DESATAN CACERÍA DE OBREGONES FALSOS

DESATAN CACERÍA DE OBREGONES FALSOS

El pasado 24 de enero, en el antejardín de una casa del norte de Bogotá, Rodrigo, uno de los hijos del pintor Alejandro Obregón, pisoteó unos bocetos de barracudas y de cóndores, los animales emblemáticos de la obra de su padre.

04 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

El pasado 24 de enero, en el antejardín de una casa del norte de Bogotá, Rodrigo, uno de los hijos del pintor Alejandro Obregón, pisoteó unos bocetos de barracudas y de cóndores, los animales emblemáticos de la obra de su padre.

Ese fue el acto más visible de lo que él mismo llama una declaratoria de guerra contra los falsificadores de los cuadros de su progenitor.

- Como no se derrama sangre, piensan que no es un crimen, dijo enfurecido días después del episodio en el que hizo detener a un supuesto comerciante de obras falsas. El hombre cayó en una celada que le tendió con ayuda del pintor Omar Gordillo.

El implicado en el escándalo es Ismael Morales Marín, quien según un reportaje publicado por El Espectador en noviembre pasado, se convirtió en uno de los mayores coleccionistas de Obregón, gracias a un golpe de suerte.

Según el diario, Morales Marín halló 36 pinturas de Obregón escondidas en el contenedor de una escultura que había canjeado en 1981 por una lancha de lámina galvanizada de 18 pies de eslora. El hallazgo, según el texto del periódico, era un verdadero tesoro de piratas .

Pero hace 15 días, durante una visita de Obregón a la casa de Gordillo, se dio el primer indicio de que el tesoro podría no ser tal.

- Me van a traer unos cuadros que dicen que son de tu papá pero ya vi unas fotocopias y son falsos- le anunció el pintor.

Para ese momento, Gordillo, quien se ha convertido en una especie de sabueso de obregones falsos, llevaba casi tres meses tratando de ubicar las obras pues había escuchado rumores de su existencia y tenía curiosidad por verlas.

Hace tres semanas Gordillo recibió una llamada. Era Ismael Morales Marín. - Quería que le ayudara a conseguir las certificaciones de los cuadros- afirma el pintor.

- Trajo unas fotocopias, pero le dije que necesitaba ver los cuadros. El me dijo que si le conseguía las certificaciones me daba el 50 por ciento de la venta,- relata Gordillo.

Morales Marín llegó con 11 pinturas el lunes siguiente. Dos días después las vio Obregón y hablaron sobre qué hacer con ellas. Gordillo era partidario de quemarlas , que en la jerga de los pintores significa denunciar el engaño ante los periodistas. Rodrigo anunció que tomaría medidas más drásticas.

Gordillo citó a Morales Marín para el viernes. Cuando llegó, Rodrigo, quien permanecía escondido, lo enfrentó con una grabadora oculta entre sus ropas.

Intercambiaron algunas palabras y luego el hijo del pintor rompió un documento que le enseñó Morales Marín, por considerar que la firma de su padre era apócrifa, e hizo salir al hombre a la calle. También sacó algunas de las obras, las tiró al piso y pisoteó algunas, cuenta Gordillo.

Pero minutos antes, el hijo del pintor se había jugado su carta secreta. Mientras discutía con Morales Marín, se pasó la mano por el cabello. Su novia, que lo acompañaba en la cita, entendió la señal y marcó por el celular. Era el aviso convenido con los agentes del DAS que esperaban a la vuelta de la casa, citados por Obregón.

Morales Marín, quien fue liberado días después porque el delito que se le imputa es excarcelable, ratificó ante las autoridades que se encontró las obras y que no ha estafado a nadie. Ahora le corresponde a la Fiscalía determinar mediante el examen de expertos si las pinturas son falsas.

Gordillo insiste en que sí lo son. Dice que desde que comenzó a denunciar a los falsificadores de Obregón ha quemado unos 250 cuadros, algunos de ellos, incluso, certificados por críticos de arte y colgados en prestigiosas galerías.

Mientras tanto, Rodrigo, hombre de temperamento tan huracanado como los personajes que ha interpretado en varias películas de acción en Hollywood, advierte que la cacería es implacable. Y anota que ahora anda detrás de una dama barranquillera que vende cerámicas falsas de su padre. Para darles confianza a sus clientes, cuenta Obregón, les enseña una foto que él se tomó con la sobrina de la señora en un acto social, y les asegura las obras se las regaló el maestro Alejandro durante una parranda.

El viernes pasado, Rodrigo Obregón denunció a la mujer ante el DAS y asegura que tiene en la mira a otros dos vendedores de obras falsificadas.

Fotos:.

- Cóndores, barracudas y un pirata inglés, forman parte del polémico tesoro.

- Omar Gordillo (izq.) y Rodrigo Obregón dicen que hay falsificadores en Bogotá, Cali, Medellín y la Costa Atlántica.

Archivo particular

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