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SE DESBORDAN LAS BASURAS

SE DESBORDAN LAS BASURAS

A comienzos de agosto del año pasado, el entonces Superintendente de Servicios Públicos, Diego Humberto Caicedo, advirtió que si no se tomaban medidas urgentes sobre la disposición técnica de las basuras en varias ciudades del país era inminente una emergencia sanitaria y ambiental. (VER GRAFICO: OPINOMETRO)

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de mayo 2003 , 12:00 a. m.

A comienzos de agosto del año pasado, el entonces Superintendente de Servicios Públicos, Diego Humberto Caicedo, advirtió que si no se tomaban medidas urgentes sobre la disposición técnica de las basuras en varias ciudades del país era inminente una emergencia sanitaria y ambiental.

(VER GRAFICO: OPINOMETRO).

La predicción parece haber empezado a cumplirse. En el momento, Cartagena, Cali, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga están enfrentadas al problema de que sus botaderos de desechos o sus rellenos sanitarios llegaron hace rato a sus puntos máximos de capacidad, o están cerca de hacerlo.

El caso más extremo es el de Cartagena que en la primera semana de mayo vio cómo las basuras se apilaron en andenes, casas, hospitales y hoteles a lo largo de 7 días. Tres mil toneladas de desperdicios dejaron de ser recogidas pues no había nadie que llevara a cabo esa tarea.

El asunto es que la Alcaldía, en cabeza del mandatario municipal, Carlos Díaz, licitó la recolección de basuras en la ciudad y le entregó el contrato a la empresa Tratamiento Integral de Residuos S.A. (Tirsa).

El problema es que la firma ganadora no tenía un lugar con licencia ambiental para poder disponer de los residuos. Tirsa pensaba usar el relleno sanitario La Paz, ubicado en el municipio de Turbana, propiedad de la antigua empresa recolectora, Ingeambiente.

Pero las dos compañías no llegaron a un acuerdo económico y Tirsa tuvo que improvisar un vertedero en Pasacaballos, llamado La Concordia. Pocos días después, la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique (Cardique) ordenó su cierre por considerar que no cumplía con las normas técnicas para la disposición final de desperdicios.

Tirsa entuteló y obtuvo un fallo favorable, con lo cual procedió a reabrir el basurero. No obstante -explica Juan Pablo Bonilla, viceministro de Ambiente, entidad encargada de dictar los lineamientos de manejo de desechos en todo el país- ese fallo expresamente permitía que en el terreno se hiciera aprovechamiento de basuras (es decir tratamiento o reciclaje) pero no disposición final.

Fue allí cuando la empresa se quedó sin lugar definitivo donde llevar los desechos, y la ciudad se inundó de basuras. El viernes pasado, luego de cuatro meses de discusiones, el alcalde Díaz informó que se llegó a un acuerdo con Tirsa para terminar el contrato. "Iniciaremos negociaciones con la única empresa que tiene un relleno sanitario con licencia ambiental, que es Ingeambiente, y su relleno La Paz, en Turbana", dijo el Alcalde.

Problema permanente?.

Lo que más llama la atención en casi todas las ciudades que están teniendo problemas con sus basuras, o que van a sufrirlos muy pronto, es que los diagnósticos sobre la situación de hoy son viejos, y las administraciones municipales han dejado pasar el tiempo sin encontrar soluciones.

Desde hace tres años, por ejemplo, los caleños llevan sus desperdicios a un vertedero provisional, ya que el anterior, el basuro de Navarro , excedió su cupo en el 2000 después de 30 años de actividad.

La solución temporal no tiene certificación de funcionamiento. Sin embargo Julián Berón, gerente de Serviambientales, concesionario del basurero, asegura que el actual depósito no representa ningún riesgo para la comunidad.

El botadero nuevo está cerca del de Navarro y junto a los 65 metros de alto de este relleno sanitario ya se está formando una nueva montaña de desperdicios, sin ningún tipo de tratamiento.

En una comunicación de comienzos de este año dirigida al alcalde de Cali, John Maro Rodríguez, vecinos de las tres zonas propuestas para el nuevo basurero afirmaron que están localizadas sobre el asiento natural de las cuencas hidrográficas de los ríos Lilí y Jamundí, zonas con considerable riqueza hídrica, en flora y en fauna .

La Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), encargada de la selección del sitio, aún no se ha pronunciado.

No menos grave es lo que pasa en la capital de Santander. La Corporación por la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) amplió hasta enero del 2003 el plazo para cerrar el basurero El Carrasco, destino de las 750 toneladas de desechos de la zona metropolitana de Bucaramanga.

Sin embargo, la Empresa Municipal de Aseo (Emab) confiaba en que el plazo sería ampliado hasta el 2008, cosa que no sucederá según dijo a EL TIEMPO Hernando Guevara, subdirector de Normatización y Calidad Ambiental de la CDMB.

