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UNA PROPUESTA CONSTRUCTIVA

UNA PROPUESTA CONSTRUCTIVA

En la última semana ha habido un interesante debate en torno a las bondades y los defectos del llamado voto preferencial . Si se llegase a aprobar este sistema, pasaríamos de las listas cerradas y bloqueadas actuales (voto en bloque) a favor de una lista semiabierta, en la cual los electores pueden colocar en orden de preferencia (1-2-3-...) a sus candidatos de una misma lista.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
09 de junio 2003 , 12:00 a. m.

En la última semana ha habido un interesante debate en torno a las bondades y los defectos del llamado voto preferencial . Si se llegase a aprobar este sistema, pasaríamos de las listas cerradas y bloqueadas actuales (voto en bloque) a favor de una lista semiabierta, en la cual los electores pueden colocar en orden de preferencia (1-2-3-...) a sus candidatos de una misma lista.

El voto preferencial no es bueno ni malo en sí mismo. Depende del grado de fortaleza o debilidad del sistema de partidos. En países con partidos fuertes, este voto puede coadyuvar a fortalecer las instituciones democráticas estimulando una relación fluida entre los electores y sus candidatos; por el contrario, en países con partidos débiles o fragmentados, puede agravar la atomización personalista de los partidos, afectando la capacidad de conformar bancadas parlamentarias en detrimento de la gobernabilidad democrática.

Actualmente, nueve países europeos utilizan este sistema con resultados óptimos: Bélgica, Dinamarca, Irlanda, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Austria, Finlandia y Suecia. Incluso, en el debate actual en torno a la conformación futura del Parlamento Europeo se recomienda a todos los Estados miembros impulsar unos principios electorales comunes con base en dos ejes: la representación proporcional y el voto preferencial.

Cuál es la lógica que anima a los europeos? Ante el debilitamiento de las relaciones entre los ciudadanos y los partidos políticos, el voto preferencial se ha convertido en una herramienta útil para volver a acercar a los políticos a sus bases electorales.

El voto preferencial existe también en Perú y Ecuador con terribles resultados. En Perú ha servido para agudizar el personalismo extremo que caracteriza hoy la política peruana, uno de los tres países del mundo (al lado de Italia y Venezuela) donde los partidos colapsaron.

En Ecuador, ha servido para ahondar el carácter provincial de los partidos. En esta nación ya no existen partidos nacionales, sino partidos con bases regionales o étnicas circunscritas. Tanto el personalismo como el provincialismo han hecho ingobernables a ambas naciones. Ni Alejandro Toledo ni Lucio Gutiérrez logran conformar mayorías sólidas para sacar adelante sus programas de gobierno. Los parlamentos en ambas naciones están totalmente fragmentados y no existe ninguna disciplina parlamentaria.

En Colombia, el voto preferencial hubiera sido útil hace 30 o 40, años cuando había un sistema bipartidista sólido. Hoy, cuando solo resta una caricatura de aquellos partidos y el campo de las terceras fuerzas es aún más disperso y fragmentado, introducir este sistema puede contribuir a desvertebrar aún más el escaso orden partidista que aún subsiste en el país. Si la idea es cambiar algo para que todo siga igual , adelante con el voto preferencial. Si la idea es abocar con seriedad el tema de la reconstrucción partidista es necesario tomar otro camino.

La reforma electoral tal como ha sido diseñada por el Gobierno (lista única, umbral, cifra repartidora, aumento de los requisitos para conformar un partido, las bancadas parlamentarias, etc.) es decisiva para la reconstrucción de un sistema de partidos que el país está requiriendo a gritos. Mezclarle el voto preferencial es una farsa. Es el camino para mantener vivas las nefastas microempresas electorales .

Quienes defienden este tipo de voto afirman que es la única alternativa al bolígrafo , es decir, a la conformación autoritaria de las listas por cúpulas partidistas o jefes regionales. Falso. Existen mejores alternativas. Por ejemplo, la conformación democrática de las listas mediante convenciones o primarias de los partidos. Esta es la alternativa que está siendo estudiada en Perú para afrontar los desastres que ha dejado el voto preferencial en esta nación.

pizarroeduardo@aol.com.

* Profesor del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia

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