LOS MALES DE LOS MÉDICOS

LOS MALES DE LOS MÉDICOS

La noticia de que la Universidad de los Andes está trabajando, junto con la Fundación Santa Fe, en el proyecto de apertura de una facultad de medicina, aviva una polémica recurrente en el sector salud: la excesiva y creciente oferta de esta carrera el país. (VER GRAFICAS)

02 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

La noticia de que la Universidad de los Andes está trabajando, junto con la Fundación Santa Fe, en el proyecto de apertura de una facultad de medicina, aviva una polémica recurrente en el sector salud: la excesiva y creciente oferta de esta carrera el país.

(VER GRAFICAS).

Aunque se ha aclarado que, de ser aprobado, el esquema de Los Andes será único en Colombia, la aprobación de otra nueva facultad en la Corporación Universitaria Remington de Medellín también atiza el debate, al punto que el senador antioqueño Bernardo Alejandro Guerra cuestionó esa acreditación.

Según el congresista, durante el proceso de acreditación hubo inconsistencias en los informes presentados por los pares académicos que lo evaluaron, pues luego de que reconocieron que la institución cumplía con los estándares requeridos, un informe del coordinador de los pares aseguró que la Remington no contaba con profesores ni bibliotecas ni infraestructura física, necesarios para la apertura de la carrera.

Para los médicos y estudiantes, la explosión de facultades de medicina en la última década, en la que se pasó de 21 en 1989 a 47 en el 2002, contribuye a reforzar la crisis por la que atraviesa el ejercicio de la profesión.

María Fernanda, Daniel y Samantha son tres de los 3.610 estudiantes que ingresaron a facultades de medicina en 1996 y, aunque están próximos a graduarse, no tienen claro su panorama profesional.

El futuro, que fue mi principal motivación -dice María Fernanda-, hoy me preocupa . Daniel agrega: Los médicos ya no tienen calidad de vida . Por exceso de trabajo, falta de tiempo y altos costos -asegura Samantha- los médicos ya no pueden cumplir una labor social .

Practicantes de un hospital público, los tres coinciden en el amor que le tienen a su carrera, pero sienten desconcierto porque no es la misma con la que soñaron.

Esa sensación la comparten miles de médicos del país. Las causas van desde el incremento de las facultades hasta la mala interpretación de la Ley 100 (expedida en 1993 para reformar el sistema de seguridad social y salud) y la falta de control y vigilancia del Estado.

Uno para 16.

En Colombia la salud perdió su misión social dice José Félix Patiño, ex rector de la Universidad Nacional y ex ministro de Salud . Hoy solo se percibe como un buen negocio. Una facultad mala cobra lo mismo que una buena .

Con la expedición de la Ley 30 de 1992 se dio demasiada autonomía para la creación de nuevas facultades agrega Julio Enrique Ospina, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina (Ascofame) . Quienes deseaban abrir una, recurrían al Icfes para solicitar el registro. Esta entidad estudiaba la documentación y visitaba las sedes, cosa que, en apariencia, no se hizo con rigor .

El fenómeno se hace más grave porque, para tantas facultades, no existen suficientes sitios de práctica. De los cerca de 1.500 centros asistenciales que hay en el país -explica Ospina- solo unos 150 reúnen las condiciones para acoger a alumnos en práctica. Pero son contados los que tienen la infraestructura, los profesionales y las especialidades que los hacen idóneos para la enseñanza .

Por eso se presentan casos como el de la Clínica San Pedro Claver en Bogotá, que alberga a los futuros médicos de 16 facultades.

También se ha generalizado el cobro, por parte de los hospitales a las universidades, de un porcentaje de la matrícula para permitirles a los alumnos llevar a cabo su práctica, necesaria para el grado.

De acuerdo con los expertos, la solución es un hospital para cada facultad, pues algunos centros asistenciales cobran a las universidades hasta el 70 por ciento del valor de la matrícula, a cambio de permitir las prácticas a sus estudiantes.

Quién da menos?.

El número de egresados también se ha incrementado mientras el mercado no tiene capacidad de absorberlos a todos. En el 2002, por ejemplo, 2.874 nuevos médicos salieron a competir con otros 56.256 profesionales de la medicina.

Lo que está deteriorando la situación de los profesionales de la salud es la cantidad de facultades y la concentración de médicos en los centros urbanos , afirma el viceministro de Salud, Juan Gonzalo López.

El 80 por ciento de los especialistas busca trabajo en las capitales, pues las zonas rurales no les ofrecen ni seguridad, ni formación continua, ni calidad de vida para sus familias , sostiene el director de Ascofame.

Esa sobreoferta ha llevado a que los médicos no puedan exigir una buena remuneración por su trabajo y acepten contratos que no los favorecen: No pueden poner condiciones, pues hay una larga cola de médicos esperando la oportunidad , afirma Patiño.

El impacto inmediato es la reducción de los ingresos. Un estudio de la Asociación Médica Colombiana (AMC), de hace cinco años, muestra que el salario promedio de un especialista en el sector público (tiempo completo) era de 11 salarios mínimos mensuales mientras que un médico general no pasaba de siete.

Hoy un médico general no recibe más de seis salarios mínimos mensuales, y la situación es peor para los profesionales que firman contratos a destajo, pues deben asumir el pago de sus prestaciones sociales y las pólizas de seguros que los amparan por mala práctica.

De ahí surgió el pluriempleo (tener varios empleos al tiempo) para tratar de obtener un sueldo más acorde con su estatus y necesidades.