Hace 15 días, la Emab propuso rediseñar el espacio para permitir cerca de 330 mil toneladas más de desperdicios.

Guevara declaró que esto no se va a solucionar con la presentación de un rediseño. Eso sería alargar el mal .

Según la Resolución 0753 del 6 de agosto 1998 de la CDMB, donde está contenido el Plan de Manejo Ambiental, la vida útil de El Carrasco es de cinco años, tiempo durante el cual el botadero debió convertirse en relleno sanitario.

Sin embargo, como lo denuncian los habitantes que duermen a menos de 800 metros del sitio, los gallinazos y los olores nauseabundos siguen dominando el paisaje.

La situación en Barranquilla está controlada a mediano plazo, pero se debe aumentar la proporción de desechos reciclados , explica Manuel Guillermo Peña, quien coordina un programa de reciclaje en la ciudad.

"En los próximos 10 años Barranquilla producirá 3 200.000 toneladas de basura, equivalentes a 8 225.120 metros cúbicos, que requerirán varios cientos de hectáreas de relleno sanitario. A ese ritmo, la capacidad de eliminación de residuos se encontrará desbordada en los próximos años y amenazará con colapsar el funcionamiento de los mecanismos de mantenimiento y conservación del medio ambiente en la ciudad", asegura.

Aunque hace cerca de un año los problemas con la basura se convirtieron en un asunto de seguridad para San Andrés, debido a los disturbios que se generaron, el Gobierno de la isla parece haber tomado los correctivos necesarios para controlar sus desperdicios a mediano plazo.

Pero como dice el viceministro Bonilla, hay que empezar a controlar la generación y separación. Esto solo se logra con educación , dice.

El manejo integral de residuos es una prioridad para el Ministerio y hemos visto que se están presentando problemas en algunas regiones , dice.

HAY MAS OPCIONES.

El 3 de diciembre del 2002, el relleno sanitario La Esperanza, en Armenia, fue cerrado por orden de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), por no cumplir con las disposiciones de ley para su funcionamiento.

El científico Luis Orlando Castro, encargado del proyecto de bioabono, aplicado como solución, señaló que además de no producir contaminación, las basuras se convierten en abono orgánico que se comercializa y se ha demostrado que tiene mejores resultados que los químicos porque es más económico y aumenta la producción .

Los habitantes del sector donde se recogen los desechos no se deben preocupar porque la contaminación no existe. No hay producción de lixiviados ni gas metano y no todas las basuras que llegan se quedan en el lugar , dijo Castro.

Voceros de las Empresas Públicas de Armenia (EPA), aseguraron que la basura que no es reutilizada, aproximadamente el 15 por ciento, es llevada al relleno sanitario de Cartago (Valle).

El principal problema es el costo, pues por seis meses la aplicación de esta tecnología en la ciudad vale 500 millones de pesos.

RETROCESO HISTORICO.

Medellín muestra un panorama insólito en cuanto a su disposición final de basuras. Por disposición de la autoridad ambiental Corantioquia, hubo orden de cerrar el relleno sanitario de Curva de Rodas el 31 de diciembre del 2001. Llegada la fecha del cierre, no se pudo cumplir por no haber un reemplazo habilitado. Se prolongó el uso del relleno hasta el 31 de agosto del 2002 y a partir del primero de septiembre se declaró el cierre del enterramiento de las basuras, casi 20 años después de su puesta en funcionamiento.

Sin embargo, tras terminar la vida útil del relleno, los desechos se están tirando en el mismo sitio pero sin tratamiento y a cielo abierto, lo que está generando problemas de salud entre los pobladores de sectores cercanos, no solo por los olores y las infecciones que esto genera, sino por la cantidad de ratas y gallinazos con los que tienen que convivir.

Las 10 comunidades aledañas se quejan bastante de todo tipo de enfermedades infecciosas y respiratorias y todas las relacionan con bichos procedentes del relleno sanitario.

Precisamente hoy se conocerá un estudio del centro de salud Fontidueño, del hospital de Zamora, que busca relaciones entre la nueva forma de disponer de la basura y las enfermedades que han presentado algunos habitantes del sector.

El Consejo de Estado ratificó la semana pasada un concepto en el sentido de que la capital antioqueña tiene tres meses para dejar de arrojar allí las basuras y tener listo el nuevo relleno sanitario. Y como dice el viceministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo, Juan Pablo Bonilla, es primordial contar con el lugar de disposición antes de pensar en la separación.

FOTO/Edgar Domínguez EL TIEMPO.

El Consejo de Estado le dio a Medellín 3 meses para adecuar un nuevo sitio de disposición de sus desechos. La montaña de residuos continúa creciendo.

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