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CUIDADO CON LAS ENFERMEDADES DE LA PIEL

CUIDADO CON LAS ENFERMEDADES DE LA PIEL

La piel es el órgano más extenso del cuerpo, porque su función es simplemente recubrirlo en su totalidad. Además de actuar como escudo protector contra el calor, la luz, las lesiones e infecciones.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
26 de julio 2003 , 12:00 a. m.

La piel es el órgano más extenso del cuerpo, porque su función es simplemente recubrirlo en su totalidad. Además de actuar como escudo protector contra el calor, la luz, las lesiones e infecciones.

PIEL SECA.

Es una condición muy frecuente entre las personas expuestas a climas fríos y secos o que usen permanentemente jabones carentes de glicerina o perfumes fuertes.

"Sin embargo, a esta enfermedad la producen múltiples causas, como es el caso de la disminución hormonal que se da en la edad avanzada. Así también, por la falta de andrógenos en los niños menores de 14 años; por problemas de diabetes o como resultado de algunos desórdenes, como el hipotiroidismo y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), entre otras razones", dice el dermatólogo, Edgar Olmos.

Suele caracterizarse por la aparición de escamas y aspereza en la piel, que incita a una irritación y a una comezón permanente.

"El tratamiento lo determina el médico, de acuerdo al tipo de piel seca que presente el paciente. Cuando la enfermedad no proviene de una patología grave, sino que se presenta por cuestiones de clima, se aconseja mantener la piel humectada con ungentos y cremas especiales recetadas por el especialista", anota Olmos.

ROSACEA.

Es una condición común de la piel que suele afectar la cara y los ojos y produce enrojecimiento, granos y rompimiento de los vasos sanguíneos. Se da normalmente en la edad madura, entre los 40 y 60 años, aunque se produce con más frecuencia en las personas de tez clara.

Al principio anuncia su aparición a través de sofocos y de un rubor que tiñe fácilmente la piel facial. Con el tiempo, el enrojecimiento de la zona que rodea la nariz persiste y, por último, se extiende a otras zonas del rostro.

La rosácea se clasifica en cuatro tipos: prerrosácea (frecuentes episodios de rubor y de calor en la cara y el cuello), vascular (inflamación de los vasos sanguíneos subcutáneos que provocan la inflamación y afiebramiento de la piel), inflamatoria (formación de granos y vasos sanguíneos agrandados en la cara) y rinofima (ensanchamiento de las glándulas sebáceas de la naríz y de las mejillas).

Además, en un 50 por ciento de las veces resultan afectados los ojos, cuyos síntomas se traducen en: enrojecimiento, ardor, lagrimeo, inflamación de los párpados y sensación de tener un cuerpo extraño dentro de ellos.

El tratamiento contra esta enfermedad siempre será indicado por un profesional de la salud. "Sin embargo, se recomienda una modificación en la dieta o evitar los alimentos que dilaten los vasos sanguíneos, como la cafeína, el alcohol y las especias. Así mismo, se sugiere la utilización de una crema antisolar medicada", manifiesta Edgar Olmos.

Pero esas son apenas algunas de sus tareas, ya que también cumple con regular la temperatura corporal, almacenar agua y grasa y manejar la parte sensorial.

Está compuesta por tres capas que se encargan de desempeñar funciones distintas y vitales: epidermis (capa externa y delgada: melanina), la dermis (capa media: colágeno) y la subcutánea (capa profunda que amortigua golpes).

Cuando se produce alguna anormalidad en una de esas tres partes, se manifiestan varias enfermedades, tales como: acné, celulitis, condilomas, dermatitis atópica, herpes zoster, impetigo, lepra, vitiligo, pediculosis, piel seca, pitiriasis, psoriacis, resácea, sarampión, sarna, varicela y callos, por citar sólo unas.

Sin embargo, las que hoy se presentan con frecuencia por una mala alimentación, una vida sedentaria y carente humectación y limpieza, entre otras razones, son: acné, piel seca, rosácea y celuliti.

EL ACNE.

Es una enfermedad del folículo piloso sebáceo, que se encuentra en la cara, el cuello, el tórax, la espalda y los hombros, lugares en donde aparece con más fuerza el mal.

Cuando el sebo -que viaja por la piel siguiendo la raíz y el tronco del vello- es atrapado por el folículo o no lo deja salir, se forman los llamados barros o espinillas.

Esta patología ataca al 85 por ciento de los jóvenes y se genera por la producción de andrógenos (o grupos de hormonas que permite los cambios sexuales de la pubertad) que estimulan los folículos pilosos, hacen que vellos crezcan y que las glándulas sebáceas se vuelvan más grandes.

También aparece por el aumento de la producción de sebo, como consecuencia del estímulo hormonal; por la formación de tapones que impiden la salida de la grasa y por una bacteria denominada propionilbacterium acnes que invade el sebo atrapado, se reproduce y causa inflamación.

Existen tres tipos o grados de acné: leve, cuando aparece el comedón cerrado (de aspecto blanco y amarillento) y el comedón abierto (conocido como espinilla). "Para combatirlo suele ser suficiente un tratamiento local a base de retinoides tópicos -para untar- y sistémicos -como antibióticos orales-", dice la dermatóloga, María Bernarda Durango.

También está el moderado, que se caracteriza por pápulas o lesiones elevadas (bastante dolorosas) y por pústulas (cuando las lesiones contienen materia). En este nivel, la consulta al especialista es necesaria, pues él es quien determinará el tratamiento adecuado.

Finalmente está el acné severo que es cuando se presentan nódulos y quistes. En este grado, más que en los anteriores, se requiere de los cuidados de un médico experto.

"La alimentación no incide en la aparición del acné. Si esto fuera así, todos los vegetarianos tendrían una piel envidiable, pero la verdad es que muchos de ellos sufren del mal. Lo que se debe evitar, es el uso de cremas o de bases (en el caso del maquillaje femenino), las cuales terminan por taponar mucho más los poros", comenta el dermatólogo, Giovanni Bojanini.

Esta patología provoca una baja autoestima, problemas de relación personal a quien la padece y, muchas veces, hasta complicaciones físicas por sobreinfecciones. "Antes de oprimir las erupciones o de aplicar la fórmula del amigo o del vecino, se recomienda pedir cita a donde el especialista", agrega el galeno.

CELULITIS.

Es un problema que afecta a la mayor parte de las mujeres, especialmente a jóvenes o de mediana edad, delgadas o con exceso de peso. Se genera a manera de bultos en las caderas, el vientre, los muslos y las nalgas, los cuales le dan a la piel apariencia de cáscara de naranja. Esto se da, básicamente, por llevar una vida sedentaria o de poco ejercicio físico y por una alimentación desequilibrada, en la que prima el exceso de harinas, grasas y dulces. "Pero también se origina por vía genética, ya sea por línea de madre o de padre", afirma la dermatóliga, Luz Helena Pabón.

"Hoy existen técnicas, no invasivas, que ayudan a controlar el mal y que permiten remodelar el cuerpo de manera eficaz y sin ningún riesgo. Una de ellas es la aparatología que enrolla y desenrolla los pliegues cutáneos acabando con los elementos que bloquean el sistema vascular. Esta gimnasia reestructura el tejido conjuntivo, estimula la circulación sanguínea y linfática y facilita la eliminación de las toxinas", afirma Pabón.

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