UN POPEYE FUGADO

UN POPEYE FUGADO

Hace un año, en plena Vuelta a Colombia de ciclismo, el bogotano Julio César Rangel se mordía los labios cada día que era llamado al podio a recibir la camiseta de pepas como el mejor de la montaña. No puede ser que no exista un equipo de ciclismo bogotano o que alguno de los profesionales no me quiera , repetía una y otra vez, sin asomo de soberbia. Tenía razón: un gran escalador como él, recuperado por el equipo venezolano Alcaldía de Cabimas, enseñaba cómo subir la montaña en un país de escaladores.

18 de marzo 2003 , 12:00 a.m.

Hace un año, en plena Vuelta a Colombia de ciclismo, el bogotano Julio César Rangel se mordía los labios cada día que era llamado al podio a recibir la camiseta de pepas como el mejor de la montaña. No puede ser que no exista un equipo de ciclismo bogotano o que alguno de los profesionales no me quiera , repetía una y otra vez, sin asomo de soberbia. Tenía razón: un gran escalador como él, recuperado por el equipo venezolano Alcaldía de Cabimas, enseñaba cómo subir la montaña en un país de escaladores.

Cruzó primero en los dos puertos montañosos más tortuosos del país: La Línea (Quindío) y El Escobero (Antioquia). Seis meses después, de nuevo en el exilio y amparado por el equipo costarricense Tienda El Globo, volvió a darse cuenta de que no ha perdido esa fuerza descomunal en la montaña por su físico se ganó el apodo de Popeye en el ciclismo , pese a tener 35 años. Ganó la vuelta ciclística a ese país para alistar una Navidad tranquila.

Y el pasado domingo, después de 3.200 kilómetros y 21 días de carrera, reclamó el título de la Vuelta de las Américas (es la misma Vuelta a México, pero ampliada a tres semanas). La única de esa extensión en este continente, y con la rudeza de un Tour de Francia. Para subir al liderato no ganó ninguna etapa. Lo alcanzó a ocho días del final, en una memorable etapa en que los colombianos hicieron el 1-2-3-4-5 y en la que Rangel entró de segundo.

Rangel comenzó en el ciclismo en 1988. Aún era el boom del ciclismo colombiano. Pasó a filas de Manzana Postobón. El técnico José Alfonso El Pollo López fue como su segundo papá y el santandereano Víctor Hugo Peña (hoy en US Postal) como un hermano más. En 1992 tuvo su gran premio: correr la Vuelta a España. La mala suerte se apareció a mitad de camino y tuvo que retirarse en la undécima etapa. Después estuvo en Gaseosas Glacial.

Ya en 1995 Rangel conoció la dureza de una Vuelta a México. Fue subcampeón, detrás de su compatriota Luis Espinosa... Bueno, con una semana menos de carrera. Gracias a la selección Colombia, convocada por el entrenador Gabriel Jaime Vélez, Rangel volvió a correr por su país en México, las últimas tres semanas. Y de qué manera.

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