QUE PREGUNTE YAMID

QUE PREGUNTE YAMID

A propósito de la entrevista virtual de Yamid Amat, el Teniente Coronel de la FAC Jairo Alberto Payán me escribe: Cualquier lector puede llegar a dos conclusiones: que a los entrevistados les falta valor civil para hablar directamente, sin (utilizar) subterfugios que los relevan de responsabilidad, o que Yamid tiene la capacidad esotérica de leer la mente de decenas de entrevistados .

02 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

A propósito de la entrevista virtual de Yamid Amat, el Teniente Coronel de la FAC Jairo Alberto Payán me escribe: Cualquier lector puede llegar a dos conclusiones: que a los entrevistados les falta valor civil para hablar directamente, sin (utilizar) subterfugios que los relevan de responsabilidad, o que Yamid tiene la capacidad esotérica de leer la mente de decenas de entrevistados .

Esa queja la encuentro frecuentemente en las cartas y en los comentarios que recibo: la gente se pregunta si las respuestas de los entrevistados son dadas por ellos o si son imaginadas por Yamid.

A raíz de la entrevista que al ex presidente Ernesto Samper se le publicó el domingo pasado, esta semana las dudas se incrementaron, pues en el tablero de primera página el periódico dijo que se trataba de una entrevista real y, al final del reportaje, Yamid afirmó que era una entrevista virtual.

Tratemos, entonces, de dilucidar el misterio de las entrevistas virtuales de Yamid.

Su historia se inició a fines de los años sesenta, cuando él publicaba sus textos en El Espacio. Alfonso López Michelsen, su amigo y fuente principal, con quien hablaba casi todos los días, era entonces canciller del gobierno de Carlos Lleras Restrepo, y, como tal, no podía decir muchas cosas que Yamid sabía que él pensaba. Entonces, un día, al periodista se le ocurrió escribir, sin consultarle a López, su primera entrevista virtual, titulada: Lo que López no puede decir . Apenas la leyó, López lo llamó y le dijo:.

Si me hubiera hecho la entrevista, no hubiera recogido tan bien mi pensamiento.

Mucho tiempo después, Yamid Amat publicó en EL TIEMPO otra entrevista virtual con el ex presidente César Gaviria y, a finales de abril del año pasado, inició su serie de entrevistas virtuales y armó una polvareda con la primera. En ella, el presidente Andrés Pastrana dijo, nada menos, que el candidato presidencial que le convenía a Colombia era Alvaro Uribe, quien continuaría, según él, muchos de sus programas de gobierno.

El Partido Liberal se enfureció y denunció a Pastrana ante la Procuraduría por flagrante e indebida intervención en política . Dirigentes liberales consultados por EL TIEMPO dijeron entonces que esa entrevista no era virtual sino real, pues tenemos conocimiento de que el periodista visitó en dos oportunidades al Presidente en los últimos días, con el propósito de tomarle las polémicas declaraciones .

El columnista Oscar Collazos y el entonces defensor del lector de EL TIEMPO, Germán Rey, atacaron esa modalidad de entrevista. Germán anotó que el Manual de Redacción de EL TIEMPO establece que la finalidad de toda entrevista es dar a conocer las opiniones del personaje escogido, nunca las del periodista y que mientras a todos los periodistas de la Redacción se les está pidiendo investigación, contexto, seriedad en el tratamiento de las fuentes, respeto a las opiniones ajenas, la entrevista de Yamid Amat hace todo lo contrario: pone en boca del entrevistado lo que supuestamente cree el periodista que aquel piensa, le achaca cavilaciones ficticias, le impide a personajes públicos el mínimo derecho a controvertir, a distanciarse, a llevar la contraria .

Para responderles a los lectores que me han escrito, decidí preguntarles tanto a Yamid como a varios de sus entrevistados cómo hace él hoy sus famosas entrevistas virtuales. Y llegué a la siguiente conclusión: como todas las suyas, estas entrevistas de Yamid conllevan una rigurosa investigación previa sobre el personaje y sobre sus opiniones y no incluyen una sola respuesta que no sea dicha por él y que no corresponda a la realidad. Yamid habla con el entrevistado, graba, toma notas y, si tiene dudas, lo llama y le consulta. Por consiguiente, sus entrevistas, hoy, cuando se han ido agotando esos personajes a quienes él conoce tanto que les adivina el pensamiento, son mucho más reales que virtuales.

Según Yamid, la principal base de la entrevista virtual es que ella transmite de manera exacta el pensamiento reservado del entrevistado . Es algo similar a lo que ocurre cuando en los textos se mencionan fuentes autorizadas que no quieren dar su nombre, o cuando alguien le dice al periodista: Le voy a contar esto, pero no diga que yo se lo dije .

Lo anterior significa que el entrevistado virtual es algo similar a la garganta profunda del caso Watergate, pero con una diferencia: durante esa investigación nadie supo nunca quién era la fuente y, aquí, todo el mundo lo sabe. Yamid acepta que, con sus entrevistas virtuales, ocurre lo mismo que con la famosa columna Tábano que, llena de imprudencias, escribía doña Berta de Ospina: la gente sabía que lo que ella decía era lo que pensaba su marido, pero el ex presidente Ospina no se atrevía a sostener.

Finalmente, todos los entrevistados de Yamid a quienes interrogué coincidieron en que en los textos publicados no hay una sola palabra que ellos no le hayan dicho. ( Yo, inventar, jamás! insiste el periodista.).

Entonces, si eso es así, para evitar confundir a los lectores, por qué ese maestro del periodismo y, en especial, del arte de la entrevista, que es Yamid Amat, a quien admiro profundamente, no publica cada domingo en EL TIEMPO sus entrevistas reales (de carne y hueso , como propone el lector Payán) y nos deleita con su picardía y con su gran capacidad para halarles la lengua a sus entrevistados hasta ponerlos a decir eso que no quieren decir?.

Adelante! Y que pregunte Yamid!.

* * *.

LA PREGUNTA DE LA SEMANA: Dado que, por un error, el domingo pasado se omitió el correo electrónico de la Defensora del Lector, repetimos la pregunta: qué opinión tienen los lectores de la credibilidad de los periodistas?.

P.D.: Les ruego que me envíen, en textos muy breves, sus respuestas y sus nuevas preguntas a mi correo electrónico: patlar@eltiempo.com.co

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