, mantener la tiranía del statu quo la cual se refleja en la tiranía de los funcionarios antiguos y en la aspiración de ganar elecciones para exaltar personas, grupos y microempresas de amigos y políticos.

En éstas circunstancias se asiste hoy en el país a preocupantes actitudes de gobernantes que sacrifican el interés de lo publico y se convierten en administradores de pequeños intereses personales y grupistas que han ido devorando la institucionalidad Colombiana. Con estas reflexiones crudas se busca despertar el interés del lector frente a su apatía y desinterés con relación a los asuntos del Estado y sus gobernantes, pues de la impresión que el ciudadano elige por el voto popular y sus legisladores y gobernantes y a partir de ahí pierde todo interés por los resultados de la gestión de los mismos. Igualmente preocupan la visión mesiánica que el ciudadano tiene del presidente, gobernador, alcalde o parlamentario que lo lleva a expresar siempre un unanimismo peligroso frente a lo que el gobernante dice, hace o deja de hacer. Es necesario entender y aceptar la existencia de esta crisis de poder y de las instituciones para replantear las actitudes y decisiones personales y colectivas frente al Estado deseado y a los gobernantes que el país necesita.

* Asesor Sena

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