Juliana Suárez, quien empezó su carrera en 1988 y recibió su grado de ginecóloga hace dos años, sostiene que lo que invirtió en su formación (13 años de estudio) no se compadece con los bajos salarios. La vinculación a punta de contratos de prestación de servicios y los dos o tres empleos que hay que tener, no deja tiempo ni para la familia , dice.

De hecho, el estudio de la AMC estableció que, para compensar ingresos, cerca del 50 por ciento de los médicos tiene dos cargos y el 18 por ciento tiene tres.

Consultas express.

Pero la explosión de facultades no es la única razón para los problemas de la medicina. Estudiantes, docentes y profesionales piensan que buena parte de la responsabilidad le cabe a la Ley 100.

Antes de esta norma, el Estado entregaba cada año un presupuesto a los hospitales para que cubrieran sus gastos de funcionamiento, incluidos la atención a pacientes y el pago de médicos y especialistas. Es decir, se subsidiaba la oferta , dice Herman Redondo, miembro de la junta directiva de Asmedas.

Con la Ley 100, el Estado pasó a subsidiar la demanda. En otras palabras, a los hospitales (hoy IPS) solo se les paga por los pacientes atendidos. Los recursos ya no llegan a sus arcas, sino que son entregados a los aseguradores (EPS, ARS), que obran como intermediarios del sistema, junto con los entes territoriales.

Ellos tienen la potestad de firmar contratos con los hospitales y clínicas que elijan para la atención de sus afiliados -sostiene Redondo-. Como se trata de un negocio, escogen a las IPS y a los médicos que ofrecen prestar sus servicios más baratos. Los profesionales, ante la competencia, acaban cediendo .

El esquema de productividad de las aseguradoras exige que el médico atienda la mayor cantidad de pacientes posible a menor costo.

Entre tanto los médicos se quejan de que, con este esquema, se les impone no dedicar más de 20 minutos a un paciente. Y la mitad de ese tiempo se nos va llenando formularios para que el hospital pueda cobrarle a la ARS o a la EPS la atención del afiliado. La relación médico-paciente ya no existe , dice Alvaro Arenas, obstetra.

Samantha, y sus compañeros de práctica, son conscientes de esto. Ella, que aspiraba especializarse en pediatría y prestar un servicio social, siente que ha llegado a un punto muerto. Labor social cómo?, en un sistema que no ve a un paciente que sufre de apendicitis sino al apéndice número tal. Pediatría, cómo?, si hoy pululan por cuenta del excesivo número de facultades .

No todo es malo.

A pesar del cuestionamiento, ninguno de los consultados desconoce las bondades de la Ley 100, de la que destacan el aumento de cobertura en salud. La falla está en la interpretación, con ánimo de lucro, que le han dado, empezando por los intermediarios del sistema .

Antes de la norma, el manejo de los hospitales públicos era demasiado caro, poca gente tenía seguro de salud y los precios eran altos asegura Carlos Ariel Rodríguez, gerente del hospital El Tunal de Bogotá . Hoy, manejados con un concepto gerencial, los hospitales salen adelante, hay más gente que nunca afiliada al sistema de salud y las tarifas bajaron .

Si alguien ha ganado es el paciente, señala Rodríguez, aunque reconoce que esto ha ido en detrimento de los ingresos de los médicos.

El nombramiento del actual ministro de Trabajo y encargado de Salud, Juan Luis Londoño, autor de la Ley 100, ha traído optimismo al sector. Con la expedición de decretos, como el 50 del 2002 (que les pone coto a los intermediarios, cuando estos se demoran en desembolsar los recursos a los hospitales) se ha dado un primer paso para el ajuste de defectos de la norma.

Frente al tema de la proliferación de facultades, el Ministerio de Educación y el Icfes también han avanzado. Javier Botero, viceministro del ramo, afirma que el excesivo número de facultades de medicina ha sido, desde hace años, una preocupación de la institución debido a que no se podía garantizar la calidad de los programas que se estaban creando.

Por ese motivo, se expidió el decreto 917 del 22 de mayo del 2001, que les da plazo de dos años a nueve programas de salud (incluido medicina) para cumplir 16 estándares mínimos de calidad sin los cuales no pueden obtener el registro calificado para operar. El plazo vence en menos de tres meses.

Mientras las cosas no cambien, Samantha, Daniel y María Fernanda siguen pensando en ejercer una actividad paralela a la medicina, que les reporte más ingresos.

Por qué no? , se preguntan. Al fin y al cabo, Juliana, siendo una especialista, también está dispuesta a montar, con otro colega, una lavandería.

Filtro para programas.

Sumado al registro calificado para nueve programas del área de la salud, el Ministerio de Educación estableció la aplicación de los Exámenes de Calidad de la Educación Superior (Ecaes) a los estudiantes de último año de ingeniería mecánica, derecho y medicina del país.

La evaluación, que mide las competencias laborales y profesionales de los futuros médicos, se ha aplicado en cinco oportunidades en los últimos dos años. Y si bien ahora son de carácter obligatorio, el propio Ministerio de Educación reconoce que los resultados de las pruebas no condicionan el ejercicio profesional futuro o el funcionamiento de la facultad, por ahora solo aportan información a las instituciones para que corrijan o refuercen sus programas.

Sin embargo Javier Botero, viceministro de Educación, afirma que el objetivo es darles más dientes a los Ecaes, de manera que sus resultados tengan injerencia en los procesos de acreditación y registro calificado de los programas, e incluso en el registro profesional. Todo va a reglamentarse .

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