DIRECCIÓN LIBERAL PARA EL FUTURO

DIRECCIÓN LIBERAL PARA EL FUTURO

Qué vamos a proponer para rescatar la confianza de las mujeres, de los jóvenes, de los trabajadores, de los intelectuales, de los distintos estamentos de la sociedad? Renovarnos o perecer... No es esta tarea para mí ni para ninguno de los ex presidentes, ya sea en forma colectiva, como club, o en forma individual, como jefes naturales del Partido... Nuestra era ya pasó. Es a las nuevas promociones a quienes corresponde colonizar territorios más allá de las fronteras que les dejamos amojonadas, y hallar para el liberalismo nuevas banderas y nuevos gritos de combate . Alfonso López Michelsen, en el prólogo de su libro Parábola del Retorno, publicado en 1988.

15 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Trascendiendo la crítica fácil y cortoplacista, la verdad es que Colombia ha tenido unos excelentes presidentes durante las últimas décadas y entre estos, el ex presidente Alfonso López Michelsen evidentemente será recordado no solo por su acción como estadista, sino también por sus admirables dotes intelectuales.

Sus aportes al país no han terminado. Sin duda será uno de los principales guías en la reforma constitucional que se avecina. Sin embargo, ni para realizar ese aporte a la Asamblea Constituyente, ni para dar su valioso consejo a los gobernantes de la nación y al país en general, necesita él de modo alguno ocupar la dirección del Partido Liberal.

Tampoco conviene al liberalismo esa prestigiosa dirección, que solo pospondría los procesos de definición ideológica, organización interna y alinderamientos de fuerzas que se requieren para hacerles frente a los desafíos sociales y económicos de las próximas décadas y a la nueva realidad política que enfrenta el país.

Será que la dirección del presidente López es la que necesita hoy el partido para renovarse, presentar una nueva imagen a los millones de jóvenes colombianos plenos de ilusiones respecto del futuro, pero escépticos frente a la democracia y a los partidos? Están convencidos los liberales de que en esta nueva era del tarjetón, los medios, la imagen, el voto joven y la opinión, esa es la carta que debe jugar el partido para enfrentar el fenómeno del M-19? La Constituyente ya tiene sus liberales notables electos, muchos de ellos juristas destacados. El presidente Gaviria tiene su proyecto constitucional, que aunado a su liderazgo natural dentro del partido, y al enorme poder que le otorga el control de un Estado presidencialista, le permitirán influir muy significativamente en la Asamblea Constituyente. Y los constituyentes tienen, en un estadista y constitucionalista como el ex presidente Alfonso López, sabio consejo.

La historia no se acaba cuando se clausure la Asamblea Constituyente. Más allá existe un enorme futuro, al que no hay que temer. Con todos los problemas y desafíos que enfrenta, Colombia tiene dentro del contexto internacional unas condiciones muy favorables, por su homogeneidad socio-cultural, su madurez política, su estructura urbana, sus recursos naturales, el espíritu empresarial de su gente, el compromiso con su patria de sus ciudadanos. En todos los campos, incluido el político, hay personas preparadas para los desafíos de la construcción de Colombia durante los próximos años. Son ellos los que deben tomar el liderazgo. Aquellos que estén en capacidad de asumir la responsabilidad por lo que llegue a ser o deje de ser nuestro país, durante siquiera la próxima década.

Que el forcejeo por el poder dejaría al partido liberal con una dirección plural y esto implica desorden y riesgos. Bienvenido el forcejeo, el debate, y aun el desorden, porque eso es lo que debe haber en un partido vigoroso, donde diversas fuerzas pugnan por el liderazgo, ofreciendo diferentes opciones de futuro.

El partido tiene que modernizar su organización; discutir sus lineamientos ideológicos y programáticos; cuestionar la composición de su Convención; acordar las reglas para la selección de candidatos a la Presidencia de la República y a las alcaldías; estructurar estrategias para enfrentar con éxito ya no solo al partido conservador, sino a un M-19 cuya fuerza electoral podría seguir en aumento.

No hay por qué temerle al liderazgo de las nuevas generaciones, que se han preparado concienzudamente para asumirlo. El presidente Gaviria está demostrándolo. El Partido Liberal no puede hibernar como un oso durante las sesiones de la Asamblea Constituyente, ni los congresistas liberales hacerse a un lado como tímidos segundones esperando una lúcida guía. El futuro es ya. Los que lo pueden construir están listos. Dejémoslos. Y dejemos que los patriarcas ejerzan como tales, pues luego de mil batallas y casi tantos triunfos, lo merecen.

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